Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Mantener el flujo de petróleo y gas. Steve Chenn/The Image Bank via Getty Images
Seguramente habrá visto anuncios que promocionan a las compañías de gas y petróleo como las soluciones al cambio climático. Pretenden ser inspiradoras y esperanzadoras, con escenas de un futuro verde y limpio.
Pero estos anuncios brillantes no son lo único que hacen estas empresas para proteger sus intereses sectoriales frente a un mundo que se calienta rápidamente. La mayoría también presta apoyo financiero a grupos industriales que gastan cientos de millones de dólares en actividades políticas a menudo dedicadas a frustrar las iniciativas políticas destinadas a frenar el cambio climático.
Por ejemplo, The New York Times informó recientemente sobre los intentos del estadounidense Propane Education and Research Council de desbaratar los esfuerzos para electrificar hogares y edificios en Nueva York, en parte mediante la asignación de casi 900 000 dólares a la New York Propane Gas Association, que inundó las redes sociales con información engañosa sobre las bombas de calor de bajo consumo.
La asociación American Fuel and Petrochemical Manufacturers, que representa a las refinerías de petróleo y las empresas petroquímicas, ha gastado millones en campañas de relaciones públicas, como la que proponía una vuelta atrás en las normas federales de eficiencia de los combustibles.
Estas prácticas llevan décadas produciéndose, y las pruebas demuestran que los grupos industriales han desempeñado papeles clave en el bloqueo de políticas climáticas estatales y federales. Esto es importante no sólo por las enormes sumas que gastan estos grupos, sino también porque a menudo actúan como centro de mando de las campañas para acabar con las políticas a favor del clima.
Estudiamos las actividades políticas de los grupos industriales. En un reciente documento de investigación, hemos escarbado en las declaraciones fiscales para seguir el rastro del dinero de las asociaciones sectoriales dedicadas a cuestiones relacionadas con el cambio climático y rastrear los miles de millones que han gastado para influir en la política federal.
Lo que encontramos
Después de que el científico de la NASA James Hansen diera la voz de alarma sobre el cambio climático en 1988, tres asociaciones sectoriales –la Asociación Nacional de Fabricantes, el Instituto Eléctrico Edison y el Instituto Americano del Petróleo– se unieron a un par de empresas eléctricas para formar la Coalición Mundial por el Clima o GCC, por sus siglas inglesas.
La GCC se opuso sistemáticamente a cualquier regulación internacional de las emisiones de gases de efecto invernadero e impidió con éxito que Estados Unidos ratificara el Protocolo de Kioto, un acuerdo internacional de 1997 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Este fue el primer ejemplo de colaboración entre asociaciones sectoriales para paralizar la acción gubernamental en materia de cambio climático. Hoy en día se siguen realizando esfuerzos similares.
¿Cuánto gastan las asociaciones profesionales en actividades políticas, como las relaciones públicas? Como organizaciones sin fines de lucro bajo el Código de Rentas Internas, las asociaciones sectoriales tienen que informar sobre sus ingresos y gastos.
Descubrimos que las asociaciones sectoriales históricamente opuestas a las políticas climáticas gastaron 2 000 millones de dólares en la década de 2008 a 2018 en actividades políticas, como publicidad, grupos de presión y contribuciones políticas. En conjunto, superaron en 27 a 1 a los grupos industriales que apoyan el clima.
El sector del petróleo y el gas fue el que más invirtió, con un gasto de 1 300 millones de dólares. Entre las 89 asociaciones sectoriales que examinamos en nueve sectores diferentes de la economía estadounidense entre 2008 y 2018, ningún otro grupo de asociaciones sectoriales se acercó a esta cifra.
Gasto principal: publicidad y promoción
Lo que más nos sorprendió al hacer el recuento de los datos fue cuánto gastan las asociaciones profesionales en publicidad y promoción. Esto incluye desde anuncios en los principales medios de comunicación para promocionar el sector hasta la contratación de empresas de relaciones públicas para tratar temas concretos en el Congreso.
