Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El Reino Unido es, probablemente, el país desarrollado más afectado por el malestar social y las huelgas laborales. ¿Por qué esta situación? Recapitulemos un poco para poder entender qué está sucediendo.
Reino Unido, instalados en el neoliberalismo thatcheriano
La revolución conservadora y el modelo neoliberal impulsado por Margaret Thatcher, primera ministra británica entre 1979 y 1990, supuso el abandono de la economía industrial y la apuesta por un nuevo modelo económico basado en las finanzas emergentes y en el continuo crecimiento de la City londinense.
No obstante, la crisis financiera de 2008 puso de manifiesto las enormes limitaciones de un modelo económico que, básicamente, beneficiaba a las élites y al mercado laboral relacionado con la City.
Desde la década de los noventa del siglo pasado hasta 2015, el Reino Unido se ha desindustrializado, su balanza comercial ha evolucionado hacia una posición crónicamente negativa, su sector público se ha precarizado y se ha consolidado la sustitución paulatina de la ocupación industrial por trabajos precarios y mal pagados propios del sector servicios (camareros, cocineros y todo tipo de personal orientado al sector turístico).
Como consecuencia, desde 2008 su PIB per cápita ha sido claramente superado por el de Estados Unidos, Alemania, Canadá y otros países desarrollados, y su mercado de trabajo ha sufrido una intensa devaluación salarial.
Es en este contexto económico de creciente desigualdad social, paulatino incremento de la pobreza de las clases trabajadoras y elevada precarización del sector público, donde se inscribe el drama político del Brexit, que llevó al Gobierno británico a invocar el artículo 50 del Tratado de la Unión y solicitar su salida de la UE en marzo de 2017.
Desde la celebración del referéndum para la salida del Reino Unido de la UE, en junio de 2016, y la posterior dimisión de David Cameron, el país ha tenido cuatro primeros ministros (Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak), ha perdido buena parte de su cuota de mercado de la UE y, en 2022, ha alcanzado una tasa de inflación del 11 %, que ha encarecido notablemente el nivel de vida de buena parte de su población.
La respuesta de sus ciudadanos a este panorama económico, político y social ha sido mostrar un enorme malestar, que se ha canalizado a través de oleadas de huelgas del sector público, del transporte ferroviario, de la sanidad pública o del personal de los aeropuertos, y que ha paralizado casi por completo la actividad económica del país desde el otoño de 2022.
España, una economía de servicios
España, como otros países de la UE, ha sufrido un proceso económico relativamente similar al del Reino Unido, pero con algunos matices importantes. Desde los años 80, la economía española se ha terciarizado intensamente, con un importante sector turístico que en 2021 representó el 8 % del PIB español (antes de la pandemia llegó a ser de poco más del 12 %) y el 11 % del total de la ocupación.
Sin embargo, el proceso de desindustrialización ha sido más moderado y, en cierta manera, se ha visto compensado por el importante peso del sector de la construcción (5 % del PIB en 2021).
Asimismo, el mercado de trabajo ha sufrido una intensa precarización y una elevada devaluación salarial, sobre todo desde 2008 hasta 2020. No obstante, el malestar social en España es escaso, como queda reflejado en la estadística de huelgas y cierres patronales que elabora el Ministerio de Trabajo.
Según los datos recogidos entre enero y septiembre de 2022, el número de huelgas es un poco superior al registrado en 2021, pero su impacto social es muy bajo: 520 huelgas y 112 704 participantes. Además, la mayoría de las mismas se han registrado en el sector privado (manufactura 43,6 %) y, fundamentalmente, están relacionadas con el proceso de negociación colectiva. Así pues, ¿qué circunstancias han podido incidir en esta relativa calma social en un contexto de crisis e inflación? Podemos señalar tres grandes factores:
Aunque la paralización económica provocada por la pandemia de la covid-19 tuvo graves consecuencias económicas para España, con una caída del PIB del 11,3 % en 2020, el mercado de trabajo, y muy especialmente la tasa de desempleo, tuvieron un comportamiento relativamente positivo. En 2020, la tasa de paro apenas aumentó un 2 % respecto al año anterior (16,13 %) para, posteriormente, disminuir hasta el 13,33 % en 2021. La principal explicación para estas cifras está en la aplicación, por parte del gobierno español, de los ERTE durante el periodo más duro de la pandemia. Esta iniciativa gubernamental, que entre abril y junio de 2020 benefició a 3,38, 2,99 y 1,83 millones de trabajadores, permitió mantener buena parte de la ocupación y que la incidencia de la pandemia en las cifras de desempleo fuera bastante modesta.
El papel protector de la Unión Europea durante el periodo de pandemia. Cabe destacar dos elementos muy importantes que han contribuido a reducir el impacto económico y social de la covid-19 en los países europeos: las estrategias coordinadas de la UE para la compra y distribución de las vacunas durante 2021 y, muy especialmente, los fondos Next Generation EU, que conforman la respuesta de la UE a la pandemia y que persigue facilitar soporte económico a los países comunitarios a través de subvenciones y créditos por un valor total de 750 000 millones de euros, de los que 140 000 millones corresponden a España.
La política económica desarrollada por el gobierno español con el objetivo de incrementar la protección social ha ejercido un efecto balsámico en la población. Iniciativas legislativas como la reforma laboral de 2021, que ha permitido dar estabilidad a cientos de miles de trabajadores; la subida del SMI desde los 735 € mensuales de 2018 hasta los 1 000 € mensuales de 2022; la revalorización de las pensiones según el IPC o la aplicación, en 2022, de medidas antiinflacionistas como el tope al gas, que fija límites en el precio de la luz en los mercados energéticos de España y Portugal, y que ha conseguido que España sea el país con la menor inflación de la UE en 2022 (5,6 %).
La suma de estos factores ha facilitado que, a diferencia de lo que pasa en el Reino Unido, el malestar social en España haya sido de baja intensidad y apenas haya tenido influencia en la sociedad española.
Otra cuestión es la polarización y el griterío político, que proviene fundamentalmente de los partidos políticos y de los medios de comunicación, pero este ya es tema para otro artículo.
Víctor Climent Sanjuán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir