Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La concentración de viviendas en manos de grandes caseros y empresas evidencia un mercado cada vez más desigual
El relato de que el mercado del alquiler en España descansa sobre pequeños propietarios hace tiempo que dejó de sostenerse. Los datos, ahora, lo desmontan con bastante claridad. Según un informe del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 junto al CSIC, elaborado a partir del Panel de Hogares de 2023, el 61% de las viviendas en alquiler está en manos de multipropietarios, empresas o entidades públicas. Es decir, la mayoría del mercado no pertenece a quien alquila una sola vivienda, sino a quienes acumulan varias o a estructuras empresariales.
La información se apoya en registros oficiales como el Panel de Hogares de la Agencia Tributaria, una base que permite observar cómo ha evolucionado el reparto de la propiedad en el alquiler. Y lo que aparece no es precisamente una foto equilibrada.
De hecho, los pequeños caseros —quienes tienen una única vivienda en alquiler— representan solo el 39% del total de propiedades alquiladas. El resto está concentrado en manos de actores con mayor capacidad económica. No es una diferencia menor. Marca quién tiene poder real en el mercado.
Ese desequilibrio se hace aún más evidente si se mira quién vive del alquiler frente a quién paga por él. Apenas un 4,9% de la población total obtiene ingresos por arrendar vivienda (un 5,7% si se limita a población adulta). En cambio, el 20,8% de la población vive de alquiler. Cuatro veces más. Una relación que explica muchas cosas.
No es solo una cuestión de cifras. Es una cuestión de posición. De quién fija precios, condiciones y márgenes.
Más viviendas, pero en las mismas manos
Si se eliminan del análisis los pequeños propietarios, el peso de los grandes arrendadores se vuelve todavía más evidente. Entre quienes alquilan como particulares, el 52,8% de las viviendas pertenece a personas con dos o más propiedades. Es decir, incluso dentro del ámbito privado, la concentración domina.
El informe lo señala sin rodeos: la figura del pequeño casero ya no es la predominante. Y no lo es porque el crecimiento del mercado ha ido en otra dirección.
Entre 2016 y 2023, el número de viviendas en alquiler gestionadas por particulares aumentó de 1.900.883 a 2.570.845. Un crecimiento notable. Pero ese aumento no se distribuyó de forma homogénea. Al contrario.
Los caseros con varias viviendas ampliaron su parque en un 39,9%. Los pequeños propietarios lo hicieron en un 30,4%. Casi diez puntos de diferencia. No parece casualidad. Más bien, una tendencia sostenida.
El resultado es claro: el mercado crece, sí. Pero crece reforzando a quienes ya tenían ventaja. A quienes ya acumulaban vivienda. Y eso cambia el equilibrio de poder.
Porque no es lo mismo alquilar una casa que gestionar una cartera de decenas. O de cientos.
Las ciudades tensionadas: donde la concentración es aún mayor
El fenómeno se intensifica en las zonas donde más presión existe sobre el alquiler. Las grandes ciudades y territorios turísticos concentran los porcentajes más altos de multipropiedad.
En Las Palmas, el 64,9% de las viviendas en alquiler está en manos de propietarios con dos o más inmuebles. En Santa Cruz de Tenerife, el 64,6%. En Palma de Mallorca, el 63,1%. Tres ejemplos claros de cómo el mercado se concentra precisamente donde más demanda hay.
Las grandes capitales peninsulares no se quedan atrás. Barcelona alcanza el 60,8% y Madrid el 56,4%. Después aparecen Valencia (55%), Málaga (51,6%) y Sevilla (46,8%).
Son cifras altas. Pero, sobre todo, son consistentes entre sí. Apuntan en la misma dirección.
Y eso tiene consecuencias. Porque cuando el mercado se concentra en menos manos, las reglas cambian. La negociación se vuelve asimétrica. La capacidad de presión también.
En paralelo, el número de personas que dependen del alquiler para vivir no deja de crecer. Más demanda. Más dependencia. Pero no más equilibrio.
El resultado es un mercado donde quienes necesitan vivienda compiten entre sí, mientras quienes la ofrecen consolidan su posición. Sin apenas contrapesos.
Así es difícil hablar de acceso. Y más aún de derecho.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir