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Shutterstock / Blue Planet Studio
El sector del trabajo social es, según algunos estudios, uno de los menos amenazados por la irrupción de la inteligencia artificial pero no podemos ignorar los cambios que irremediablemente va a introducir. Por eso, en el día del Trabajo Social, en un encuentro celebrado en el campus de San Sebastián de la Universidad de Deusto, elegimos como tema de reflexión la presencia de la IA en el ámbito del trabajo social desde una doble perspectiva:
Su impacto en la gestión de las funciones del trabajo social.
Algunos de los sectores en los que opera en el campo del trabajo social.
Contextualización y avances de la IA
Se puede clasificar la inteligencia artificial en dos categorías principales:
La sistemas de IA diseñados para realizar tareas específicas, como sistemas de recomendación, asistentes virtuales y análisis de datos. Son los sistemas con los que hemos estado conviviendo estos últimos años.
La IA general, una inteligencia artificial teórica que podría realizar cualquier tarea intelectual que un ser humano puede hacer.
Pese a que aún no se ha logrado crear una IA de este tipo, en los últimos meses hemos visto avances, en particular en lo que es conocido como grandes modelos del lenguaje (o LLM, large language models) que pueden hacernos pensar que ya estamos en disposición de crear este tipo de sistemas.
Hace cinco años, conseguimos distinguir con claridad entre un coche y un avión, y hoy en día nos cuesta distinguir si la foto que estamos viendo es real o ha sido creada por una IA, como en el caso del papa Francisco y su falso abrigo de plumas.
La IA y las funciones del trabajo social
El trabajo social es una disciplina que tiene funciones variadas que, a priori, difícilmente pueden ser automatizadas:
Atención directa a personas usuarias.
Mediación.
Función preventiva.
Sensibilización.
Supervisión.
Docencia.
Quizá por eso se considera una de las profesiones menos amenazadas por la irrupción tecnológica. Sin embargo, la disciplina no es ajena a los avances de la IA y de las nuevas tecnologías y ya hay estudios que apuntan a la digitalización creciente de los servicios sociales (Minguijon J. y Serrano-Martinez C., 2022). Estos autores analizan el papel que la digitalización de los servicios sociales puede tener en la atención a las personas y cómo impactará en la organización de los servicios.
El creciente volumen de datos generados por las distintas administraciones y servicios públicos y la capacidad para gestionarlos están marcando el giro electrónico del trabajo social.
Se trabaja en la armonización y coordinación de los datos para generar una historia social única (HSU) mediante la digitalización de los documentos con los datos, valoraciones e informaciones de cualquier tipo sobre la situación y la evolución de la atención social de las personas usuarias de servicios sociales en un territorio (intervenciones y servicios recibidos, profesionales que les atendieron, etc.).
Ante el interés de las comunidades autónomas españolas (ya funcionan los programas Cohessiona, en Andalucía; la HSU de Castilla-La Mancha o la HSUE gallega) algunas empresas han desarrollado servicios en esta línea.
Por ahora, estas aplicaciones se centran en el almacenaje y gestión coordinada de datos y no en predecir una necesidad concreta u orientar a la ciudadanía hacia un recurso en específico. En cambio, sí se están implementando para detectar el riesgo de exclusión social, el maltrato infantil o el riesgo de suicidio, o como soporte en el diagnóstico social de respuestas y de asignación de recursos. En este último ámbito destaca el proyecto del Ayuntamiento de Barcelona Las meves ajudes, que permite al usuario identificar las ayudas y servicios sociales a los que puede acceder.
El impacto de la tecnología en los sectores de actuación del trabajo social
Entre las áreas de actuación del trabajo social, la IA está irrumpiendo con fuerza en la de los cuidados. Hay proyectos e investigaciones que testan el funcionamiento de los robots sociales –que interactúan y se comunican con las personas de forma sencilla y agradable, siguiendo comportamientos, patrones y normas sociales– para el cuidado de personas mayores o de niños.
La aplicación de estas tecnologías en este sector es también una prioridad para las instituciones europeas y académicas, como evidencian proyectos como Safeandsound del investigador de la Universidad de Leiden, Eduard Fosch-Villaronga.
Los bots conversacionales pueden ser una opción para la atención continua. En el ámbito de la violencia de género, la academia y las empresas se plantean esta herramienta tecnológica como una alternativa para ayudar a las mujeres a acceder a los servicios de ayuda o a identificar patrones de abuso. Además, se están desarrollando aplicaciones para la asistencia a mujeres víctimas de la violencia.
Otras áreas de actuación
También se prueban herramientas tecnológicas y aplicaciones de la IA en el área de migraciones. En la mayoría de los casos, se utilizan para la predicción y control de los flujos migratorios o la identificación biométrica de las personas migrantes.
Sin embargo, no toda la potencialidad de estas herramientas se dirige al control y predicción de las personas y flujos: el proyecto Geomatch pone esta tecnología al servicio de las personas que buscan asilo o refugio.
Por otra parte, una situación que hasta hace poco se atribuía al ámbito de la ciencia ficción, la gestión del duelo mediante IA en el capítulo “Be right back” de la distópica serie Black Mirror, se está materializando en iniciativas como KenSci o Digital Shaman.
¿Valor añadido o amenaza?
Estamos experimentando una rápida evolución en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial que impactan cada vez más en diversos aspectos de la vida de las personas. El entorno laboral, en particular, es un área donde estos sistemas continuarán emergiendo y transformando profesiones.
Aunque podría parecer que campos como el trabajo social no se verán tan afectados debido a su naturaleza intrínsecamente humana, la inteligencia artificial tiene el potencial de convertirse en una herramienta poderosa para mejorar la eficacia de este ámbito.
Recientemente, John Carmack, uno de los programadores más destacados del mundo, respondió a las preocupaciones de un joven sobre el futuro de la informática y la creciente presencia de la IA aconsejándole que se enfocara en el valor que su profesión aporta a la sociedad más que en las herramientas utilizadas en el proceso.
En el caso del trabajo social, el valor proporcionado por los profesionales es considerablemente alto. Por lo tanto, es esencial reconocer cómo la inteligencia artificial puede mejorar y complementar el trabajo de los profesionales, en lugar de reemplazarlos, garantizando así un enfoque equilibrado y consciente en la adopción de esta tecnología emergente.
María López Belloso recibe fondos de varios proyectos financiados por la Comisión Europea: Resistire (GA 101015990), IMPROVE (101074010) y SocioBee (101037648)
Borja Sanz Urquijo recibe fondos de varios proyectos financiados tanto por el Gobierno Vasco, el Ministerio de Ciencia e Innovación, así como por la Comisión Europea.
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