En la misa de las fiestas de Cascante, un párroco decidió usar su púlpito para lanzar un mensaje cargado de xenofobia y el pueblo respondió
Nadie se esperaba nada bueno de la Iglesia, pero a veces se supera. En la misa de las fiestas de Cascante, un párroco decidió usar su púlpito para lanzar un mensaje cargado de xenofobia, cuestionando por qué los inmigrantes reciben ayudas mientras «los nacionales» son ignorados.
El pueblo, en esta ocasión, no se quedó callado. El murmullo de desaprobación que recorrió la iglesia fue un claro indicio de que las palabras del párroco no iban a ser aceptadas sin más. La comunidad, cansada de discursos de odio disfrazados de preocupación social, mostró su indignación ante la falta de humanidad. No bastaron las disculpas forzadas, ni los intentos de suavizar el mensaje; el daño ya estaba hecho.
Related posts
SÍGUENOS
Frente a la intoxicación y el intento de confusión y división: disciplina y firmeza revolucionaria
La organización, la movilización sostenida, la disciplina consciente y la unidad del campo popular internacional se presentan como tareas urgentes e inaplazables.
Trump avisó a las petroleras del ataque a Venezuela
Cuando la guerra se decide en consejos de administración y el Congreso sobra
Colonias para enterrar Palestina
La aprobación de 19 nuevas colonias judías en Cisjordania no es una anomalía, es una política de Estado sostenida por armas, dinero y silencio internacional.
Vídeo | La DANA que arrasó Valencia y la política que se escondió detrás de una mochila
Marina Lobo desmenuza el caos, las mentiras y la cadena de irresponsables
La mentira humanitaria: cómo Occidente troceó Sudán para después fingir sorpresa
Quinndy Akeju explica la historia que los titulares evitan
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir