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Una de las alumnas denunció “infinitas cuentas y mensajes” porque les decían auténticas “barbaridades”.
La Comunidad de Madrid vetó a la visita de la ministra de Igualdad, Irene Montero, al Instituto Gómez Moreno porque tenía un carácter político. La Administración de Ayuso alegó razones sanitarias, pero el acto estaba programado en un espacio abierto de 4.000 metros cuadrados y no iban a asistir más de 20 personas.
Horas después, parece que con intención de sacar rédito político, pues no se explica la utilidad que puede tener algo así, la Comunidad filtró a los medios que se trataba de una prohibición para evitar un acto de “adoctrinamiento”.
Sin embargo, este tipo de actitudes mostradas por el Ejecutivo madrileño tienen consecuencias no solo en las urnas. Lo han podido comprobar en sus propias carnes las alumnas que organizaron el acto, ya que han sufrido acoso por intentar celebrar un 8M de manera especial y contar con una ministra que ya había dicho que sí.
Las alumnas y la utilización política
“La visita programada no está autorizada en horario lectivo, dadas las medidas sanitarias que se mantienen por la pandemia originada por el covid”. Esa fue la contestación que recibieron las jóvenes desde la Comunidad de Madrid. Fue después cuando la Comunidad alegó, por distintos canales, que la suspensión se debía a causas políticas, para evitar “un adoctrinamiento”.
Las alumnas se mostraron enfadadas y frustradas por las contradicciones y así lo expresaron en un vídeo que decidieron colgar en Twitter. Explicaban que no querían ser utilizadas políticamente, pero que les parecía mal la decisión tomada. De hecho, no estaba previsto que Montero hablara, solo iba a escucharlas. La difusión alcanzada fue muy, con comentarios a favor y en contra.
Fue este martes cuando las alumnas que dieron la cara, de 16 y 17 años, sintieron la utilización política en sus propias carnes. No quisieron ni salir al recreo por el agobio. Recibieron insultos y amenazas por grupos de extrema derecha. Silvia, la alumna que colgó el vídeo, denunció “infinitas cuentas y mensajes” porque les decían auténticas “barbaridades”.
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