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«Los sistemas de salud en Gaza ya están al borde del colapso y esta decisión podría causar una crisis sanitaria sin precedentes», señalan desde la OMS.
Israel ha decidido suspender el suministro de electricidad a la Franja de Gaza, en una escalada que agrava aún más la ya crítica situación humanitaria en el enclave palestino. El ministro de Energía, Eli Cohen, anunció hoy (domingo) que ha ordenado la interrupción inmediata de la electricidad hacia Gaza, como parte de una estrategia para aumentar la presión sobre Hamás y forzar la liberación de los rehenes israelíes. La medida llega solo una semana después de que Israel ordenara la suspensión de la ayuda humanitaria a Gaza, una decisión que ya ha sido duramente criticada por Francia, Reino Unido y Alemania.
En una declaración oficial, Cohen afirmó: «He firmado la orden para cortar la electricidad hacia Gaza de manera inmediata» y añadió que «utilizaremos todas las herramientas a nuestro alcance para que todos los rehenes regresen y para garantizar que Hamás no permanezca en Gaza el día después.»
La orden ha sido emitida bajo la autoridad del artículo 7(d) de la licencia concedida a la Compañía de Electricidad de Israel, que permite al gobierno cortar el suministro de electricidad a Gaza por motivos de seguridad. La decisión de Israel de cortar la electricidad tiene un impacto directo en la infraestructura de Gaza, ya que Hamás depende de esta electricidad para reconstruir las redes de túneles y otras infraestructuras destruidas durante los meses de guerra.
Sin electricidad, Gaza también enfrenta una crisis de acceso al agua, ya que las plantas desalinizadoras dependen de la electricidad para funcionar. Millones de personas podrían quedarse sin agua potable en los próximos días, profundizando la catástrofe humanitaria que ya enfrenta la población gazatí.
El corte de electricidad también afectará gravemente a los hospitales, que dependen de generadores para las unidades de cuidados intensivos y los equipos médicos esenciales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que «los sistemas de salud en Gaza ya están al borde del colapso y esta decisión podría causar una crisis sanitaria sin precedentes.»
La decisión israelí se produce en un contexto diplomático tenso. La suspensión de la electricidad se ha anunciado solo un día antes de que una delegación israelí viaje a Doha (Catar) para retomar las negociaciones con Hamás para la liberación de los 59 rehenes que siguen en Gaza. Sin embargo, fuentes diplomáticas sugieren que el corte de la electricidad podría poner en peligro el diálogo y desencadenar una respuesta militar de Hamás.
Un alto cargo del Ministerio de Defensa israelí reconoció que la suspensión del suministro eléctrico forma parte de una «estrategia de presión», pero admitió que las consecuencias para la población civil serán graves: «Este corte afectará a hospitales, sistemas de alcantarillado y plantas desalinizadoras. Los primeros en sufrir serán los civiles.»
El próximo paso: corte del suministro de agua
Según fuentes del Ministerio de Energía israelí, el siguiente paso será la suspensión total del suministro de agua a Gaza. Eli Cohen ya ha insinuado esta posibilidad, recordando que Israel suspendió el suministro de agua a Gaza el 9 de octubre de 2023, pocos días después del inicio de la guerra.
En aquel momento, la decisión se tomó para presionar a la población del norte de Gaza para que se desplazara hacia el sur, en línea con la estrategia militar israelí. El suministro de agua fue parcialmente restaurado en el sur tras la intervención diplomática de Estados Unidos, pero ahora Israel se prepara para una suspensión total.
«No podemos seguir suministrando electricidad y agua a una organización terrorista que utiliza estos recursos para reconstruir túneles y planear ataques contra Israel,» afirmó un portavoz del Ministerio de Energía. «No permitiremos que nuestra electricidad y nuestro agua financien el esfuerzo militar de Hamás.»
Sin embargo, el impacto de este corte no será solo militar. Sin electricidad y sin agua, Gaza enfrentará un colapso total de sus infraestructuras básicas. Las plantas desalinizadoras dejarán de funcionar, los hospitales tendrán que operar con generadores de emergencia (si es que queda combustible) y las condiciones sanitarias empeorarán rápidamente.
Las agencias humanitarias ya han advertido que esta decisión podría provocar un aumento de las enfermedades infecciosas y el agravamiento de la crisis sanitaria. «Sin acceso a agua potable y con un sistema sanitario colapsado, Gaza está a las puertas de una catástrofe humanitaria,» declaró un representante de Naciones Unidas.
Israel parece decidida a continuar con esta estrategia de presión, pese a las críticas internacionales. La pregunta es hasta dónde está dispuesta a llegar y cuál será el coste humano de estas decisiones. La comunidad internacional observa con preocupación cómo Gaza se hunde en una crisis humanitaria cada vez más profunda, mientras Israel endurece el asedio con la esperanza de conseguir réditos políticos y militares.
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