Vox asume que el asesinato de Calvo Sotelo desencadenó la Guerra Civil, justificando la decisión fascista, cuando en realidad llevaba meses planeándose.

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Toda la historia está escrita desde el presente, tomando en cuenta el conjunto de conflictos e intereses políticos de quien escribe. Esto es lo que debe creer el partido de extrema derecha Vox, quien quiere manipular el pasado para obtener réditos electorales en la actualidad.

«Hace 84 años la escolta el PSOE asesinó al líder de la oposición. Su asesinato desencadenó la Guerra Civil. Hoy, ningún gran medio de comunicación le recuerda ni es TT. ¿La causa? 40 años de consenso progre ha hecho creer a los españoles que hay víctimas de primera y de segunda», publicó en Twitter, sin sonrojarse, Vox.

El partido ultra, por supuesto, miente. La conspiración militar para desencadenar un «golpe de fuerza» (como le llamaban los fascistas) que derribara al Gobierno ya se puso en marcha nada más tomar posesión el Gobierno de Azaña el 19 de febrero de 1936, apoyándose inicialmente en las tramas golpistas que se habían rehecho tras el fracaso de la insurrección militar de agosto de 1932 encabezada por el general Sanjurjo.

Fue el propio Gil Robles, diputado en las Cortes republicanas entre 1931 y 1939, el primero que intentó sin éxito que el presidente del gobierno en funciones Manuel Portela Valladares declarase el «estado de guerra» y anulara los comicios. Le siguió Franco, aún jefe del Estado Mayor del Ejército, que se adelantó a dar las órdenes pertinentes a los mandos militares para que declarasen el estado de guerra, pero fue desautorizado por el todavía jefe de gobierno Portela Valladares y por el ministro de la guerra el general Nicolás Molero.

El 8 de marzo de 1936 tuvo lugar en Madrid, en casa de un amigo de Gil Robles, una reunión de varios generales, en la que acordaron organizar un «alzamiento militar» que derribara al gobierno del Frente Popular recién constituido y «restableciera el orden en el interior y el prestigio internacional de España». 

Desde finales de abril, fue el general Mola quien tomó la dirección de la trama golpista, adoptando el nombre clave de «el Director». Este continuó con el proyecto de constituir una Junta Militar presidida por el general Sanjurjo, y comenzó a redactar y difundir una serie de circulares o «Instrucciones reservadas» en las que fue perfilando la compleja trama que llevaría adelante el golpe de Estado.

A principios de julio de 1936 la preparación del golpe militar estaba casi terminada, aunque el general Mola reconocía que «el entusiasmo por la causa no ha llegado todavía al grado de exaltación necesario» y acusaba a los carlistas de seguir poniendo dificultades al continuar pidiendo «concesiones inadmisibles».

El asesinato de José Calvo Sotelo en la madrugada del 13 de julio, meses después de que empezase a prepararse el golpe, fue la excusa perfecta para convencer a los militares que tenían dudas, entre ellos, según Paul Preston, al general Francisco Franco.​ El general Mola, asimismo, decidió aprovechar la conmoción que había causado en el país el doble crimen, y el día 14 adelantó la fecha de la sublevación que quedó fijada para los días 18 y 19 de julio de 1936.

«El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera». Alexander Pope

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