La alcaldesa de Marbella reclama 50.000 euros a elDiario.es por “atentar contra su honor”
La alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, ha presentado una demanda.
La huelga de las dependientas de Inditex en A Coruña contagia a otras provincias y se expanden las protestas
La huelga de las dependientas de Inditex en A Coruña está generando un efecto contagio entre otras provincias del Estado.
Los supermercados disparan sus márgenes en los alimentos básicos hasta diez veces más que el IPC
Los beneficios de los supermercados no dejan de crecer.
Tiendas que rajan ropa y calzado en buen estado para que no lo coja nadie: «No podemos donarlo»
Una zapatería en el centro de Zaragoza fue criticada por tirar a la basura una caja llena de botas en buen estado pero con una raja en el centro para evitar que alguien las llevara.
Los taxistas de Madrid paran la Castellana por la precarización del sector
Los taxistas han vuelto a salir a las calles de Madrid este martes para protestar contra lo que consideran la precarización, especulación y acumulación de licencias.
“Incredulidad e indignación” en el pueblo de Lugo que protesta contra una sentencia mínima por violar a una niña
La Audiencia Provincial de Lugo ha emitido una sentencia esta semana condenando a tres adultos a tres años de prisión por abuso sexual continuado a una menor de entre 7 y 13 años de edad.
Enero se acerca peligrosamente a los meses con más crímenes machistas de los últimos 20 años
El mes de enero de 2023 se está convirtiendo en uno de los peores en cuanto a indicadores de violencia de género, según informes oficiales.
El Gobierno expedienta a Falange por exaltar el franquismo en el 20-N ¿Para cuándo la ilegalización?
La Secretaría de Estado de Memoria Democrática ha abierto un expediente sancionador contra Falange Española.
En medio de su «crisis energética», Alemania asigna 40.000 millones de euros para su avión de combate de próxima generación
Alemania se ha comprometido a reservar un presupuesto de aproximadamente 40 mil millones de euros para el desarrollo de su nuevo avión de combate, conocido como el Sistema Aéreo de Combate Futuro (FCAS).
Sigue la huelga en Inditex por las condiciones salariales de las dependientas
Continúa la huelga en Inditex debido a las condiciones laborales.
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Doñana arde mientras la Junta vende propaganda: bomberos al límite y un Infoca lleno de grietas
Doñana vuelve a arder. Y quienes apagan el fuego dicen lo mismo que llevan años diciendo: faltan manos, faltan relevos y sobra propaganda.
La Junta habla de “refuerzo histórico” mientras sindicatos denuncian más de 400 vacantes sin cubrir, jornadas al límite y equipos incompletos justo antes de empezar la campaña de alto riesgo. El monte seco. Las temperaturas subiendo. Y el Gobierno andaluz vendiendo tranquilidad como quien vende humo.
Porque el problema no es solo el incendio. Es llegar tarde siempre. Es recortar prevención y luego pedir heroicidad. Es poner a las y los bomberos forestales a sostener un sistema agotado mientras Doñana se convierte en el símbolo perfecto de un modelo que reacciona cuando ya está todo ardiendo.
El trumpismo quiso convertir a Bolsonaro en un mártir de Hollywood y ha terminado destapando otro escándalo de corrupción
Hollywood. Steve Bannon. QAnon. Bolsonaro convertido en mártir cinematográfico mientras Brasil arde entre corrupción, conspiraciones y delirios mesiánicos.
Querían vender una película épica para salvar al bolsonarismo antes de las elecciones de octubre. Lo que han conseguido es otra cosa: audios filtrados, sospechas de caja B, millones opacos y una candidatura que empieza a hundirse.
La extrema derecha lleva años intentando convertir la política en espectáculo. El problema aparece cuando el guion se rompe y empiezan a aparecer las facturas.
Y esta vez las cifras son obscenas.
Trump quiere vender la colonización como “paz” con los polémicos Acuerdos de Abraham
Trump quiere vender como “paz” lo que en realidad es una normalización forzada de la ocupación. Y esta vez ya no cuela tan fácil.
Mientras Gaza sigue siendo arrasada y miles de personas continúan muriendo bajo las bombas, la Casa Blanca presiona a países árabes y musulmanes para que firmen los Acuerdos de Abraham y legitimen el proyecto regional de Israel. Arabia Saudí, Qatar, Egipto, Turquía, Pakistán… todos dentro del paquete diplomático de Trump. Todo mezclado con las negociaciones con Irán. Como si el genocidio fuese solo un detalle incómodo.
La cuestión palestina desaparece del discurso. Otra vez. Se habla de negocios, seguridad y estabilidad. Nunca de derechos. Nunca de ocupación. Nunca de limpieza étnica.
Y aun así lo intentan. Porque necesitan vender una victoria política aunque el suelo siga cubierto de cadáveres.# Trump quiere vender la colonización como “paz” mientras Gaza sigue ardiendo
### La Casa Blanca intenta resucitar los Acuerdos de Abraham como trofeo diplomático, aunque el genocidio en Gaza ha hecho saltar por los aires cualquier ficción de normalidad en Oriente Medio.
Donald Trump vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: envolver intereses geopolíticos y alianzas militares en palabras bonitas. “Paz”. “Acuerdos históricos”. “Normalización”. Su nueva obsesión pasa por relanzar los Acuerdos de Abraham, aquellos pactos impulsados en septiembre de 2020 para que varios países árabes reconocieran oficialmente al Estado de Israel. Pero el contexto ya no es el mismo. Ni mucho menos.
Mientras Gaza acumula decenas de miles de muertos, ciudades enteras reducidas a escombros y una hambruna provocada deliberadamente, Trump intenta vender otra vez la misma operación política: consolidar la integración regional de Israel sin resolver la ocupación de Palestina. O dicho de forma más clara, convertir la colonización en un hecho irreversible y obligar al mundo árabe a aceptarlo.
El presidente estadounidense ha ido incluso más lejos esta semana. En una reunión de su gabinete celebrada el 26 de mayo, vinculó abiertamente un posible acuerdo con Irán al hecho de que varios países musulmanes firmen los Acuerdos de Abraham. Arabia Saudí, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania están en la lista. “Creo que esos países nos lo deben”, afirmó Trump, según CNN. Una frase que resume bastante bien la lógica imperial que atraviesa toda esta estrategia.
## LOS ACUERDOS DE ABRAHAM NUNCA FUERON SOBRE LA PAZ
Los Acuerdos de Abraham siempre se presentaron como un supuesto avance histórico para estabilizar Oriente Medio. La realidad era bastante menos romántica. Se trataba de acuerdos bilaterales para normalizar relaciones diplomáticas, económicas y militares entre Israel y varios países árabes, dejando fuera la raíz del conflicto: la ocupación, la limpieza étnica y el sistema de apartheid impuesto al pueblo palestino desde 1948.
Ese detalle. El fundamental. Desaparecía del relato oficial.
En septiembre de 2020, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin firmaron los acuerdos en una ceremonia cuidadosamente diseñada en la Casa Blanca. Después llegaron Marruecos y Sudán, aunque este último nunca formalizó plenamente el proceso debido a la guerra interna iniciada en 2023. Washington vendió aquellos pactos como una nueva era de convivencia regional. En realidad, suponían romper el consenso histórico de la Liga Árabe, que durante décadas había condicionado el reconocimiento de Israel a la creación de un Estado palestino.
Jared Kushner, yerno de Trump y arquitecto político de los acuerdos, diseñó una estrategia muy concreta: integrar económicamente a Israel en la región, fortalecer alianzas militares contra Irán y convertir la cuestión palestina en un asunto secundario. Una molestia. Algo a gestionar mediáticamente mientras el negocio seguía adelante.
Y funcionó. Especialmente con Emiratos Árabes Unidos. Abu Dabi amplió relaciones comerciales, abrió las puertas al turismo israelí y profundizó la cooperación militar incluso durante las fases más brutales del genocidio en Gaza. Ni siquiera las imágenes de hospitales bombardeados o niños muriendo de hambre alteraron sustancialmente esa relación.
Porque los Acuerdos de Abraham nunca exigieron justicia. Solo obediencia geopolítica.
## GAZA HA DESTROZADO LA FICCIÓN DIPLOMÁTICA DE WASHINGTON
Trump sueña ahora con una “versión ampliada” de aquellos acuerdos. Lo hace después de no haber conseguido grandes resultados políticos ni en Gaza ni en la ofensiva contra Irán iniciada por EEUU e Israel el pasado 28 de febrero. Necesita una victoria. Aunque sea propagandística.
La analista Lucy Kurtzer-Ellenbogen, del Middle East Institute, lo resumía estos días con bastante claridad: Trump sigue considerando los Acuerdos de Abraham “el principal logro de política exterior” de su primer mandato. Y ampliar esa red de reconocimientos le permitiría volver a presentarse como gran negociador internacional. Aunque el precio sea consolidar la impunidad israelí.
El problema para Washington es que la realidad regional ya no encaja con el relato de 2020.
Arabia Saudí sigue siendo la gran pieza que EEUU quiere capturar. No solo por petróleo o influencia estratégica. También por el peso simbólico que tiene custodiar La Meca y Medina. Durante años, tanto Trump como Joe Biden intentaron convencer a Riad para normalizar relaciones con Israel. Estuvieron cerca antes del 7 de octubre de 2023. Después llegó Gaza. Y todo cambió.
Hoy, aceptar públicamente esos acuerdos tendría un coste político enorme para cualquier gobierno árabe. Las imágenes del genocidio han generado una indignación masiva en sociedades donde la causa palestina sigue siendo profundamente popular. Incluso Egipto y Jordania, que ya tienen tratados de paz con Israel desde 1979 y 1994 respectivamente, saben que adherirse formalmente a los Acuerdos de Abraham sería explosivo a nivel interno.
Pakistán ha sido el único país que ha respondido de manera frontal. Su ministro de Defensa, Khawaja Asif, rechazó públicamente cualquier posibilidad de sumarse a la iniciativa, afirmando que contradice los “principios fundamentales” del país. Fuentes pakistaníes citadas por Reuters fueron todavía más claras: las negociaciones con Irán y los Acuerdos de Abraham “no están interrelacionados ni pueden estarlo”.
Ahí está el fondo del asunto. Trump intenta utilizar la guerra y las negociaciones nucleares como herramienta para redibujar políticamente Oriente Medio a favor de Israel. No habla de derechos humanos. No habla de ocupación. No habla de las decenas de miles de personas asesinadas en Gaza.
Habla de negocios. De alianzas. De vender estabilidad mientras se normaliza la barbarie.
El activista israelí Jeff Halper lo definía hace meses de una forma brutalmente precisa: “La única forma de completar con éxito un proyecto colonial es conseguir normalizarlo”. Eso son los Acuerdos de Abraham. La fase final de una colonización presentada como diplomacia moderna.
Y quizá por eso ahora cuesta tanto venderla. Porque Gaza ha hecho algo que Washington y Tel Aviv llevaban años intentando evitar: arrancar la máscara.
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