Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un centenar de cargos y excargos críticos de Vox se rebelan contra el líder de Vox
La política se ha visto invadida por un discurso que, bajo el manto del patriotismo, oculta una maquinaria autoritaria y excluyente. La dirección de Vox, encabezada por Santiago Abascal, se ha convertido en sinónimo de un régimen que distorsiona los ideales democráticos para favorecer una agenda ultraconservadora y capitalista. El 23 de febrero de 2025, en Madrid, diversas figuras –exdiputados, exconcejales y cargos municipales en activo– se reunieron para denunciar públicamente lo que consideran una traición a los principios fundacionales del partido, según informa EFE. Este hecho evidencia que, lejos de representar a las y los militantes, la dirección ha optado por un control férreo que silencia la crítica y margina a quienes buscan un debate real. «El autoritarismo disfrazado de unidad» es una realidad palpable que rompe con la esencia misma de una democracia interna.
La radicalización del discurso y la adopción de prácticas antidemocráticas han llevado a un éxodo incesante de militantes. Exmiembros de diversas instancias denuncian que se ha instaurado un clima de «miedo a represalias e injurias» ante cualquier intento de discrepancia, lo que ha frenado la pluralidad de voces y contribuido a la pérdida de confianza en la dirección. Lo que en un principio se presentó como una propuesta renovadora se ha transformado en un espacio de exclusión y opresión, donde el poder se ejerce sin rendir cuentas y sin transparencia. La acumulación de expulsiones y la renuncia de cargos, como la de Juan García-Gallardo en Castilla y León, revelan una dinámica de control absoluto que beneficia a unos pocos en detrimento del colectivo.
CRISIS Y DESENMASCARAMIENTO
El sistema instaurado por Abascal y su cúpula no solo ha fracturado el entramado interno de Vox, sino que ha evidenciado un abandono rotundo de los valores que deberían regir cualquier espacio de debate democrático. La refundación exigida por exdiputades, exconcejales y cargos municipales se presenta como un grito de alarma ante una gestión que privilegia la lealtad ciega sobre el diálogo y la crítica constructiva. Las y los militantes se sienten traicionad·es al ver cómo la dirección se desvía de los objetivos plasmados en el acta fundacional, transformando al partido en un instrumento de poder autoritario.
Las denuncias se acumulan en torno a prácticas que generan desconfianza y que reflejan la corrupción interna. La opacidad en el manejo de los fondos y la «nula transparencia en la gestión financiera» son señaladas como una prueba irrefutable de que el partido se ha vendido al poder económico, dejando en segundo plano la verdadera misión de representar a la ciudadanía. En este contexto, la ausencia de mecanismos participativos ha permitido que el control se concentre en un reducido círculo dirigente, cerrando las puertas a la diversidad de opiniones. La lucha por la refundación no es solo una demanda interna, sino un reclamo por restituir una política que respete los derechos democráticos y que rechace la lógica excluyente de la extrema derecha.
El ambiente se torna aún más inquietante cuando se constata que figuras vinculadas a regímenes autoritarios y a intereses capitalistas han encontrado en la cúpula de Vox un aliado. La presencia de personalidades que respaldan abiertamente un modelo basado en el control y la represión refuerza la idea de que la dirección se ha apartado radicalmente de cualquier pretensión de renovación. La cumbre celebrada en Washington, donde líderes como Donald Trump y empresarios como Elon Musk expresaron su fe en el futuro electoral de Vox, simboliza la alianza perversa entre el autoritarismo y el lucro. Este escenario no es más que la encarnación de una política que se ha resignado a servir intereses externos, olvidando el compromiso con una verdadera representación democrática.
MANIPULACIÓN Y NEOLIBERALISMO
La estrategia de Abascal se enmarca en una lógica neoliberal que pone el beneficio económico por encima del bienestar ciudadano. La dirección de Vox ha permitido que la agenda de la extrema derecha se nutra de recursos que privilegian la acumulación de poder y la exclusión, sacrificando los principios de igualdad y justicia que deberían regir el debate público. Las y los responsables financieros, desvinculades de las necesidades reales de la sociedad, orquestan maniobras que perpetúan un modelo en el que la crítica interna es considerada una amenaza a la estabilidad del poder. En un ambiente de «control autoritario y manipulación capitalista», la política se transforma en un instrumento de represión que marginiza a las voces disidentes y refuerza un sistema de privilegios.
El vínculo entre la extrema derecha y el capital es un nexo innegable que se manifiesta en cada decisión adoptada por la dirección. La dependencia de financiamientos que provienen de intereses foráneos y la supeditación de la agenda nacional a estos esquemas generan un escenario en el que la soberanía se ve comprometida. La denuncia de vínculos con agendas externas, evidenciada en documentos como el manifiesto Patriotas de quien pague, es una muestra de que el partido ha perdido su capacidad de autogestión en favor de un modelo que prioriza el beneficio económico. Las cifras del éxodo –que se intensificó a partir de eventos clave el 23 de febrero de 2025– y el número creciente de expulsiones reflejan el deterioro de un sistema que ya no es capaz de sustentar una política de inclusión y debate plural.
En este contexto, la extrema derecha de Abascal no solo se encarna en un discurso político, sino en una práctica cotidiana de manipulación y autoritarismo. La imposición de un orden que castiga la disidencia y celebra el control absoluto se alinea con las dinámicas de un neoliberalismo que se alimenta de la exclusión social. Las y los militantes, desde diversas posiciones y contextos –incluyendo a las enfermeras y enfermeros, las y los docentes, las y los jueces– denuncian la falta de participación y la ausencia de un espacio de debate que respete la diversidad. «La refundación es la única salida» para quienes anhelan recuperar una política que no se rinda ante los embates del poder económico y el autoritarismo.
El autoritarismo de la extrema derecha, encarnado en la figura de Abascal, constituye una afrenta a los valores democráticos. Mientras las y los dirigentes continúan privilegiando el control sobre la pluralidad, la política se aleja de las necesidades y aspiraciones de la ciudadanía. La crisis interna de Vox es, en esencia, el reflejo de una estrategia de poder que ha olvidado la esencia de la representación. Los hechos, las cifras y las fechas –como el acuciante episodio del 23 de febrero de 2025– no dejan lugar a dudas: se trata de un proceso de deshumanización y represión que amenaza con perpetuar un modelo autoritario y excluyente.
Cada abandono, cada expulsión y cada silencio impuesto son el eco de una política que se ha rendido ante el poder del capital y el autoritarismo. La refundación reclamada por exmiembros de Vox no es un mero trámite interno, sino un acto de resistencia ante un sistema que ha perdido su rumbo. La transformación que demanda la ciudadanía pasa por el rechazo inequívoco a un modelo que, en nombre de la unidad, ha olvidado la pluralidad.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
El aprendiz del muskita,fascismo en estado puro,» España,nos necesita»,…» bien lejos»!!!