Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Casas de familias migrantes atacadas, menores aterrorizados y Europa fingiendo sorpresa ante el odio que lleva años alimentando
Belfast arde. Y no, esta vez no es una metáfora útil ni una exageración de titular. Grupos ultras están atacando viviendas de familias migrantes, lanzando piedras, provocando incendios y sembrando terror en barrios enteros de Irlanda del Norte. Hay menores dentro de esas casas. Familias escondidas. Personas que no temen una discusión política ni un insulto en redes, sino ser quemadas vivas por una turba que ha decidido convertirlas en objetivo. Europa otra vez mirando de reojo. Como si el racismo organizado fuera una anomalía local, un exceso nocturno, un problema de orden público. No. Esto es violencia política. Es fascismo callejero.
Todo empezó tras un ataque con cuchillo cometido presuntamente por un solicitante de asilo. Y la extrema derecha hizo exactamente lo que hace siempre: transformar un crimen individual en una condena colectiva contra miles de personas inocentes. Da igual quiénes sean, qué hayan hecho o cuánto tiempo lleven viviendo allí. Les basta con el origen, el color de piel, el acento, la sospecha. Esa es la maquinaria. Primero se deshumaniza. Luego se señala. Después llegan las turbas. Y cuando una multitud sale a buscar casas de migrantes para apedrearlas o incendiarlas, ya no hablamos de protesta. Hablamos de persecución racial organizada. Hablamos de pogromos. La palabra incomoda, claro. Precisamente por eso hay que usarla.
El fascismo nunca aparece presentándose como fascismo. Llega hablando de seguridad, de fronteras, de proteger a “los nuestros”, de recuperar el país, de poner orden. Llega en tertulias, campañas electorales, bulos virales y discursos parlamentarios que convierten a migrantes y refugiados en amenaza permanente. Luego, cuando el odio baja de la pantalla a la calle y alguien prende fuego a una vivienda, muchos fingen sorpresa. Qué raro. Qué inexplicable. Cómo ha podido pasar. Ha pasado porque se lleva años fabricando permiso social para odiar. Esto no va de convivencia. Va de deshumanización. Va de una sociedad que empieza a aceptar que hay vidas perseguibles, expulsables o quemables. Va del fascismo que viene. Y de todos los que le están abriendo la puerta.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Trump fantasea con cancelar elecciones mientras EEUU se acerca peligrosamente al autoritarismo
Donald Trump vuelve a hacer una de esas cosas que sus portavoces intentan vender después como “sarcasmo”, “provocación” o “una simple broma”. El problema es que ya nadie puede fingir ingenuidad. Cuando un presidente que intentó revertir unas elecciones, alentó el asalto al Capitolio y lleva años difundiendo mentiras sobre fraude electoral habla de cancelar elecciones, la cuestión deja de ser retórica. Se convierte en una amenaza política real. Trump lo ha insinuado varias veces en los últimos meses. Primero hablando con Zelenski sobre la suspensión electoral en Ucrania durante la guerra. “Eso es algo bueno”, llegó a decir. Después sugiriendo que “ni siquiera debería haber elecciones” debido a su supuesto éxito presidencial. Y la Casa Blanca, como siempre, corriendo detrás para apagar el incendio diciendo que “solo estaba bromeando”.
La nueva concentración mediática llega con bandera israelí
Glenn Greenwald ha señalado una coincidencia que debería preocupar bastante más de lo que preocupará: justo cuando el apoyo público a Israel cae en Estados Unidos y en buena parte de Occidente, algunas de las grandes plataformas mediáticas pasan a estar dirigidas o condicionadas por perfiles abiertamente alineados con el sionismo. El caso de Bari Weiss, situada para supervisar operaciones editoriales de CBS News y también CNN, no es un simple movimiento empresarial. Es una decisión política dentro del corazón del ecosistema informativo estadounidense. Y llega en un momento muy concreto: cuando las imágenes de Gaza, el asedio, la destrucción y la impunidad israelí han roto una parte del consenso fabricado durante décadas.
Somalia llenó un estadio para recibir al árbitro que EEUU expulsó del Mundial
. En Estados Unidos, Artan pasó 11 horas retenido en el aeropuerto de Miami, fue interrogado, llevado a una celda de detención y finalmente deportado a Estambul pese a asegurar que tenía “todos los papeles en regla” y “la visa correcta”. Había sido seleccionado por la FIFA entre 52 árbitros del torneo y formaba parte del grupo de siete jueces africanos convocados. No hablamos de alguien que llegó improvisando a una frontera. Llegó con documentación oficial, trayectoria profesional de más de una década y un sueño legítimo. Aun así, la maquinaria migratoria de Trump lo trituró sin darle una explicación concreta.
Vídeo | Revolución Flamingo: Albania se levanta contra el colonialismo de lujo de los Trump
Un pueblo entero plantándose contra millonarios, fondos buitre y gobiernos dispuestos a vender su costa al mejor postor
Vídeo | Belfast arde: la extrema derecha convierte un crimen en una cacería racista
Casas de familias migrantes atacadas, menores aterrorizados y Europa fingiendo sorpresa ante el odio que lleva años alimentando
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir