Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .

En naciones con una pujante actividad agrícola volcada a la exportación de productos alimenticios, la atención normalmente se centra en variedades de cultivos que satisfacen las exigencias de mercados extranjeros, y que han sido creadas en países desarrollados.
Sin embargo, existe una gran cantidad de variedades de cultivos tradicionales poco visibles en las cifras macroeconómicas de los países, o incluso en los mercados nacionales más importantes.
Estas variedades tradicionales representan una riqueza biológica y cultural para el patrimonio de las naciones, y es utilizada, mantenida y conservada silenciosamente por los campesinos y pueblos indígenas.
El caso de la guindilla o chile
Un caso que representa bien esta situación es el cultivo de Capsicum spp., llamado chile o guindilla en muchos países, o ají en los Andes sudamericanos.
En Chile se cultiva el ají desde hace más de 2 000 años, según indican evidencias arqueológicas. La llegada de los europeos significó la incorporación, a veces por la fuerza, de cultivos desde el Viejo Mundo a la agricultura americana, desplazando los cultivos locales a una categoría inferior o incluso despreciable.
Sin embargo, el ají siguió siendo cultivado en tiempos coloniales y luego durante el siglo XIX, pues se mantenía como un ingrediente importante de la cocina popular del país.
Recientemente, se ha despertado el interés por la utilización del ají como un componente fundamental de la gastronomía típica de Chile con fines turísticos. En este contexto, es llamativa la escasa investigación científica sobre las variedades de ají utilizadas en este país, especialmente aquellas de carácter tradicional.
Estas variedades tradicionales han sido seleccionadas, cultivadas y mantenidas por los campesinos a través de siglos y milenios. Y todavía siguen siendo importantes para producir ingredientes que son utilizados en la elaboración de condimentos, o como componentes de la cocina chilena.

Variedades ancestrales, pero desconocidas
La variedad de ají tradicional más conocida en Chile es la llamada “cacho de cabra”. Un estudio reciente, además de investigar esta variedad, ha permitido visualizar otra que los agricultores llaman “chileno negro”, propia del valle del río Mataquito y prácticamente desconocida en el resto del país.
Es notoria la escasez de estudios formales en estas variedades, así como en otras variedades de hortalizas de este país. Especialmente llamativa es la casi inexistente información sobre la variedad chileno negro. Las únicas menciones a esta variedad se encuentran en tres trabajos de pregrado recientes. Este hecho pone de relieve el escaso conocimiento que tenemos de la agrobiodiversidad, situación preocupante de cara a las amenazas impuestas por el cambio climático.
Por otro lado, disponer de más información de las variedades tradicionales de hortalizas genera oportunidades y mejoras para la agricultura local, y también para el desarrollo de una dieta saludable por parte de la población.
La sabiduría de los campesinos
Estas dos variedades tradicionales de ají chileno tienen diferencias en su forma de procesamiento y utilización, además de particularidades morfológicas y químicas.
Aunque existe muy poco conocimiento científico o formal de estas variedades, los campesinos conocen bien la forma de cultivarlas y su utilización o procesamiento.

La variedad cacho de cabra se seca al sol en “canchas” (grandes espacios soleados) y se muele en seco para ser utilizada en la elaboración del apreciado “merkén”, condimento mapuche que se emplea como componente de platos típicos en la gastronomía nacional.
Por su parte, los frutos de la variedad chileno negro son utilizados en fresco para la fermentación y elaboración de salsas apreciadas en mercados locales.
En cuanto a las características químicas de los frutos, ambas variedades tienen niveles altos de capacidad antioxidante (medida como contenido de polifenoles totales, DPPH y ORAC) y carotenoides totales, en comparación con otras variedades de Capsicum annuum. Estas sustancias se consideran hoy día muy importantes en la dieta humana por sus efectos benéficos para la salud.

Amenazas para la conservación del ají
La existencia de estas variedades tradicionales de ají está amenazada por algunos factores que afectan al sistema agrícola. Entre ellos están los bajos precios que los campesinos reciben por su producción, el aumento del costo de la mano de obra y los crecientes precios de acceso a la tierra. Este último caso se debe a que la mayoría de los agricultores deben arrendar terrenos para producir.
Otros factores incluyen la migración de jóvenes desde el campo a la ciudad, y dificultades en la agregación de valor a los productos generados en el sistema agrícola.
La conservación del germoplasma contenido en estas variedades tradicionales es importante para la producción actual de ají, con su consiguiente aporte a una dieta saludable y rica en antioxidantes y otros nutrientes.
La conservación del germoplasma también es relevante para el mejoramiento genético del cultivo del ají en el futuro.
Posiblemente más difícil de visualizar, aunque no menos importante, es la urgencia por desarrollar mecanismos de apoyo y promoción para estos sistemas agrícolas tradicionales que albergan y actualmente mantienen esta riqueza de germoplasma y cultura campesina.
Un desafío, especialmente para las naciones en desarrollo, es pensar en modelos de agricultura distintos al paradigma moderno de la producción masiva industrial y en gran escala, rescatando la relevancia de productos tradicionales y valorando el rol de mercados locales.
![]()
Diego Muñoz-Concha recibió fondos del Gobierno Regional del Maule para el proyecto FIC código 30.387.077-0.
Ximena Quiñones Díaz recibió fondos del Gobierno Regional del Maule para el proyecto FIC código 30.387.077-0
The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir