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Michelle Yeoh recibe el premio a la mejor interpretación de actriz protagonista por _Todo a la vez en todas partes_ en los Óscar el 12 de marzo de 2023, en el Dolby Theatre de Los Ángeles. (AP Photo/Chris Pizzello)
En la 95ª edición de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, la película de Daniel Scheinert y Daniel Kwan Todo a la vez en todas partes se alzó con premios en las categorías de interpretación, montaje y dirección, así como con el codiciado premio a la mejor película.
Este extravagante y dilatado filme de acción y ciencia ficción es famoso por su visión absurda de la idea del multiverso, pero no por ello deja de estar fundamentado en la realidad: en una escena magistralmente coreografiada, tres generaciones de una caótica familia de inmigrantes hablan tres idiomas diferentes durante la cena.
Como lingüista, me interesa cómo los guionistas y directores utilizan el lenguaje en el cine para hacer mucho más que transmitir diálogos: el lenguaje y los subtítulos también ayudan a la caracterización, establecen el tono de una escena y anclan las historias de ficción a la realidad.
El creciente uso de idiomas distintos del inglés y de subtítulos demuestra tanto una tendencia hacia el realismo lingüístico en Hollywood como una mayor aceptación de la diversidad lingüística en una sociedad globalizada.
Pero los cineastas deben equilibrar los objetivos narrativos y el compromiso con la audiencia. Al examinar las diferentes ideologías que tienen tanto los directores como el público, también podemos encontrar a veces antiguas asociaciones entre lengua extranjera y villanía.
Desde la izquierda, Jonathan Wang, Daniel Kwan y Daniel Scheinert posan con sus premios a la mejor película por Todo a la vez en todas partes tras la ceremonia de los Óscar el 12 de marzo de 2023, en Los Ángeles. Kwan y Scheinert también ganaron los premios al mejor guión original y a mejor dirección por esa película.
(AP Photo/John Locher)
Los idiomas se abren paso
Como afirmó el cineasta surcoreano Bong Joon-ho en su discurso de aceptación de los Globos de Oro por Parásitos en 2019, cuando el público supera la “barrera de los subtítulos” le espera un mundo cinematográfico más rico.
Contar historias auténticas en un mundo moderno, globalizado y multicultural significa retratar con justicia las lenguas que se hablan y se adoptan en nuestra sociedad. De ahí, a veces, la necesidad de subtítulos.
Hay otro momento de Todo a la vez… en el que se prescinde totalmente del lenguaje hablado. Dos rocas conversan en silencio mientras contemplan un árido cañón, con subtítulos en blanco y negro que aparecen sobre un cielo azul brillante. Esta sencilla pero emotiva escena fue suficiente para hacer llorar a muchos espectadores.
Aunque Tár, de Todd Field, no consiguió ningún Óscar este año, su protagonista, Cate Blanchett, obtuvo varios premios por su papel de directora de orquesta titular. En algunas de las mejores escenas de la película, su personaje sólo utiliza el alemán durante los ensayos de la orquesta y se prescinde por completo de los subtítulos.
Es posible que el público no germanohablante no entienda las palabras que pronuncia Blanchett, pero en su lugar se le anima a centrarse en los aspectos visuales de la comunicación del personaje: sus expresiones faciales, sus tics y temblores físicos y la tensión creciente, tanto visible como audible, entre ella y todos los que la rodean.
La interpretación en los Óscar de la canción “Naatu Naatu”, de la superproducción india hablada en telugu RRR, que recibió una gran ovación, fue otra prueba de que las interpretaciones pueden traspasar las fronteras lingüísticas apoyándose en elementos creativos que van mucho más allá de las palabras.
Rahul Sipligunj and Kaala Bhairava interpretan ‘Naatu Naatu,’ en la ceremonia de los Óscar.
Las dos caras de la representación lingüística
El actor Tenoch Huerta estudió maya yucateco para su papel en Black Panther: Wakanda Forever
(Shutterstock)
La otra cara de la moneda de la representación lingüística es que los cineastas, libres de utilizar la herramienta del multilingüismo para proporcionar caracterización y establecer el tono, e incluso para mostrar lenguas amenazadas, también son libres de utilizarla para afianzar ciertos estereotipos lingüísticos, concretamente la asociación entre extranjería y villanía.
Los guerreros del reino submarino de Talokan en Black Panther: Wakanda Forever, de Ryan Coogler, nunca hablan ni una palabra en inglés. En esta historia del Universo Cinematográfico Marvel, el reino ficticio de Atlantis fue reimaginada para parecerse a una sociedad de inspiración mesoamericana.
La lengua de Talokan es la lengua del mundo real de los mayas yucatecos, hablada por los indígenas de las actuales Guatemala, Belice y el sur de México.
Compartir una lengua indígena
El maya yucateco está estigmatizado y marginado en las zonas geográficas donde se habla tradicionalmente, una de las consecuencias duraderas de la colonización.
Sin embargo, la decisión creativa de Coogler de utilizar el idioma como lengua de Talokan, así como de inspirarse en gran medida en las culturas maya y azteca para su recreación visual, ha encantado a algunos espectadores indígenas de habla maya, que afirman haber visto representada su cultura y se alegran de que la lengua sea ampliamente compartida.
¿Arquetipos de antagonismo?
Sin embargo, estos personajes son los principales villanos de la historia, retratados como poderosos y físicamente de otro mundo. Así pues, aunque los personajes no son unidimensionales, su lenguaje parece subrayar narrativamente ciertos arquetipos antagonistas, más allá de mostrar simplemente una lengua indígena real.
Esto es especialmente notable cuando se contrasta con los protagonistas, los wakandeses, en su mayoría anglófonos. Aunque el idioma de Wakanda es otro idioma real, el xhosa, que se habla en Sudáfrica, en Wakanda Forever queda relegado principalmente a saludos y comentarios. En su lugar, los protagonistas hablan una especie de inglés con acento panafricano. Al contrario que en Avatar: La forma del agua, de James Cameron, nunca se dice explícitamente a los espectadores que lo que oyen ha sido “traducido” para su comprensión.
Es refrescante ver y oír más idiomas
En Avatar 2, que se llevó el Óscar a los mejores efectos visuales,, todos los protagonistas hablan na’vi, el idioma de las especies que viven a lo largo de la ficticia Pandora.
La mayor parte del lenguaje ha sido “traducido” en la mente del narrador, Jake Sully. En un ingenioso truco expositivo, el protagonista relata el principio de la película y explica que ha aprendido la lengua alienígena lo suficientemente bien como para que le suene como el inglés.
De este modo, el público no tendrá que leer durante toda la película, y los héroes (y los actores) podrán hablar sólo en inglés sin sacrificar el “realismo” del universo de ciencia ficción.
Ha sido refrescante ver, en los últimos años, que muchas producciones cinematográficas han logrado éxito crítico y comercial en el mundo anglófono a pesar de ser habladas en lenguas no inglesas y utilizar subtítulos. Hay mucho más espacio para que las películas pongan de relieve tanto la diversidad lingüística como la auténtica caracterización de los personajes que hablan y hacen señas sin recurrir a tropos potencialmente dañinos.
Y estoy seguro de que al público no le importaría oír más Na’vi en Avatar 3.
Andrew Cheng no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
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