Nestlé, la multinacional del expolio: el negocio de la vida convertido en mercancía
De los bebés africanos a los acuíferos latinoamericanos: el imperio del cinismo corporativo
Irlanda marca el camino a la izquierda
Connolly representa esa izquierda que no se vende como “moderna” ni “posideológica”, sino profundamente humana.
Francesca Albanese acusa: “Los países que apoyan a Israel son responsables del genocidio en Gaza”
La relatora de la ONU señala a más de sesenta Estados —principalmente occidentales— como cómplices materiales, diplomáticos y financieros de un crimen colectivo
Países Bajos vota entre el miedo y la mentira: la ultraderecha convierte la crisis en odio
La desintegración del Gobierno no ha debilitado a Wilders, que lidera las encuestas mientras el discurso xenófobo se normaliza en medios y partidos tradicionales
El fracaso blindado de Elon Musk: Tesla no vende el Cybertruck ni regalándolo
La camioneta que iba a conquistar el futuro se acumula en aparcamientos. Ahora Musk se las compra a sí mismo para maquillar cifras.
España pagará el armamento de Estados Unidos para Ucrania: la factura de la guerra ajena
Mientras Trump convierte la solidaridad en negocio, Europa —y España— asumen el coste de una guerra que amenaza con eternizarse
El cortafuegos alemán arde: la CDU de Merz se prepara para abrir la puerta a los herederos del nazismo
Mientras AfD lidera las encuestas, la derecha alemana duda entre la memoria y el poder.
Trump no inventó nada: solo cambió los trenes por aviones
La deportación como espectáculo de crueldad. La historia volverá a juzgar esto, igual que juzgó a la Alemania nazi.
Así manipulan tu salud: el negocio químico que intoxica Europa
El ácido trifluoroacético (TFA), derivado de los “químicos eternos” PFAS, se ha filtrado en el agua, los alimentos y el aire mientras las grandes corporaciones falseaban informes para evitar controles.
La OTAN, rehén de Washington: Europa paga, Estados Unidos cobra
Trump dicta, Rutte obedece y los aliados se arrastran en nombre de una “paz” que se mide en contratos militares.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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