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Todos los nacidos a mediados o finales de los 80 observábamos con estupor en las películas americanas de mediados del siglo XX el efecto que había tenido el miedo a la bomba atómica y a una guerra nuclear en la población. Desde una tierna infancia en los años 90, cuando parecía que esa amenaza se había desactivado, las imágenes de niños recibiendo instrucciones sobre qué hacer en caso de una explosión o la creación de mundos ficticios pero distópicos a raíz de la coyuntura bélica parecían hablarle a otra gente, en otra vida. Era un pánico ilógico.
Vuelve la guerra
No contábamos con que la invasión rusa de Ucrania volvería a sacar a la luz ese terror. Y lo demuestra el hecho de que el artículo más leído de la sección de Cultura en este 2022 sea el análisis que Jesús Isaías Gómez López, de la Universidad de Almería, hace de la novela Mono y esencia, de Aldous Huxley.
En ella, el autor describe la posibilidad de una tercera guerra mundial atómica y el mundo posapocalíptico que la sucedería. Está claro que en momentos de desgracia, la especie humana abraza las ficciones que se anticipan a la realidad. O que la describen (en Rusia, tras la invasión, aumentaron las ventas del 1984 de George Orwell).
Alejándonos de la ficción, cuando el mundo parecía abocado al colapso a finales de febrero, el historiador José María Faraldo Jarillo, de la Universidad Complutense de Madrid, explicó de forma breve y sencilla la historia del conflicto entre Rusia y Ucrania. Necesitábamos una aclaración del contexto, como demuestran las más de medio millón de lecturas que ha tenido la pieza.
El interés en el pasado eslavo se demostró también con la aceptación que tuvo el artículo en el que Julio Prada Rodríguez, de la Universidade de Vigo, describía los trucos fotográficos que realizaba Stalin para “eliminar” a sus opositores. En muchos casos, desaparecer de las fotos era el menor de los problemas de los afectados. Pero no deja de ser curiosa la obsesión del dictador por borrar del mundo, y de la Historia, a aquellos que no estaban de acuerdo con él.
Una mirada al pasado
Tal vez porque el pasado muchas veces nos sirve de guía para el presente, ha sido ella, la Historia con mayúsculas, la protagonista del año. Los relatos prehistóricos, de la antigua Grecia o de la antigua Roma han tenido gran aceptación. Pero si hay una época que, por amplia y misteriosa, ha captado la atención de los lectores solo con su nombre, esa es la Edad Media… a pesar de su fama. Y si no, que se lo digan a Eduardo Baura García, de la Universidad CEU San Pablo, que explicó con mucho acierto de dónde le viene la mala prensa al medievo.
También nos remontamos al siglo XII para contar, de la mano de José María Anguita Jaén, de la Universidade de Santiago de Compostela, si el Códice Calixtino tenía razón a la hora de justificar dónde viene el pueblo vasco.
Muchas celebraciones
Puede parecer extraño incluir en un mismo párrafo el Benidorm Fest y uno de los mayores humanistas de la historia de España. Pero tiene sentido: el responsable de tamaño salto es el lenguaje. El análisis lingüístico que Lorena Pérez Hernández, de la Universidad de La Rioja, hizo de algunas de las canciones españolas finalistas del certamen previo a Eurovisión arrasó en lecturas. La gramática castellana, por su parte, conmemoró en este año el bicentenario del fallecimiento de su padre: Antonio de Nebrija.
El mismo año en el que Nebrija se iba, Elcano llegaba. Regresaba de dar la vuelta al mundo, un viaje épico inicialmente liderado por Magallanes que el marino español y un puñado de supervivientes culminaron. Así nos contó Paula Herrero Diz, de la Universidad Loyola Andalucía, cómo fue ese periplo.
Y por último, en 2022 también celebramos el centenario de la publicación del Ulises. Antonio Ballesteros González, de la UNED, rescató las opinines que Jorge Luis Borges tenía sobre la novela más importante del siglo XX y la obra de James Joyce en general. Spoiler: tenía muchas.
Ellas
Una de las razones de ser de la divulgación es descubrirle al público sucesos o personas que no conoce y que han sido importantes para la Historia. Todavía hay todo un cajón lleno de curiosidades dispuestas a ser leídas o aprendidas. Desafortunadamente, un alto porcentaje de estas curiosidades están protagonizadas por mujeres que en su momento no recibieron el reconocimiento que se merecían.
Dos artistas han cautivado a los lectores: la pintora impresionista Berthe Morisot, de quien nos habló Judith Urbano Lorente, de la Universitat Internacional de Catalunya, y la fotógrafa Dora Maar, cuya obra fue descrita por Amparo Serrano de Haro, de la UNED.
Ellas no han sido ni mucho menos las únicas protagonistas de artículos interesantes y muy leídos. Así, a lo largo de los últimos meses, entre otros ejemplos, repasamos la vida de la vanguardista Hilma af Klint, conocimos a las grandes videoartistas del siglo XX y XXI y analizamos el proyecto de la Womanhouse.
En música tuvimos el placer de aprender los nombres de las compositoras, cantantes e intérpretes a quienes el canon debe un hueco. También recorrimos la vida de una pianista que alcanzaba la genialidad en su trabajo: Clara Haskil. Y, tras echar la vista atrás, nos fijamos en nuestra época y analizamos, entre otras, las obras de Rosalía y Beyoncé.
Finalmente 2022 reconoció el trabajo de dos grandes cineastas: la neozelandesa Jane Campion, que ganó el Óscar a mejor dirección por su labor en El poder del perro, y la española Cecilia Bartolomé, Premio Feroz de Honor 2022. Precisamente, ha sido un año extrañamente bueno para las mujeres dentro del cine español. Pero la gloria de estos meses no puede hacernos olvidar que las mujeres no son, ni mucho menos, la mitad de la industria audiovisual.
Han sido doce meses sin pausa. Igual que es complicado meter diez siglos de Edad Media en un mismo saco, también lo es definir todos los intereses culturales de los lectores durante 365 días. Seguiremos informando.
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