Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Reconstrucción del aspecto de una joven denisovana a partir de análisis del ADN de restos de este homínido. Maayan Harel, CC BY-SA
El ADN que poseemos viene a partes iguales de nuestro padre y nuestra madre. Pero, además, nuestras células aún contienen material genético de antepasados que ocuparon la Tierra hace cientos de miles de años.
Al igual que todas las demás especies, somos hijos e hijas de la evolución. Heredamos y legamos a nuestra descendencia genes de especies humanas arcaicas, como los neandertales, y también los denisovanos, un grupo de homínidos que ocupó Siberia y parte de Asia, y se cruzó con nuestros antepasados hace 50 000 años.
Entre otras cosas, se ha encontrado evidencia de que los denisovanos vivían a gran altura en el Tíbet, y ellos eran los portadores de un gen que nos ayuda a las personas modernas a hacer frente a elevaciones similares.
La madre que compartimos: la “Eva mitocondrial”
¿Cómo llega a nosotros este material genético arcaico?
En la fecundación, el óvulo y el espermatozoide se fusionan en uno solo. La combinación del material genético de ambos será el ADN del individuo que nazca, su propia huella genética. Pero un hecho que suele olvidarse es que las mitocondrias, orgánulos presentes en todas las células, provienen únicamente del óvulo. Vienen directamente de nuestras madres, sin combinarse con material genético del padre.
Gracias a ese ADN mitocondrial podemos viajar atrás en el tiempo, por el linaje materno .
Los relojes moleculares son ciertos genes que nos permiten medir la tasa de cambios (o mutaciones) que han sufrido a lo largo de los tiempos. Contando cambios, es posible saber la antigüedad de un individuo y establecer relaciones entre especies antiguas y actuales.
Gracias a los relojes moleculares y al ADN mitocondrial sabemos que todos los seres humanos vivos tenemos una misma antepasada. La llamada Eva mitocondrial fue una mujer (Homo sapiens) africana que vivió hace unos 200 000 años. Ella era la portadora de las mitocondrias de las que descienden todas las personas de la población humana actual.
Llevamos en nuestro ADN mitrocondrial el eco de esa primera mujer.
El linaje del Homo sapiens
La especie humana comenzó en África hace unos tres millones de años. Desde los Australopithecus hasta los Homo sapiens ha habido muchos humanos de especies distintas, entre ellos los neandertales y los denisovanos.
Mapa de la migración de Homo sapiens, Homo erectus y Homo neanderthalensis
NordNordWest / Wikimedia Commons
La secuenciación del genoma humano, que permite conocer la secuencia del conjunto de todos los genes, ha permitido, entre otras cosas, estudiar y comparar la genética del hombre moderno con nuestros antepasados. En la actualidad, y gracias a técnicas modernas de secuenciación, se han podido obtener los genomas de especies arcaicas y extintas de homínidos, como las mencionados anteriormente.
En 2021, se conocían las secuencias de los genes de 23 humanos arcaicos (18 neandertales, cuatro denisovanos y una mujer descendiente de madre neandertal y padre denisovano).
Ambas especies interaccionaron con los hombres modernos, Homo sapiens, ya que el 2 % de los genomas de los no africanos proviene de los hombres de Neandertal.
Además, el 5 % de los genomas de las poblaciones de Oceanía se remonta a los hombres denisovanos, y la presencia de esta especie arcaica aun se puede detectar en el genoma de las poblaciones asiáticas actuales. Esta presencia en el genoma del hombre actual además permite conseguir información muy valiosa sobre la biología de nuestro origen.
El Homo neanderthalensis es un caso particular, puesto que no se ha encontrado su ADN mitocondrial en el Homo sapiens. Actualmente hay varias hipótesis para explicar esto, pero el hecho es que sí tenemos genes neandertales. Por ejemplo, en Europa el aporte de los genes neandertales al color de la piel llega hasta un 70 %. Buscando variaciones en los genomas de los cazadores-recolectores del Mesolítico (hace unos 10 000 años) se ha encontrado que el color de piel más claro en los europeos actuales no era muy frecuente hasta el Neolítico (unos 5 000 años antes de nuestra era).
Reconstrucción de un hombre de Neandertal.
frantic00 / Shutterstock
El dedo de una niña de Denísova
En 2010 se secuenció el ADN mitocondrial proveniente de un dedo de una niña, encontrado en las cuevas de Denísova, en Siberia (Rusia). Esto permitió la identificación de un nuevo homínido: el hombre de Denísova. La sorpresa fue que el 17 % de su genoma era ADN neandertal, por lo que ambas especies se cruzaron en algún momento de la evolución. Esto se confirmó cuando se secuenció un trozo de hueso de otro individuo que vivió hace unos 90 000 años. Este individuo era especial, puesto que su padre era denisovano y su madre neandertal: encontramos el primer individuo híbrido de estas dos especies. Esto podría indicar que la relación entre estas dos especies no era algo puntual.
El análisis de los genes que determinan los grupos sanguíneos indican que tanto los neandertales como los denisovanos tuvieron origen africano.
También es interesante la presencia de una variante del gen del factor Rh en neandertales que sólo se ha encontrado en algunos individuos de Oceanía, dando pistas sobre posibles cruces con Homo sapiens antes de su expansión hacia el sureste asíatico.
Ese mismo estudio sugiere que la poca variabilidad genética de los neandertales los haría más propensos a ciertas enfermedades. Su extinción pudo venir determinada por problemas genéticos, que les hicieron más propensos a infecciones virales y a una baja tasa de reproducción.
Svante Pääbo, el padre de la paleogenética
Todos estos estudios han sido importantes para la comunidad científica. Una de las caras más representativas de este campo es la de Svante Pääbo, cuyos aportes a la genética evolutiva humana han sido de vital importancia. Tanto es así que en 2022 recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina “por sus descubrimientos sobre los genomas de homínidos extintos y la evolución humana”.
La posibilidad de estudiar el ADN arcaico significó una revolución para entender el origen de nuestra especie. Somos híbridos, el resultado de cruces producidos millones de años atrás, cuando ni siquiera existíamos.
Delphine Pott recibe fondos de la fundación Alexander von Humboldt (Alemania).
José Mora Perujo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
González Amador y el negocio privado junto al poder público que Ayuso no podrá justificar jamás
Entre 2021 y 2023, Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ganó una media de casi 1,5 millones de euros al año. No está mal para un “ciudadano cualquiera”. Tampoco está mal que esos fueran, precisamente, los primeros años de su relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casualidades. Siempre casualidades. En Madrid parece que la suerte empresarial cae del cielo, pero solo en ciertos áticos, ciertos despachos y ciertas sociedades con nombres pulidos.
González Amador había creado su consultora en 2016. Al año siguiente empezó a hacer auditorías para Quirónprevención. Entonces sus facturaciones estaban por debajo de los 400.000 euros. Después vino el salto. Y no un salto pequeño. Un salto de esos que en cualquier democracia mínimamente higiénica obligaría a abrir ventanas, expedientes y preguntas públicas. Porque Quirón recibe cada año alrededor de 1.000 millones de euros por su cooperación hospitalaria en la Comunidad de Madrid. Ahí está la línea de puntos. No hace falta ser detective. Basta con no querer mirar hacia otro lado.
¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir