Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
CrowdTangle es una herramienta de análisis de datos, que desde 2016 era propiedad de Facebook.
Facebook en 2016 adquirió una empresa llamada CrowdTangle, que en definitiva, es «una herramienta de análisis de redes sociales que la prensa ha utilizado para monitorear las tendencias de los temas en Facebook, especialmente en el período previo a las elecciones de 2020″, tal y como resume el periodista Cory Doctorow.
Crowdtangle había operado como una unidad semiautónoma dentro de Facebook, «utilizada principalmente por las empresas de medios para rastrear el desempeño de sus historias en las redes sociales», reitera el periodista.
Facebook acquired a company called Crowdtangle in 2016; it makes a social media analytics tool that the press has used to monitor subject-matter trends on Facebook, especially in the runup to the 2020 elections.
— AFK Cory Doctorow NONCONSENSUAL BLUE TICK (@doctorow) July 15, 2021
Facebook just gutted Crowtangle.https://t.co/UDAljTTUnl
1/ pic.twitter.com/LtVceVsNoA
No obstante, explica Doctorow, que cuando el New York Times descubrió «cómo clasificar las publicaciones que incluían enlaces a la web real», «llegó un punto de inflexión».
Desde Facebook, con los directivos Silverman y Brian Bolanda la cabeza, ya que son quienes se encargan de la estrategia de colaboraciones, argumentaban que «la empresa debe compartir públicamente toda la información posible sobre lo que ocurre en su plataforma, ya sea bueno, malo o feo».
En el otro bando, estaban los ejecutivos, entre ellos el director de mercadotecnia y vicepresidente de análisis de la empresa, Alex Schultz, a quienes les preocupaba que Facebook estuviera revelando demasiada información.

Según estos, «comentaristas de derecha como Ben Shapiro y Dan Bongino obtenían mucha más interacción en sus páginas de Facebook que los medios de comunicación convencionales», lo que acarrea un crecimiento de un discurso escorado y parcializado.
Tras esta batalla por los datos Facebook ha ganado la partida y ha eliminado a sus rivales. «se ha cargado Crowdtangle, una startup que compró en 2016, porque les dejaba en evidencia exponiendo lo que son: una red social que sirve principalmente para ser el altavoz de la extrema derecha», tuiteaba Shine McShine.
Leed sobre como Facebook se ha cargado Crowdtangle, una startup que compró en 2016, porque les dejaba en evidencia exponiendo lo que son: una red social que sirve principalmente para ser el altavoz de la extrema derecha. https://t.co/bAKpvmGknj
— Shine McShine (@Shine_McShine) July 15, 2021
Esta «historia de CrowdTangle es importante porque ilustra la forma en que la obsesión de Facebook por gestionar su reputación a menudo obstaculiza sus intentos de limpiar la plataforma. Y llega al núcleo de una de las tensiones centrales que enfrenta Facebook en la era posterior a Donald Trump. La compañía, a la que se le culpa de todo, desde la interferencia en las elecciones hasta las dudas sobre las vacunas, quiere reconstruir la confianza con un público escéptico. No obstante, cuanto más comparte sobre lo que ocurre en su plataforma, más se arriesga a exponer verdades incómodas que podrían dañar aún más su imagen», sentencia el periodista Kevin Roose.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir