No seamos desclasados ni desclasadas, no votemos en contra de nuestra realidad, nuestros intereses ni nuestros derechos.
Eres clase trabajadora. Tu vida está marcada por largas horas de trabajo para poner el pan en la mesa, en el esfuerzo diario. Tu vida, nuestra vida, no se refleja en los lujosos pasillos del Partido Popular ni en las pomposas promesas de Vox. Su visión del país se enriquece mientras nuestras manos se endurecen y nuestros cuerpos se fatigan.
Por muchos años, estas formaciones han abogado por políticas que favorecen a los ricos y poderosos, perpetuando la desigualdad y desatendiendo a las necesidades del pueblo trabajador. Ellos no representan nuestra lucha. Nos piden nuestro voto para preservar sus privilegios, para seguir enriqueciéndose a costa de nuestros derechos y necesidades.
Por eso, es crucial que este 23 de julio hagamos sentir la fuerza de nuestro voto, la voz de la clase trabajadora. No votemos para que los ricos vivan mejor, votemos para que se defiendan nuestros derechos. Para que haya un salario digno, una educación pública de calidad, una sanidad que cuide de todos y todas, una vivienda accesible y un futuro sostenible para nuestros hijos e hijas.
No seamos desclasados ni desclasadas, votemos con cabeza.
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