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Lobo aborda la impunidad de los agresores sexuales, la especulación inmobiliaria y el auge del racismo y la extrema derecha en Europa, denunciando un sistema que perpetúa la injusticia y la desigualdad.
Hoy en ‘Hasta el Co*o de’ (HECD), con Marina Lobo, hablamos de una noticia que debería estar en primera plana: el juicio de 51 hombres acusados de violar a una mujer durante años, una historia que revela el horror de una sociedad que permite este tipo de crímenes. La cultura de la violación y la impunidad de los agresores siguen vivas y actuando, protegidas por un entramado de poder que se resiste a la verdadera igualdad. Se habla de estos crímenes como casos aislados, cuando la verdad es que son el resultado de una sociedad estructuralmente violenta y machista. El silencio cómplice de quienes no denuncian es tan culpable como las manos que agreden. Las mujeres están hartas de vivir con miedo mientras los agresores se pasean impunes, protegidos por la inacción y la indiferencia de un sistema que no sólo las ignora, sino que las castiga por intentar alzar la voz.
No paramos ahí, seguimos con la realidad de la especulación inmobiliaria que está destrozando el acceso a la vivienda. Los propietarios especulan sin ningún pudor, mientras muchos apenas pueden pagar un alquiler abusivo. Denunciamos el racismo, clasismo y misoginia que impregnan el mercado inmobiliario. No podemos seguir tolerando que la vivienda, un derecho básico, sea tratada como un negocio privado, mientras las rentas se inflan y se excluye a familias y personas por el color de su piel o su origen.
Contamos con la participación de Quinndy Akeju, cofundadora de Afrocolectiva, quien abordó el discurso racista que sigue normalizado en nuestras sociedades. Quinndy destacó cómo tanto la derecha como ciertos sectores de la izquierda perpetúan narrativas racistas y criminalizan la migración de personas del sur global, especialmente desde África. La inmigración no es un problema, sino una consecuencia directa del colonialismo y el capitalismo, sistemas que continúan saqueando los recursos de los países empobrecidos mientras se cierran las fronteras a quienes buscan una vida mejor. Quinndy nos recordó que, más allá de las políticas de muerte, son las personas reales las que sufren y pierden la vida en la travesía hacia Europa, víctimas de un sistema global profundamente injusto.
Además, Néstor Prieto, de Descifrando la Guerra, analizó el preocupante auge de la extrema derecha en Alemania, señalando cómo en regiones del este, como Turingia, la extrema derecha ha logrado victorias alarmantes. Esta tendencia no es un fenómeno aislado, sino el resultado de la falta de un discurso alternativo claro por parte de la izquierda. Néstor resaltó que la respuesta a la crisis migratoria y económica que vive Europa no puede ser el odio ni la xenofobia, y advirtió que el blanqueamiento de estos partidos es extremadamente peligroso para el futuro de la democracia. Ambos invitados nos invitaron a reflexionar sobre la necesidad de respuestas radicales y justas para enfrentar los retos globales que nos afectan a todos.
Este programa se enfrenta sin miedo a los problemas reales, sin paños calientes y sin miedo a llamar las cosas por su nombre. Ni fascismo, ni machismo, ni explotación. Aquí estamos hartos de las excusas, hartos de las mentiras y decididos a contar la verdad que otros prefieren ocultar. Porque la revolución empieza cuando te atreves a decir basta.
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‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
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Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
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Veo que ustedes desconocen bastante del tema Venezuela y lamento el tono en el que abordan al país. Por lo que veo, yo a tu amigo Néstor Prieto no lo calificaría por menos como un facho cuando se refiere a Venezuela. Lamento mucho que esta mi primera oportunidad de escuchar y ver Spanish Revolution -que me pareció un programa-, haya oído tal rosario de banalidades ante un problema de la geopolítica internacional tan delicado como el caso venezolano, que puede calificarse como una de las antesalas de la reimplantación del Plan Cóndor en Sudamérica. El invitado soltó unas cuantas frases que no tienen nada que envidiarle al más «refinado» argumento de la facha María Corina Machado.