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Según Eurostat, en 2022, la tasa de homicidios en España fue de 0,69 por cada 100.000 habitantes, una cifra menor que en países como Bélgica, Finlandia, Francia, Suecia, Países Bajos o Alemania.
En el último tiempo, se ha convertido en lugar común escuchar a ciertos sectores de la sociedad, particularmente a la ultraderecha, proclamar que España se ha vuelto un país inseguro, sumido en un caos social sin precedentes. Este relato apocalíptico no solo es alarmista, sino que se aleja considerablemente de la realidad. Es crucial examinar los datos de criminalidad en España y compararlos con los de otros países europeos para entender que este supuesto «apocalipsis» de inseguridad no es más que una estrategia política.
LA ESTRATEGIA DEL MIEDO: EL FALSO DISCURSO DE LA INSEGURIDAD
Una de las herramientas más utilizadas por ciertos movimientos ultraconservadores ha sido la creación de una sensación de caos e inseguridad. Esta narrativa, repetida hasta la saciedad por líderes como Santiago Abascal de Vox, busca infundir miedo en la población y justificar políticas represivas. La realidad, sin embargo, cuenta una historia muy diferente.
Según datos recientes del Ministerio del Interior, la tasa de criminalidad en España ha experimentado un ligero repunte en los últimos años, pero está lejos de alcanzar los niveles alarmantes que estos grupos pretenden hacer creer. En 2023, la tasa de infracciones penales por cada mil habitantes fue de 51,3, una cifra que, si bien es superior a la de 2022, aún no supera el récord de 52,1 registrado en 2008. Este incremento no se debe tanto a un aumento de la criminalidad convencional, sino a la proliferación de ciberdelitos, que crecieron un 25,5% el año pasado.
Es importante subrayar que el aumento de ciertos delitos, como las agresiones sexuales, no se debe necesariamente a un incremento en la incidencia de estos crímenes, sino a una mayor disposición de las víctimas a denunciarlos. Esto refleja un cambio positivo en la sociedad, que está empezando a combatir de manera más decidida la violencia de género y otros tipos de violencia sexual.
UNA COMPARATIVA EUROPEA: ESPAÑA, ENTRE LOS PAÍSES MÁS SEGUROS
A pesar del relato de inseguridad promovido por la ultraderecha, España se mantiene como uno de los países más seguros de Europa, con tasas de criminalidad significativamente inferiores a las de otros países del continente. Según Eurostat, en 2022, la tasa de homicidios en España fue de 0,69 por cada 100.000 habitantes, una cifra menor que en países como Bélgica, Finlandia, Francia, Suecia, Países Bajos o Alemania.
Asimismo, la tasa de robos y hurtos en España se situó en 830 por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de la media europea de 1.502. En comparación con países como Suecia, Francia o Alemania, donde estos delitos son más frecuentes, España presenta un panorama de seguridad pública bastante sólido.
En cuanto a la inversión en orden público y seguridad, los datos también desmienten la narrativa de la ultraderecha. España destina un 1,9% de su PIB a esta materia, situándose por encima de la media europea y de otros países como Italia, Alemania y Francia. Además, España cuenta con más policías por millar de habitantes que la mayoría de estos países, lo que refuerza la idea de que la seguridad ciudadana no está en peligro.
LA REALIDAD DE LAS OKUPACIONES Y LA VIOLENCIA CONTRA AGENTES
Otro de los fantasmas agitadores del discurso de la inseguridad es el fenómeno de las okupaciones. Durante años, la ultraderecha ha utilizado este tema para sembrar miedo y justificar acciones violentas y extrajudiciales como las que promueve Daniel Esteve y su plataforma Desokupa. Sin embargo, los datos muestran que las denuncias por okupación han disminuido en los últimos años. En 2023, se registraron 15.289 denuncias por allanamiento y usurpación de inmuebles, una cifra inferior a la de 2022 y 2021.
Es también significativo que el número de condenas por allanamiento y usurpación ha disminuido en comparación con años anteriores, lo que indica que la situación, lejos de empeorar, está mejorando. Esteve y sus seguidores han encontrado en la okupación un nicho de negocio rentable, pero la realidad es que este problema no es tan grave como lo pintan.
Finalmente, se ha hablado mucho de la «autoridad perdida» y del supuesto riesgo creciente al que están sometidos los agentes de policía. Los datos del Ministerio del Interior muestran un repunte en los hechos conocidos de atentado contra agentes de la autoridad, pero este aumento no alcanza cifras récord ni justifica la alarma que algunos intentan propagar. En 2021, se registraron 11.932 hechos de este tipo, una cifra que, aunque superior a la de 2020 y 2019, sigue siendo menor que la registrada en 2011.
En conclusión, el relato de la ultraderecha sobre la inseguridad en España es más una estrategia política que una realidad fundamentada. Los datos muestran que, a pesar de ciertos repuntes en algunas áreas, España sigue siendo un país seguro, con tasas de criminalidad más bajas que las de muchos de sus vecinos europeos. Es crucial que la ciudadanía esté informada y no se deje manipular por discursos alarmistas que buscan capitalizar el miedo para promover agendas políticas extremas.
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