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A través de redes sociales se ha difundido un vídeo en el que se compara a ambos políticos al arremeter contra la migración.
«El extraordinario trabajo que están haciendo las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado», «servidores públicos están defendiendo las fronteras de España», son dos oraciones con una misma dirección, una proferida por Sánchez y otra por Abascal en unos argumentos contra la migración que se reproducen casi milimétricamente.
A través de redes sociales se ha viralizado una comparativa entre ambos personajes públicos, presidente del Gobierno y uno de los partidos de la oposición, situado a la extrema derecha.

En este vídeo ambos hablan también de «asalto violento» «organizado por mafias», un «asalto a la soberanía».
«El fascismo no necesita ganar para ganar», expresaba el periodista Jonathan Martínez al publicar el vídeo en Twitter.
Esto reproduce lo que expresaba Manuel Levin en La Base, porque «la ultraderecha en todos los países es un éxito porque toda la derecha adquiere su discurso, incluso la moderada, e incluso parte de la izquierda, y por tanto desplaza el eje político a la derecha ampliando su espacio».
«Es decir, los bloques no son estables y si las ideas y los valores fuertes de izquierdas no están presentes en el discurso público y mediático esa sociología de izquierdas puede menguar y puede retroceder frente al bloque de derechas».
También añade que «hacer políticas de derechas en nombre de la izquierda acaba regalando las victorias a la derecha, conformando un electorado conservador . La búsqueda de un supuesto centro ideológico es la tumba de la izquierda».
¿Quién decide si alguien es «blanco»? Racismo global
El término raza, en el caso del ser humano, se utiliza, aunque de forma inadecuada, para referirse a cada uno de los diferentes grupos humanos. Se considera más apropiado utilizar los términos etnia o población. Sin embargo, durante los últimos siglos, las sociedades occidentales se han acostumbrado a interpretar el mundo en torno a la raza: blancos, negros, mestizos y asiáticos.
En Estados Unidos hay una obsesión por la raza y los censos históricos del país siempre han incluido alguna otra definición «étnica», tal y como indica Magnet. Hoy en día una persona puede elegir su linaje racial en función de dónde provengan sus antepasados. En relación al color de piel las categorías son: «blanco», «negro», «latino», «asiático» o «nativo americano».
En la práctica, la decisión de catalogar en diferentes grupos raciales a los seres de todo el planeta tiene mucho de arbitraria y poco de real, tal y como demuestra el siguiente mapa, elaborado por un usuario de Reddit, en el que analiza el porcentaje de blancos que tiene cada país del mundo. El autor de la ilustración utilizó datos demográficos extraídos del World Factbook de la CIA y lo completó con otras estadísticas esparcidas por Wikipedia, una tarea nada fácil ya que países como España o Francia no incluyen la etnia en sus censos mientras que otros como Canadá y Estados Unidos sí.

En el mapa se puede observar cómo Armenia y Georgia cuentan con poblaciones mayoritariamente blancas, mientras que Azerbaiyán no, basándose en el criterio de que dos primeros países son cristianos y trazan sus lazos históricos con Rusia y el continente europeo y los azeríes son musulmanes, hablan una lengua altaica y han estado ligados a la cultura otomana e irania. Por lo tanto, el criterio es cultural y no biológico.
Lo mismo sucede con Turquía y Grecia, los turcos no son considerados «blancos» debido a la raíz túrquica de su lengua, mientras que los griegos, de forma mayoritaria, sí. «Blanco», tal y como explica Magnet, es un code name para «europeo».
Según a qué estadística preguntes, los habitantes de diferentes países pueden quedar enmarcados bajo categorías distintas. No hay una base científica que corrobore nuestra percepción de las «razas».
En Estados Unidos nada lo ejemplifica de modo tan nítido como el caso mexicano. Mucho antes de que la ola migratoria rotara de Europa la frontera entre ambos países, los inmigrantes mexicanos quedaban incluidos en la categoría de «blancos», sin embargo, la llegada de millones de latinos a Estados Unidos provocó que el censo optara por crear una categoría distinta apartándolos de la definición de «blancos». Por lo tanto, un mexicano puede ser blanco de piel y tener otra consideración en el censo.
Mientras tanto, los españoles, por las mismas estadísticas, no son considerados como «hispanos» sino como «blancos» de raíz europea. Por otra parte, en Sudamérica hay un enorme conflicto al intentar dibujar una línea que separe «mestizos» de «blancos».
Como el propio autor del mapa explica, todas las categorías raciales son arbitrarias y objeto de discusión y debate público. Existen etnias, identidades culturales diferenciadas y grupos poblacionales agrupados en torno a una historia y una lengua común, pero medir la diversidad genética de grupos humanos en torno a «razas» es poco productivo.
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