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A pesar de los intentos de separar el caso del odio LGTBI, todo apunta a que se trató de un presunto crimen homófobo
La Policía Nacional ha detenido a 13 personas por su presunta implicación en el asesinato homófobo del joven Samuel Luiz en A Coruña la madrugada del sábado gracias a las cámaras de seguridad que grabaron la paliza y al testimonio de varios de los testigos presenciales.
Desde la brigada de Policía Judicial ya se aseguraba durante la jornada que el arresto era «cuestión de horas». Se da también la circunstancia de que los agresores habían dejado los datos de su DNI en una discoteca cercana en la que habían estado antes del suceso, lo que ha facilitado su identificación.
De igual manera, una de las chicas que acompañaba a la víctima identificó en comisaría a la persona que inició la agresión al ver uno de los vídeos. Lina y Vanesa, amigas de Samuel presentes durante su agresión, han relatado a El Mundo cómo fue la agresión.

«Samuel y yo salimos a fumar y aproveché para llamar a Vanesa, con la que me había estando mensajeando durante la noche. Como Samuel también la conocía se unió a la conversación», cuenta Lina. Vanesa cuenta que «Samuel se lo había pasado tan bien y tenía tantas ganas de salir que durante la llamada intentó convencerme de salir con él también el sábado», comenta Vanesa, a lo que Lina añade: «Siempre estaba contento y con ganas de hacer reír a los demás, era muy sociable».
Lina y Samuel me estaban contando anécdotas de la noche pasada y giraron el móvil para enseñarme por donde habían ido andando», recuerda Vanesa, que continúa señalando que «en ese momento pasaron un chico y una chica juntos, de más o menos la edad de Samuel (Lina tiene dos años más), y él nos gritó que dejásemos de grabarles».
Samuel y Lina se apresuraron a explicarle al joven que se trataba de un error, y que simplemente estaban haciendo una videollamada.Vanesa levantó la voz a través del teléfono para corroborar la versión de sus amigos. El hombre no quiso escuchar y dirigiéndose exclusivamente a Samuel le espetó: «O paras de grabar o te mato, maricón».
A Samuel sólo le dio tiempo a pronunciar: «¿Maricón de qué?». «De ese momento recuerdo que el chico le pegó un puñetazo muy fuerte y yo empecé a gritar», recuerda Lina. «El vídeo se bloqueó, pero el audio seguía sonando y no sabía qué era exactamente lo que estaba ocurriendo. Sólo escuchaba los golpes y a Lina gritar: ‘¡déjalo, es mi amigo, por favor, déjalo!'», añade Vanesa.
Lina señala que «la chica que estaba con el chico intentó separarlos en un primer momento, pero cuando yo me metí me espetó: ‘aparta que no pintas nada aquí'». En ese momento apareció otro joven que intercedió para intentar que el agresor dejara de golpear a Samuel: «Estábamos al lado de la discoteca, había gente cerca. Un chico negro se metió para ayudar a Samuel y logró separarlos. Gracias a él no siguió pegándole. No le he vuelto a ver y quisiera que sepa que todos los amigos de Samu estamos enormemente agradecidos por su gesto valiente».
El agresor desistió y se fue, dejando a Samuel con contusiones visibles en la cara. «Yo le preguntaba cómo estaba, pero él me decía que por favor fuese a buscar su móvil, que se le había caído mientras el chico le pegaba. Lo vi tan nervioso que fui a buscarlo y lo dejé con el chico que lo ayudó. No conocíamos de nada al chico y a la chica. Eran jóvenes y, aunque él parecía de fuera, tenía un acento español perfecto. Es decir, seguramente fueran de Coruña. Desde que abrió la boca sabíamos que venía buscando problemas».
Mientras Lina estaba buscando el móvil, el chico que lo había agredido volvió a por él, esta vez acompañado de otras 12 personas, que aprovecharon la ocasión para asesinarlo.
«Vi a lo lejos que una multitud de gente se movía a gran velocidad y salí corriendo hacia ahí. Escuché que alguien gritaba ‘¡maricón de mierda!’ Cuando llegué me encontré a Samuel en el suelo inconsciente, ellos ya no estaban, lo habían dejado allí tirado y se habían escapado corriendo. A Samu le dio tiempo a cruzar la calle tratando de protegerse. Pero cuando lo vi supe que no iba a salir adelante».
«Samuel no me respondía, empezó a rodearnos gente. Un señor dijo que era médico y me ayudó a ponerlo de medio lado. Llegaron Andrea y Diego y a los 10 minutos apareció un coche de la Policía Local que estaba patrullando y que llamó a la ambulancia y a la Policía Nacional». Samuel murió poco tiempo después.
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