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La costa gallega se enfrenta a una crisis medioambiental que merece nuestra atención inmediata. Desde el 13 de diciembre, miles de microplásticos, conocidos como pellets, con un diámetro inferior a cinco milímetros, han invadido las playas de las Rías Baixas, especialmente en la zona de Muros y Noia. Esta contaminación es el resultado de la acción de la empresa polaca Bedeko Europe y sus consecuencias son devastadoras.
Lo que resulta aún más preocupante es la falta de acción por parte de las autoridades competentes, encabezadas por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda. A pesar de la gravedad de la situación, no se han tomado medidas urgentes para abordar este desastre medioambiental. En cambio, son los pescadores, los servicios de protección civil, las asociaciones locales y los ciudadanos quienes se ven obligados a tomar la iniciativa y llevar a cabo esfuerzos voluntarios para limpiar nuestras playas. Esta responsabilidad no debería recaer sobre sus hombros.
Es inevitable comparar la crisis actual con el trágico desastre del Prestige en el pasado. En aquel entonces, la falta de acción y responsabilidad por parte de las autoridades tuvo consecuencias catastróficas para nuestro entorno y nuestra comunidad. Pensábamos que habíamos aprendido la lección, que nunca más permitiríamos que un desastre de esta magnitud ocurriera de nuevo. ¡Pero aquí estamos de nuevo, enfrentando la misma inacción y negligencia!
Hacemos un llamado urgente y lleno de indignación al Gobierno para que actúe de inmediato. Necesitamos un plan de urgencia medioambiental ya, La costa gallega no puede convertirse nuevamente en víctima de la negligencia y la falta de acción por parte de la clase política. Ya hemos sufrido suficiente. El momento de actuar es ahora, y no aceptaremos excusas ni retrasos.
Esta pregunta retumba con ira en medio de esta crisis. No podemos permitir que la historia se repita y que nuestros recursos naturales y nuestra comunidad sufran las consecuencias de la inacción. Es hora de que las autoridades asuman su responsabilidad y tomen medidas inmediatas para mitigar este desastre medioambiental. Nuestro entorno y nuestro futuro dependen de ello.
No podemos pasar por alto el hecho de que la falta de acción y la negligencia por parte de las autoridades en situaciones como esta son lamentablemente recurrentes. En el pasado, hemos sido testigos de casos similares donde el interés político ha primado sobre la protección del medio ambiente. Esta es una llamada de atención urgente para que los ciudadanos voten con cabeza y consideren las acciones y políticas de los partidos políticos en temas medioambientales al tomar sus decisiones en las urnas.
No podemos permitir que la inacción y la falta de responsabilidad sigan siendo la norma en nuestra sociedad.
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