Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Shutterstock / Miljan Zivkovic
En las últimas décadas se han producido modas de gestión en las que contratar la gestión de una parte del proceso empresarial a un tercero (el outsourcing) ha sido receta segura para el éxito. Pero las decisiones de externalización o de integración vertical han de ser objeto de permanente revisión por parte de las empresas.
Una estrategia para ganar competitividad
La integración vertical es una estrategia empresarial por la que se busca aumentar la competitividad de los productos y servicios mediante la incorporación de actividades que hasta ahora se delegaban en terceros. Esta puede ser hacia atrás (incorporando la manufactura de insumos para sus productos) o hacia adelante (incorporando la distribución o comercialización de los productos que fabrica).
A partir del análisis de las decisiones de integración vertical en un sector agroindustrial español bien acotado y con una base de datos muy amplia (bodegas de la Denominación de Origen Calificada Rioja), realizamos un aporte empírico sobre el tema.
Para ello, examinamos la importancia relativa de las prescripciones asociadas con el conocimiento sobre la dirección estratégica, la economía de costes de transacción y el enfoque basado en recursos. Esto, con el objetivo de explicar cómo las empresas establecen sus límites verticales y resuelven los posibles conflictos de las diferentes explicaciones teóricas.
Una revisión
Desde el mundo académico se han publicado explicaciones alternativas sobre las decisiones de integración vertical.
Michael Porter, uno de los autores clásicos sobre dirección estratégica, ya argumentaba en 1980 que, para el control de la calidad y de la innovación, es importante que haya un alto grado de integración vertical entre los eslabones de la cadena de valor (es decir que la empresa controle el máximo de pasos del proceso de fabricación del bien o servicio hasta que llega a manos del cliente). Así, será una decisión acertada para favorecer la ventaja competitiva de una empresa.
Para Oliver Williamson, premio Nobel de Economía en 2009, las decisiones de integración vertical buscan reducir los costes de transacción implícitos en el mecanismo de precios. A medida que la especificidad de los activos implicados se vuelve significativa, la integración vertical será relativamente más eficiente debido a la facilidad de la coordinación y para evitar el oportunismo.
Por otra parte, según el profesor de gestión estratégica de la Universidad de Utah Jay Barney, la visión basada en recursos sugiere que una empresa puede adoptar la integración vertical para crear una ventaja competitiva y aumentar las posibilidades de poder apropiarse de las rentas económicas y proteger recursos raros, difíciles de imitar y costosos.
En este breve repaso de las posturas académicas se presentan tres puntos de vista que han contribuido a la comprensión de los límites verticales de una empresa. Pero cada enfoque ofrece sugerencias de gestión que, por sí mismas, son incompletas. Cada explicación podría conducir a un resultado mejorable si se sigue de forma aislada, al ignorar factores relevantes en la decisión de las empresas.
¿Externalizados o integrados?
Entender los factores que son importantes a la hora de decidir qué tipo de actividades conviene que las empresas hagan por sí mismas (hacer) y cuáles dejar a cargo de otros (comprar) les permite tomar decisiones de largo plazo.
En nuestro análisis sobre los procesos de integración vertical en las bodegas de la Denominación de Origen Calificada Rioja pudimos comprobar que se verificaban las predicciones que provenían de esos tres enfoques teóricos (cadena de valor-Porter, costes de transacción-Williamson, recursos disponibles-Barney).
Pero se obtuvo un resultado adicional, que era el que vinculaba el tipo de estrategia con la que la empresa compite en el mercado con las decisiones de integración vertical.
Con unos mismos factores del entorno y una misma tecnología (por estudiar un sector en una zona geográfica muy específica), la estrategia competitiva es una variable de comportamiento determinante de las decisiones de integración.
Integración vertical
Las bodegas que apuestan por vinos de mayor calidad coinciden con aquellas que utilizan vides propias para aprovisionarse de uva. Las empresas que persiguen diferenciar su producto para alcanzar una mayor ventaja competitiva, optan más probablemente por la integración vertical en sus aprovisionamientos de materias primas.
Así, la estrategia de diferenciación vertical (medida por atributos de calidad) ayuda a explicar las decisiones de integración vertical o internalización.
¿Hasta qué punto es extrapolable este resultado en forma de una prescripción para otros sectores industriales?
Costes de transacción
En la producción de vino, aunque no es la uva el único aprovisionamiento de materia prima, sí representa un componente trascendente de la calidad final del producto.
Si bien tener viñedo propio permite a la bodega un mayor control de las actividades de la cadena valor vitivinícola, tales como el uso de fertilizantes o la poda, es perfectamente viable realizar controles efectivos de estos aspectos mediante figuras intermedias (entre fabricar o comprar) como los contratos a largo plazo.
Los determinantes que vienen recogidos por la teoría de los costes de transacción (como la especificidad de los activos) son los que mejor explican esta decisión de integración. Pero se observa que también condiciona la decisión de integrar verticalmente el deseo de preservar recursos estratégicos o capacidades propias.
Recursos disponibles
Las empresas que apuestan por una mayor calidad en sus productos (diferenciación vertical) poseerán o perseguirán capacidades singulares sobre las que apoyarse (pues en otro caso serían imitables y, por tanto, no tendrían esa ventaja competitiva).
La integración vertical en sus aprovisionamientos, cuando estos forman parte del núcleo de la cadena de valor de su producto, puede tener varios efectos beneficiosos relacionados con la reducción de costes por oportunismo y otros riesgos, pero además contribuye a preservar y hacer crecer esos recursos distintivos.
Las empresas pueden ser capaces de preservar estos recursos o protegerse de tales riesgos mediante alianzas a largo plazo (fórmulas híbridas en la cadena vertical) pero, en tal caso, la confianza y la reputación entran a jugar un papel determinante.
Marta Fernández Olmos recibe fondos de COMPETE
Jorge Rosell-Martínez does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir