Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El viaje del presidente chino, Xi Jinping, a Moscú esta semana se ha centrado más en reiterar los intereses comunes de China y Rusia, y menos en una vía concreta para poner fin a la guerra en Ucrania.
Mientras que en una declaración conjunta emitida el martes por ambos países se afirmaba que Rusia pretende reanudar las negociaciones de paz lo antes posible, el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que la resolución del conflicto sólo se producirá “cuando Occidente y Kiev estén preparados para ello”.
De hecho, aunque Rusia tomó nota del plan de paz chino de 12 puntos y agradeció la buena voluntad de Pekín, en las conversaciones bilaterales no ha surgido ninguna propuesta concreta para poner fin a la guerra. Ambas partes criticaron las sanciones occidentales.
Los dos países decidieron seguir reforzando su “asociación estratégica integral de coordinación en la nueva era”.
La cooperación económica ha dominado la visita. China ha obtenido importantes ganancias económicas mientras Rusia sigue enfrentándose a sanciones y está ansiosa por buscar ayuda. Moscú da la bienvenida a las empresas chinas para sustituir a las occidentales que han abandonado el mercado ruso debido a las sanciones. Las dos partes también ampliarán la cooperación en el sector financiero y en Eurasia.
La visita de Xi también tiene un significado simbólico. Es el décimo aniversario de su primera visita a Rusia tras asumir el cargo de presidente de China en 2013, y la primera desde que se asegurara un tercer mandato como presidente a principios de este mes.
Resentimiento por el dominio estadounidense
Las relaciones entre China y Rusia han evolucionado en las últimas tres décadas hasta convertirse en una asociación estratégica única.
La relación de ambos países está firmemente anclada en su oposición al dominio estadounidense del sistema internacional. Promueven la “multipolaridad”, la noción de múltiples superpotencias compartiendo el poder en la escena mundial, en contraposición a una sola. Y se oponen vehementemente al “unilateralismo”, la idea de que un país actúe en solitario sin consultar a la comunidad mundial.
A menudo coordinan sus políticas en asuntos que van desde la intervención humanitaria a oponerse a las sanciones a Corea del Norte.
El pilar más importante de su relación es la cooperación en seguridad y defensa, marcada por las transferencias de tecnología y las maniobras militares conjuntas. Rusia ha sido históricamente un importante proveedor de armas y tecnología militar para China.
Sus lazos económicos han progresado rápidamente en los últimos años, con un comercio bilateral que alcanzará los 190.000 millones de dólares estadounidenses (176.000 millones de euros) en 2022.
Varios factores lo explican. Uno es la naturaleza complementaria de sus lazos económicos. China importa petróleo y gas natural de Rusia, mientras que Rusia importa muchos de sus bienes de consumo de China.
Las sanciones occidentales desde la toma de Crimea por Rusia en 2014, y agravadas aún más desde la invasión de Ucrania el año pasado, han obligado a Rusia a recurrir a China para compensar sus pérdidas económicas.
Esta asociación se ve reforzada por la fuerte amistad personal entre Xi y Putin, que se han reunido más de 40 veces.
Los dilemas de China
El atolladero de la empantanada invasión rusa de Ucrania plantea a China incómodos dilemas políticos.
Aunque comparte el resentimiento ruso por el dominio estadounidense, China está poco interesada en perturbar abiertamente el sistema internacional. Está mucho más integrada en la estructura comercial y financiera mundial. China se arriesgaría a sanciones si ofreciera ayuda económica y militar explícita a Rusia.
Al mismo tiempo, Pekín sigue mostrándose reacio a condenar abiertamente las acciones rusas y no puede permitirse cortar los lazos, dada su creciente rivalidad estratégica con Estados Unidos.
Washington sigue imponiendo restricciones a las exportaciones de tecnología a China, y continúa construyendo acuerdos de seguridad regional, desde AUKUS hasta su asociación Quad con Australia, India y Japón. Así pues, Pekín preferiría mantener a Moscú de su lado antes que enfrentarse en solitario a Estados Unidos y Occidente.
Esto explica por qué hay poco margen para que China haga de mediador honesto entre Ucrania y Rusia para poner fin a la guerra.
La reciente tregua diplomática entre Irán y Arabia Saudí mediada por Pekín aumentó las expectativas sobre la visita de Xi y la ambición de China de desempeñar un papel pacificador. Pero el caso de Ucrania es muy diferente y es mucho más difícil llegar a una solución rápida.
La supuesta próxima reunión virtual de Xi con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ofrecerá otra oportunidad, pero no más esperanza, para que China demuestre sus credenciales como pacificadora.
Jingdong Yuan does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir