19 Sep 2026

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DERECHOS Y LIBERTADES

PP y Vox vuelven a llamar libertad a hacer daño 

La derecha ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer cuando se habla de derechos LGTBI: disfrazar la violencia de libertad. La Comisión de Igualdad del Congreso aprobó el 17 de junio el dictamen de la ley para castigar penalmente las falsas terapias de conversión, esas prácticas que no curan nada porque no hay nada que curar. La norma sigue ahora hacia el pleno y plantea penas de prisión de seis meses a dos años para quien aplique métodos destinados a “modificar, reprimir, eliminar o negar” la orientación sexual o la identidad de una persona. También incorpora multas de 8 a 24 meses.

Y aquí llega la escena conocida. PP y Vox votaron en contra.

No votaron contra una ocurrencia. No votaron contra una extravagancia legislativa. Votaron contra una norma que pretende llevar al artículo 173 del Código Penal, el de las torturas y delitos contra la integridad moral, prácticas que ya están consideradas una infracción administrativa muy grave por la Ley Trans de 2023, con sanciones de hasta 150.000 euros. Es decir, el Estado ya reconoce que esto no es “acompañamiento”, ni “ayuda”, ni “libertad educativa”. Lo que se discute ahora es si basta con una multa o si quien se lucra, organiza o ejecuta estas prácticas debe responder penalmente.

POLÍTICA ESTATAL, PRINCIPAL

El día en que Vox llevó al Parlamento canario a un falso experto para culpar a las familias homosexuales de la pobreza infantil 

El 16 de junio ocurrió algo que resume bastante bien la política basura de nuestro tiempo. El Parlamento de Canarias tenía una comisión de estudio sobre pobreza infantil. Es decir, un espacio institucional para hablar de niñas, niños y adolescentes que viven peor de lo que deberían vivir en una sociedad que presume de democracia, turismo, crecimiento y progreso. Pero Vox decidió que aquello no era suficiente. Que hablar de pobreza real era demasiado incómodo. Que mejor llevar a un supuesto experto a hablar contra el matrimonio homosexual.

El protagonista fue Francisco Martínez Peñaranda, presentado por Vox como voz autorizada a través de la Asociación Libertas. Una entidad sin experiencia conocida en pobreza infantil en Canarias. Nada de análisis sobre salarios, alquileres, precariedad, listas de espera de vivienda o exclusión residencial. Nada de eso. Vox llevó a una comisión sobre pobreza infantil a un activista ultra para desplegar su obsesión contra las familias diversas. Así de claro. Así de obsceno.

VÍDEOS

Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha 

Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.

DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

El enigma León XIV: la izquierda aplaude al Vaticano sin que la Iglesia cambie una coma 

El paso de León XIV por España ha dejado una imagen difícil de digerir: siete minutos de aplausos en el Congreso de los Diputados tras el sermón del pontífice. Siete minutos. No en una basílica, no en una plaza vaticana, no en un acto privado de creyentes. En la sede de la soberanía popular. Allí donde deberían hablar las leyes comunes, no los dogmas. Solo Podemos y BNG rechazaron la presencia de un líder religioso en ese espacio. El resto, de derecha y de izquierda, se puso a batir palmas como si la aconfesionalidad del Estado fuera un adorno constitucional para domingos sin misa.

VÍDEOS

Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14 

El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.

El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.

Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.

DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Los gobiernos PP-Vox cuestan derechos: donde mandan juntos, la ciudadanía retrocede 

No es una hipótesis. No es una exageración de campaña. No es el miedo preventivo de la izquierda. Donde PP y Vox han gobernado juntos, los derechos han retrocedido. Punto. Los últimos acuerdos alcanzados en Extremadura, Aragón y Castilla y León no son una novedad inocente ni una simple reedición parlamentaria. Son la vuelta al mismo laboratorio reaccionario que ya funcionó entre 2022 y 2024 en cinco comunidades autónomas: Extremadura, Aragón, Castilla y León, País Valencià y Región de Murcia.

El PP intenta venderlo como estabilidad. Vox lo llama “prioridad nacional”. La ciudadanía acaba pagando la factura. Y no precisamente en abstracto. La paga con leyes de memoria mutiladas, políticas de igualdad recortadas, censura cultural, ataques a las personas LGTBIQ+, desprecio a las lenguas propias, hostilidad hacia las personas migrantes y una obsesión casi folclórica por financiar la tauromaquia mientras se recorta en cooperación, sindicatos o cultura.

INTERNACIONAL

Isabel Allende avisa del avance autoritario: “La democracia se pierde mucho antes de que la gente quiera verlo” 

Isabel Allende no habló como una escritora famosa dando lecciones desde un sillón cómodo. Habló como alguien que vio cómo una democracia podía derrumbarse en cuestión de horas. Y eso cambia el tono de todo.

“La democracia es mucho más frágil de lo que creemos y solamente se aprecia cuando se pierde”. La frase debería estar abriendo informativos cada noche mientras medio mundo normaliza discursos autoritarios, odio disfrazado de opinión y políticos que juegan con los derechos humanos como si fueran fichas electorales.

Allende recordó cómo Chile perdió la democracia “en 24 horas”. Pero advirtió de algo todavía más peligroso: a veces no desaparece de golpe. A veces se pudre lentamente. Poco a poco. Desde dentro. Royendo las instituciones, el periodismo, la justicia y la convivencia mientras mucha gente sigue diciendo que exageramos.

Y tiene razón.

Javier F. Ferrero

Opinión | Votos y contradicciones 

Nos enseñaron a votar.
Pero nunca a entender el poder.

Décadas de democracia sin cultura democrática. Sin explicar qué hace un juez, qué significa separar poderes o por qué lo público importa. Mientras tanto, nos repetían que “todos son iguales” y que “la política no sirve para nada”.

Y así hemos llegado hasta aquí: gente defendiendo la sanidad pública mientras vota a quienes la privatizan. Preocupados por el clima mientras apoyan a quienes lo niegan. Trabajando 40 horas por 1.200€ y entregando el poder a quienes desprecian a la clase trabajadora.

No son gigantes. Son molinos.

Historia

La nostalgia es una trampa política para blanquear la desigualdad 

La nostalgia también miente

Nos venden el “antes se vivía mejor” como si fuera una verdad de sobremesa. Pero ese antes tenía mujeres sin autonomía, trabajadoras y trabajadores sin derechos, personas LGTBI perseguidas, pobreza normalizada y silencio obligatorio. No era paz. No era orden. Era privilegio para unos pocos y obediencia para casi todas y todos.

El artículo va de eso: de cómo la derecha convierte la nostalgia en una trampa política para blanquear desigualdad, machismo y represión. Porque cuando alguien dice que quiere “volver atrás”, conviene preguntar algo muy simple: atrás, exactamente, para quién.

DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Fingir un suicidio para vender un libro y señalar a las personas queer 

Fingir una muerte para vender un libro no es una provocación: es una bajeza política y humana.

El 22 de mayo, un comunicado falso atribuyó el supuesto suicidio de Daniel Hernán Huerta a personas del ámbito queer y trans. Hablaba de “catorce años” de hostigamiento y construía culpables antes de que nadie pudiera verificar nada. Al día siguiente, 23 de mayo, el texto ya circulaba públicamente. Y la maquinaria de siempre hizo lo suyo: convertir una muerte no comprobada en munición contra el colectivo LGTBIQ+. No era duelo. Era señalamiento.