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La memoria oficial reescrita a golpe de propaganda institucional.
Javier F. Ferrero
Isabel Díaz Ayuso ha cruzado una línea peligrosa. No le bastó con dejar morir a 7.291 ancianos y ancianas en las residencias de Madrid durante la pandemia. Ahora, cinco años después, intenta borrar sus muertes con una mezcla de arrogancia, mentira y desdén. En una nota de prensa infame, Ayuso ha declarado que los fallecidos en residencias no fueron 7.291, sino 4.100. La memoria oficial reescrita a golpe de propaganda institucional.
Lo que ha hecho Ayuso no es solo una mentira política: es una traición a la verdad y a la dignidad de los muertos. Los protocolos de la vergüenza existieron. Están publicados, llevan la firma de Carlos Mur, entonces director general de Coordinación Sociosanitaria de la Comunidad de Madrid. Esos documentos ordenaban rechazar el traslado de ancianos enfermos desde las residencias a los hospitales. Médicos y geriatras han contado cómo recibían llamadas desesperadas desde las residencias para trasladar a enfermos y cómo la respuesta desde la Comunidad de Madrid era siempre la misma: “No se derivan”.
Pero ahora Ayuso lo niega todo. Asegura que “todos los mayores que necesitaron atención fueron atendidos”. ¿En qué hospitales? ¿Con qué recursos? ¿En qué universo paralelo? Porque en Madrid las ambulancias no llegaban, los médicos no tenían medios y las residencias se convirtieron en trincheras donde el personal sanitario veía morir a los mayores sin poder hacer nada.
7.291 muertos. Esa es la cifra real. La que el Instituto de Salud Carlos III y los registros oficiales confirman. La que las familias llevan cinco años gritando en las calles, en los tribunales, en los medios. Pero Ayuso, con una frialdad escalofriante, pretende que no existieron. No hubo muertos. No hubo abandono. No hubo vergüenza.
MANIPULACIÓN POLÍTICA Y ATAQUE A LAS VÍCTIMAS
Negar la muerte no es solo una indecencia moral. Es una estrategia política. Ayuso está construyendo un relato alternativo para protegerse de las consecuencias judiciales que se le vienen encima. La macrodenuncia de las familias por las muertes en residencias sigue adelante. Cuatro altos cargos de la Comunidad de Madrid están siendo investigados por homicidio imprudente y prevaricación. Y Ayuso sabe que si esa causa prospera, su carrera política podría terminar.
Por eso ha activado el ventilador de mierda. La nota de prensa señala directamente al Gobierno de Pedro Sánchez, a Salvador Illa y a Pablo Iglesias como responsables de la mala gestión de la pandemia. Acusa al Ejecutivo central de «prohibir» la compra de material sanitario y de imponer un «mando único» que dejó a Madrid sin herramientas para actuar. Una mentira más. Porque fue la Comunidad de Madrid la que llegó tarde a los cierres, que se resistió a imponer restricciones y que gastó millones en el hospital Zendal mientras las residencias eran una ratonera mortal.
Ayuso también dispara contra las familias de las víctimas. Afirma que “nunca pidieron ser recibidas” y que la macrodenuncia es solo “una campaña de la izquierda y la ultraizquierda”. Cinismo en estado puro. Las familias llevan cinco años exigiendo reunirse con Ayuso. Lo han intentado por carta, en el Parlamento regional, en manifestaciones. Ayuso nunca las ha recibido. Las ha ignorado con el mismo desprecio con el que ahora pretende borrarlas de la historia.
El ataque no se queda ahí. En la nota, Ayuso señala con nombres y apellidos a sus enemigos políticos y a cualquiera que haya cuestionado su gestión: Salvador Illa, Pablo Iglesias, Fernando Lamata, José Antonio Martín Pallín, Cristina Monge… La caza de brujas está servida. El mensaje es claro: si denuncias, te señalamos. Si cuestionas la versión oficial, te destruimos.
LA VERDAD LLEGA A RTVE: LOS MUERTOS HABLAN
Mientras Ayuso intenta borrar la memoria de los muertos, la verdad está a punto de salir a la luz. Este jueves 13 de marzo, RTVE estrena el documental ‘7.291’, dirigido por Juanjo Castro, que recoge los testimonios de las familias de las víctimas en las residencias madrileñas. Se emitirá en La 2 y el Canal 24 horas a las 23:10 horas, y podrá verse también en streaming en RTVE Play.
Antes del documental, a las 21:55 horas, el Canal 24 horas emitirá el programa especial ‘La pandemia que paró el mundo’, presentado por Xabier Fortes. Contará con la participación de periodistas como Javier Casquerio, Manuel Rico, Lucía Méndez y Paloma Esteban. También intervendrán Carmen Calvo, exvicepresidenta del Gobierno, y Mónica García, actual ministra de Sanidad. Y sí, también hablará el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, para dar la versión oficial del partido.
El documental ‘7.291’ parte de la comisión de investigación sobre los fallecidos en residencias que comenzó en junio de 2020 en la Asamblea de Madrid. Las familias cuentan cómo sus mayores murieron sin ser trasladados a hospitales, sin recibir tratamiento y sin ni siquiera una despedida digna. La investigación desmonta las cifras oficiales y expone cómo la Comunidad de Madrid intentó minimizar el impacto de la tragedia excluyendo de las estadísticas a los fallecidos sin PCR o diagnóstico confirmado de COVID.
La cifra real, según datos oficiales del Imserso, es de 6.937 fallecidos en residencias de Madrid. La cifra de 7.291 incluye a quienes murieron sin atención médica, por abandono o por causas indirectas derivadas de la falta de asistencia. Ayuso quiere borrar esos muertos de la historia, pero las familias y los datos están ahí para recordarlo.
No es solo una cuestión de justicia. Es una cuestión de memoria. 7.291 ancianos y ancianas murieron en las residencias de Madrid porque Ayuso decidió que no merecían una cama de hospital. Porque alguien en su gobierno decidió que no valía la pena gastar recursos en ellos. Y ahora, Ayuso está matando a esas víctimas por segunda vez, borrándolas de la historia y tachándolas de invención política.
Negar la muerte es un acto criminal. Pero Ayuso no solo niega la muerte: se burla de ella. Y lo hace desde el poder, con la arrogancia de quien sabe que la impunidad es su mejor arma.
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Típico de falangistas….