Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La barbarie travestida de cultura es la forma más perversa de dominación simbólica
GRAMSCI Y LA TRADICIÓN COMO DISPOSITIVO DE CONTROL IDEOLÓGICO
No es casual ni anecdótico que el Gobierno andaluz defienda que la tauromaquia y la caza fomentan la empatía, el respeto al entorno natural o incluso actitudes contrarias a la violencia. Es, en realidad, un ejemplo de manual de lo que Antonio Gramsci llamó hegemonía cultural: el proceso por el cual las clases dominantes no sólo gobiernan por la fuerza, sino moldeando el sentido común colectivo hasta hacerlo cómplice de su proyecto político.
Convertir el sufrimiento en espectáculo y luego revestirlo de pedagogía emocional es, sencillamente, una sofisticada forma de violencia simbólica. No se trata de conservar una tradición, sino de preservar un orden. Uno donde la muerte ritualizada de un animal sirve de catecismo identitario para que las nuevas generaciones interioricen qué se puede aplaudir, qué se puede ignorar y, sobre todo, qué se puede hacer en nombre de la libertad.
La derecha andaluza no está interesada en la cultura como forma de crítica o belleza. Lo que busca es una cultura que desactive el pensamiento crítico, que glorifique lo heredado como incuestionable, y que oculte, bajo el nombre de ‘raíz’, una pedagogía de la sumisión.
Como escribió Naomi Klein en La doctrina del shock, “cuando las élites quieren imponer una idea impopular, primero provocan una crisis que haga parecer esa idea como la única salida”. En Andalucía, esa crisis es la que se ha generado en torno a la supuesta amenaza a la “identidad cultural” que representa cuestionar la tauromaquia. De repente, quien se opone a la tortura animal se convierte en enemigo de Andalucía. Y quien educa en el respeto a la vida, en censor cultural.
BOURDIEU Y LA FABRICACIÓN DEL GUSTO POR LA TORTURA
Pierre Bourdieu dejó escrito que el gusto no es una cuestión individual, sino el resultado de una construcción social que refleja jerarquías de clase. Aplicado a la defensa de la tauromaquia, no estamos ante una elección libre, sino ante una preferencia inducida, cultivada desde la infancia, legitimada por el Estado, financiada con dinero público y envuelta en un discurso de prestigio.
La Junta de Andalucía no sólo normaliza que menores presencien el descuartizamiento lento de un animal como parte de su “formación emocional”, sino que niega abiertamente las recomendaciones del Comité de Derechos del Niño de la ONU, que en 2018 alertó del impacto psicológico negativo de estos espectáculos. En lugar de proteger, la administración educa en la cosificación de lo vivo. Pero no por ignorancia: porque necesita reproducir una ciudadanía adiestrada en el gusto por la autoridad, la sangre y la tradición vertical.
Cuando Canal Sur gasta 300.000 euros en retransmitir tres corridas desde Sevilla, no está apostando por la cultura. Está reforzando una estética del poder: la del valor viril, la del dominio de la fuerza sobre la carne, la de la muerte como afirmación de jerarquía. Que todo esto se presente como “conciencia ecológica” no es ya un insulto al lenguaje: es una estrategia deliberada de lavado simbólico, una inversión de significados que busca vaciar de contenido toda resistencia.
Porque si la violencia puede ser arte, el autoritarismo puede ser belleza. Y si la dominación puede ser tradición, el poder no necesita ya imponerse: basta con que lo deseen.
LIBERTAD PARA ELEGIR LO QUE YA ESTÁ ESCRITO
El informe de la Junta, además, invoca la libertad como argumento último. La libertad de los padres para llevar a sus hijos e hijas a presenciar un ritual violento. La libertad de los menores para “expresarse culturalmente”. La libertad de elegir entre la sangre y el silencio. Pero esa libertad no es otra cosa que el envoltorio retórico del dogma neoliberal: la falsa elección entre opciones ya determinadas por los poderes que definen el marco.
Libertad no es elegir entre tortura y aburrimiento. Es poder imaginar un mundo sin tortura.
El neoliberalismo cultural de Moreno Bonilla no es menos salvaje que el económico. Ambos parten de la misma premisa: que el individuo es libre sólo cuando acepta las condiciones dadas sin rechistar. En el mercado, eso se traduce en precariedad disfrazada de emprendimiento. En la arena, en muerte glorificada como pedagogía.
Todo esto sucede mientras Andalucía lidera los índices de pobreza infantil en el Estado. Pero la prioridad es mantener la fiesta. No por lo que representa, sino por lo que impide. La tauromaquia no se sostiene por lo que enseña, sino por lo que neutraliza: la posibilidad de una educación emocional basada en la ternura, la empatía real y la conciencia crítica.
Y cuando una sociedad necesita enseñar el respeto a la vida mostrando cómo se la arrebata, es que ha confundido la cultura con la costra.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
El carapan Bonilla fascista con cara amable, nos está matando a fuego lento .
Así que estaremos siempre en la calle gritando, fuego,fuego a San Telmo con Bonilla dentro.
Andaluces dónde está vuestro orgullo de clase? Verdad que ahora lo que importa más es sacar dinero alquilando un puto cuchitril a los guiris.
Así nos va.
Salud y anarkia