Por ejemplo, hasta que se separaron el año pasado, Edelman, la mayor empresa de relaciones públicas del mundo, recibió cerca de 30 millones de dólares de American Fuel and Petrochemical Manufacturers para promocionar los combustibles fósiles, según descubrieron los periodistas del sitio de noticias Heated.
Nuestro estudio descubrió que las asociaciones sectoriales dedicadas a cuestiones de cambio climático gastaron un total de 2 200 millones de dólares en publicidad y promoción entre 2008 y 2018, en comparación con 729 millones de dólares en cabildeo. Como muestran los datos de 2022, su gasto continúa. Aunque no todo este dinero se dirige directamente a la política climática, el cambio climático es uno de los principales temas políticos para muchas industrias del sector energético.
Las compras de medios de comunicación son caras, pero estas cifras también reflejan el papel específico que desempeñan las asociaciones sectoriales en la protección de la reputación de las empresas a las que representan.
Los grupos sectoriales realizan anuncios promocionales de sus sectores, así como anuncios negativos.
Una de las razones por las que grupos como el Instituto Americano del Petróleo han liderado históricamente las campañas negativas de relaciones públicas es que sus miembros, como BP y Shell, no se vean salpicados por la misma brocha, como confirmaron nuestras entrevistas con personas del sector.
Sin embargo, muchas empresas están recibiendo presiones para abandonar las asociaciones sectoriales que se oponen a las políticas climáticas. Por ejemplo, el gigante petrolero Total abandonó API en 2021, alegando desacuerdos sobre las posiciones climáticas.
El gasto en redes sociales en las semanas previas a las elecciones estadounidenses de mitad de mandato y durante la Conferencia de la ONU sobre el Clima de noviembre de 2022 ofrece otra ventana a las operaciones de estos grupos.
Una revisión realizada por el grupo Climate Action Against Disinformation descubrió que 87 grupos vinculados a los combustibles fósiles gastaron entre 3 y 4 millones de dólares en más de 3 700 anuncios sólo a través de la empresa matriz de Facebook en las 12 semanas previas a la conferencia y durante la misma.
Facebook recibió millones de dólares para publicar anuncios que promocionaban el gas natural. La mayor parte provino de una empresa de relaciones públicas y publicidad.
La mayor parte provino de un grupo de relaciones públicas que representa al Instituto Americano del Petróleo y se centró en gran medida en la defensa del gas natural y el petróleo y en debatir sobre la seguridad energética. America’s Plastic Makers gastó cerca de 1,1 millones de dólares en publicidad relacionada con el clima durante las dos semanas que duró la conferencia de la ONU.
Canalización de dinero a think tanks y grupos locales
Las asociaciones sectoriales también gastaron 394 millones de dólares en subvenciones a otras organizaciones durante la década analizada. Por ejemplo, dieron dinero a think tanks, universidades, fundaciones benéficas y organizaciones políticas como asociaciones de alcaldes y gobernadores.
Aunque algunas de estas subvenciones pueden ser de naturaleza filantrópica, entre las asociaciones sectoriales con las que hablamos, la mayoría tienen un propósito político en mente. Las subvenciones canalizadas a grupos comunitarios locales, por ejemplo, pueden ayudar a mejorar la reputación de una industria entre los grupos sociales clave y, como resultado, su visto bueno para operar.
Lo que esto significa para la política climática
Las empresas de combustibles fósiles, que registraron beneficios récord en 2022, siguen gastando más en actividades políticas que sus asociaciones profesionales.
Pero los grupos industriales que históricamente se han opuesto a las políticas climáticas también gastan mucho, como muestra nuestro estudio. En los 10 años analizados, gastaron la friolera de 2 000 millones de dólares, frente a los 74,5 millones de dólares de aquellos que apoyan medidas para frenar el cambio climático, como las industrias solar y eólica.
Es probable que esto ayude a explicar por qué el Congreso de Estados Unidos tardó casi 35 años, desde que Hansen advirtiera por primera vez a los representantes sobre los peligros del cambio climático, en aprobar un importante proyecto de ley sobre el clima, la Ley de Reducción de la Inflación de 2022.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir