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‘Porky’ ha construido su proyecto político con el respaldo de los sectores más conservadores del catolicismo y los evangélicos.
Por Silvia Moreno en Al Descubierto
El empresario millonario Rafael López Aliaga, conocido como “Porky”, amenaza la democracia peruana con un estilo similar al de Jair Bolsonaro. El candidato a las elecciones presidenciales del próximo día 11 de abril por Renovación Popular ha utilizado un agresivo discurso de extrema derecha centrado en aspectos como el fanatismo religioso, la erradicación de la ideología de género, la criminalización de la izquierda, la privatización generalizada, etc.
Así lo demostró nuevamente en la última jornada de los debates organizados por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que tuvo lugar el miércoles 31 de marzo, donde fue muy criticado por leer la mayoría de sus propuestas y no saber contestar con precisión a las preguntas.
Aunque podría quedarse a las puertas, la encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), publicada dos semanas antes de los comicios, pronostica un futuro próspero para Aliaga, con firmes posibilidades de pasar a la segunda vuelta. De hecho, el desencanto de la población con la clase política en general y, por tanto, con los distintos candidatos a la presidencia, podría ser muy útil para el candidato ultraderechista.

Así pues, no es de extrañar que repita con frecuencia “no soy político, soy un gerente”, aunque anteriormente hubiera sido concejal por Lima. La fragmentación debida a las frecuentes denuncias de corrupción que rodean todo el sistema y la gran cantidad de indecisos, que se situaría en torno a un 30%, podrían conceder el segundo puesto a Aliaga, cerca de un empate técnico con Verónika Mendoza, la candidata de la izquierda.
En este sondeo, Aliaga se quedaría por detrás del excongresista Yonhy Lescano, el candidato con un discurso de centroizquierda en lo económico, pero con posiciones conservadoras en temas sociales y de derechos.
No obstante, Aliaga presume constantemente de su éxito económico como empresario, un método que bien podría recordar a Donald Trump. De este modo, ya ha adelantado a Keiko Fujimori, hasta ahora incapaz de evitar el descrédito por las acusaciones de corrupción y bloqueada por el obstruccionismo que tuvo su mayoría parlamentaria.
Las políticas de ‘Porky’

López Aliaga, es conocido mayoritariamente como “Porky” por su parecido con un personaje de dibujos animados, tiene actualmente 60 años y es miembro de la ultraconservadora Opus Dei. En este sentido, ha construido su proyecto político con el respaldo de los sectores más conservadores del catolicismo y los evangélicos.
Por tanto, en principio su mayor fuerza se encontraría en Lima y en los sectores con mayores recursos económicos. Asimismo, se conjetura que tendrá mayor apoyo entre los hombres, habiendo una diferencia significativa con los resultados que obtendrá entre las mujeres, dadas sus posiciones abiertamente machistas.
Así pues, “Porky” se presenta como un fanático religioso que se presenta a las elecciones con “un rol que he asumido por la Patria y por Dios” y que considera a la izquierda “diabólica”, siendo un enemigo que el candidato pretende combatir.
De hecho, ve comunistas y marxistas en sus principales oponentes y ha llegado a tildar al actual gobierno del centrista Francisco Sagasti y al anterior del centroderechista Martín Vizcarra de “comunistas”. Asimismo, esto le ha conducido a pronunciarse a favor de la destitución de Sagasti.
También célibe desde los 19 años, ha declarado que su Gobierno terminaría con la educación sexual en los colegios, puesto que asegura autoflagelarse frecuentemente y pensar en la Virgen María, de la que dice estar enamorado, para alejarse de las tentaciones. En consecuencia, también rechaza la educación en igualdad de género y el respeto a la diversidad, siendo proclive a hablar de “exterminar la ideología de género” y de que se “está homosexualizando a los niños”. En esta línea, su candidata a la primera vicepresidencia, Nely Mendoza, ha hablado de que la única educación sexual aceptable es la abstinencia y de que tomar anticonceptivos es una invitación a ser violada.
Además, ha señalado que las mujeres víctimas de la violencia machista, a la cual no denomina así, son culpables por provocar actitudes violentas en los hombres. Por otro lado, una de las candidatas más importantes al Congreso por Renovación Popular, Milagros Aguayo, ha afirmado que “Dios creó al hombre para ser el rey, ninguna mujer tiene el derecho de quitarle al hombre el lugar que Dios le dio”.
Ante estas posturas, no es de extrañar que Aliaga niegue el derecho de las mujeres al aborto, incluso en casos de violación. Según el candidato, hay que dejar “que la naturaleza funcione” y resuelve que si las mujeres no quieren a ese hijo, lo pueden dar en adopción. Asimismo, desde su agrupación política consideran que la homosexualidad es “un problema que hay que curar”.
Por otro lado, en economía se inclina por la privatización y, pese a que se posiciona en contra de los monopolios, la fortuna de “Porky” se debe al control monopólico de un tren que une la ciudad andina de Cusco con las ruinas de Machu Picchu y que obtuvo durante la dictadura de Alberto Fujimori. De igual modo, Aliaga habla de combatir la evasión tributaria, aunque varias de sus empresas acumulan deudas tributarias por valor de aproximadamente unos 8 millones de dólares. Asimismo, está siendo investigado por lavado de activos en relación con los Papeles de Panamá.
En conclusión y en relación con la pandemia de Covid-19 rechaza, al igual que Bolsonaro y Trump, tanto las restricciones de movimiento como el uso de mascarillas. Es más, no teme anunciar que cerrará programas sociales como el reparto de alimentos a escolares que se encuentran en una situación de pobreza, en pleno contexto de crisis social y sanitaria.
Y, como guinda del pastel, pretende privatizar la vacunación para que los empresarios puedan comprar y vender las vacunas, dado que “los peruanos pueden pagar para vacunarse”, en un claro desconocimiento o desinterés de la realidad económica que atraviesa buena parte de la población peruana.
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