El ayuntamiento de Valencia ignora la ley: cómo comunidades de vecinos luchan por sus derechos
n Valencia, el Ayuntamiento está otorgando licencias de obra en zonas comunitarias y para dividir bajos en múltiples viviendas, algo que va en contra de la ley de propiedad horizontal
«No me llames ‘paki’, llámame Malik»
#TengoNombre es más que una campaña; es un movimiento hacia una sociedad más respetuosa y consciente
Hay que pararlos: riesgo de que la ultraderecha gane en las Europeas en nueve países
Trabajar juntos para promover políticas inclusivas y sostenibles puede ayudar a construir una Europa más fuerte y unida, donde la ultraderecha tenga menos espacio para crecer.
¿Se avecina un Brexit en Alemania?
El caso de AfD resalta el desafío continuo que enfrentan muchas democracias modernas: el auge de partidos ultraderechistas que promueven políticas de exclusión y odio.
Israel contra Borrell
Israel continúa mostrando una falta de voluntad para comprometerse en un proceso de paz
Marlaska debe dimitir
Las evidencias y críticas acumuladas sugieren una gestión que no solo ha sido polémica, sino que también ha traspasado límites legales y éticos.
Formula 1 en Madrid: un negocio ruinoso sobre el que Valencia tiene mucho que enseñar
La experiencia valenciana se tradujo en un gasto de más de 230 millones de euros para la Generalitat Valenciana.
Las 12 reformas que transformarán el trabajo en España en 2024
La propuesta estrella es la reducción de la jornada laboral a 37 horas y media a la semana, manteniendo el salario actual.
Cristina Fallarás y el elefante que muere lentamente
La periodista empleó una metáfora al describir la situación de los medios tradicionales como la de un elefante muerto, cuya caída es inevitable aunque su deceso ya es un hecho.
Gaza ya supera los 25.000 civiles muertos, más de la mitad mujeres y niños
Se estima que al menos un millón de personas desplazadas han buscado un refugio en la pequeña ciudad de Rafah, en la frontera con Egipto
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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