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Los hechos ocurrieron esta semana en Lucena (Córdoba), donde Abascal instó a la Policía a echarles.
A través de redes sociales se ha compartido un hecho acontecido esta semana durante un mitin de Vox en Lucena, Córdoba, de cara a las elecciones de este domingo.
Durante la intervención de Santiago Abascal un grupo de diez personas sacaron banderas LGTBI en señal de protesta por las proclamas contra el colectivo del partido ultraderechista.

″¿Qué pasa ahí?”, se pudo escuchar desde el micrófono de Abascal. ”¡Nada, tranquilos, les echará la Policía!”, contestó el líder ultra.
«Lo que no se veía en el vídeo era lo que estaban diciendo a los jóvenes los simpatizantes de la ultraderecha que estaban cerca de ellos», resaltaban desde el Huffington Post.
Uno de ellos llegó incluso a grabar un vídeo acusando a los chavales de acudir “a provocar”.
“Estáis en la vía pública y venís con esa bandera. Vosotros sabéis que puede ser una provocación”, les dice quien les graba en vídeo.
Durante estas recriminaciones se comienzan a escuchar gritos de simpatizantes de Vox: «maricones, viva Franco».
"Venís con esa bandera y puede ser una provocación"
— Andalucista de pueblo ۞ ?? (@andalucista93) June 17, 2022
"¡Maricones!"
"¡Viva Franco! ¡Viva Franco! ¡Viva Franco!"
Mitin de V?X en #Lucena. Año 2022. pic.twitter.com/MryxISNWPt
Rubén Sánchez demuestra en un compilado la homofobia de Vox: «Defienden la libertad para hacer cosas que, casualmente, son homófobas»
Después de ser criticado por afirmar que «Macarena Olona cree que la homosexualidad es una enfermedad», Rubén Sánchez, portavoz de FACUA, ha recopilado varios motivos para considerar que Vox es un partido homofobo.
«Hace unos días, publiqué un tuit donde afirmé que Macarena Olona cree que la homosexualidad es una enfermedad. Cientos de fanáticos del partido del odio se lanzaron a insultarme y acusarme de haber falseado la realidad porque el vídeo que inserté no recogía el contenido completo de la intervención que hizo el 18 de noviembre de 2020 en el Congreso de los Diputados la ahora candidata a las elecciones andaluzas», comienza contextualizando Sánchez en El Plural.

Pero, recuerda, «Olona no ha sido la única dirigente de Vox que se ha retratado rechazando las leyes que pretenden acabar con esas seudoterapias de conversión. Su portavoz en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, fue una de las impulsoras de la Plataforma por las Libertades, junto al también parlamentario autonómico del partido ultra Mariano Calabuig y su diputada nacional Lourdes Méndez Monasterio. Se trataba de un conglomerado de organizaciones que se unió en torno a un manifiesto en el que, entre otros puntos, defendía ‘el derecho a la autonomía del paciente y a la libertad individual ante leyes que prohíben someterse a una terapia de reorientación de la inclinación sexual cuando se trate de revertirla a la heterosexualidad’».
Pero la homofobia de Vox va más allá de el apoyo a las terapias de reconversión para personas homosexuales y Sánchez ha recopilado toda una ristra.
Ya en 2019 el partido exhibió en ciernes su lado mas retrógrado, perpetrando varias tropelías contra el colectivo.
«En febrero de 2019, el senador de Vox Francisco José Alcaraz se estrenó en la Cámara Alta vetando una declaración contra la homofobia en el deporte», comienza Sánchez.
No tardarían en continuar esta deriva, ya que en marzo «Vox anunció el fichaje como número uno al Congreso por Albacete a Fernando Paz, que seis años antes había soltado esta perla en un debate del programa El gato al agua: «Si mi hijo dijera que es gay, trataría de ayudarle. Hay terapias para reconducir su psicología». En 2015, criticó que «hasta en Irlanda aprueban el matrimonio gay. Con la firmeza del sonámbulo, Occidente se precipita en el abismo».
Otra de sus presentaciones estelares fue la de su coordinador en Sevilla a Ángel Bordas, un excandidato de Democracia Nacional que tachó a las feministas de «zorras machorras», a un dirigente gay de IU le dijo que le gusta «poner el culito» y a los comunistas los llamó «panda de comerabos».
«En junio de 2019, Vox dio de baja a su concejal en el Ayuntamiento de Torremolinos, Lucía Cuín, después de participar en las celebraciones del Orgullo Gay», recuerda Rubén Sánchez.
«En septiembre de 2021, los eurodiputados de Vox —Jorge Buxadé, Mazaly Aguilar y Hermann Tertsch— votaron en contra de una iniciativa del Parlamento Europeo para exigir que las parejas del mismo sexo sean reconocidas en toda la UE. El PP se abstuvo. Era una respuesta de la Eurocámara a la homofobia de los gobiernos de Polonia y Hungría».
En febrero del año pasado, Calabuig llamó «el diputado» y «el representante del Partido Socialista» a Carla Antonelli, «la primera mujer trans diputada en España», tal y como ella misma expone en su biografía en redes sociales.
El 2020 no daría un vuelco al pensamiento del partido político y uno de sus primeras espadas, Espinosa de los Montero, expresaría que «estamos de acuerdo, la no discriminación está protegida por la Constitución. El problema es que en España hemos pasado de un extremo a otro. De pegar palizas a los homosexuales a que ahora esos colectivos impongan su ley».
Así continúa la linde hasta 2022, donde Sánchez concluye que «efectivamente, llamémosles homófobos».
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