Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un niño siendo evacuado de Kiev en autobús el 3 de marzo de 2022. Shutterstock / Drop of Light
Decía el escritor, periodista y filósofo (entre otras muchas profesiones) Eugenio d’Ors: “Entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más sencilla; entre dos expresiones, la más breve”. Nos gusta esta frase porque resume muy bien lo que hemos intentado hacer día a día en The Conversation desde la sección de Política y Sociedad a lo largo de 2022.
No hay mes de diciembre que no miremos hacia atrás y nos sorprendamos con la cantidad de noticias que han ocurrido ese año, pero 2022 ha sido realmente una sucesión de acontecimientos de gran trascendencia que han vapuleado el mundo, y también España, sin dejarnos un solo instante para tomar aliento, para recuperarnos, para procesar el enorme cambio que estábamos viviendo.
La invasión rusa sobre Ucrania comenzó el 24 de febrero. El mundo fue testigo de una nueva contienda, esta vez en el mismo corazón de Europa. El papel de la UE iba a ser fundamental y estuvimos atentos a todos los movimientos que tenían lugar a nuestro alrededor.
Intentábamos ofrecer todas las miradas de un conflicto cuando en pleno mes de abril la masacre de Bucha dejó al mundo entero demudado. No era posible que Rusia hubiera usado el “todo vale” matando a más de 300 personas en la ciudad ucraniana.
Más de 100 artículos sobre Ucrania
El mundo intentó reponerse de una de las mayores atrocidades que ha vivido en los últimos años y mientras tanto desde The Conversation seguimos llamando la atención sobre la guerra desde todos los prismas posibles. A lo largo de todo el año hemos publicado cerca de 100 artículos sobre Ucrania y las consecuencias de la invasión, y lo cierto es que eso es señal de que la contienda no ha dado respiro.
Precisamente en medio de una guerra provocada por Rusia moría en agosto el último (y el más popular) presidente de la URSS, Mijaíl Serguéievich Gorbachov, a los 91 años. No ha sido el único personaje histórico que nos ha dejado en 2022. El 8 de septiembre moría la reina Isabel II de Inglaterra después de 70 años de reinado, dejándole el trono a su hijo Carlos III.
La muerte de Isabel II dejaba en shock a un país que, si bien la esperaba en cualquier momento debido a sus avanzada edad –96 años–, no parecía estar preparada aún para verla marchar. Mucho más, en un año que para el Reino Unido, parafraseando a su propia reina, sí que fue horribilis: en julio dimitía su hasta entonces primer ministro Boris Johnson. En octubre lo hacía su sucesora, Liz Truss, tras 44 días en el cargo. Rishi Sunak es el nuevo presidente del Reino Unido desde el 25 de octubre pasado.
La cumbre que revitalizó la alianza
España recibió este año la visita de los países miembros de la OTAN. Madrid se blindó fuertemente ante la visita de los jefes de Estado y de Gobierno de 30 países miembros. Aquella pasaría a la historia como la cumbre que transformaría y revitalizará la alianza y que se centró en estos seis ejes.
Este ha sido un año plagado de citas electorales en España (Andalucía y Castilla y León, con el triunfo de la derecha y el pacto con la ultraderecha, respectivamente), en Europa y también en América Latina.
El último domingo de enero se celebraron las elecciones en Portugal. António Costa obtuvo una contundente victoria al conseguir 117 diputados sobre los 230 que tiene la Asamblea de la República. En abril le tocó el turno a Francia y en septiembre ocurrió lo que todos esperaban, pero muchos no deseaban: la ultraderecha triunfó en Italia de la mano de Giorgia Meloni. La serpiente del radicalismo de derechas seguía reptando a sus anchas por Europa desde la reelección de Orbán en Hungría, pasando por el exploit de los Demócratas Suecos (más del 20 %, segundo partido del país) o la subida de Vox en España. Sí, porque las elecciones en Suecia de septiembre también ascendieron a la ultraderecha.
Movimientos en América Latina
América Latina ha vivido un año de movimientos, sobresaltos y elecciones con resultados más o menos esperados. El desembarco de Gustavo Petro en la presidencia de Colombia llevó aires de izquierdas al país. “Es imposible no ver la llegada al poder de Petro como uno más de los movimientos del eterno ajedrez que se juega a nivel regional entre gobiernos que se reconocen como de izquierda o de derecha”, decía Sergio Ernesto García Rendón en este artículo.
El regreso de las izquierdas a la región se había hecho más que patente con el triunfo Gabriel Boric en las elecciones de Chile en 2021 y se consolidó con la victoria de Lula da Silva en las elecciones de Brasil y la caída (aunque no en picado) del ultraderechista Jair Bolsonaro.
El año termina en América Latina con un Perú convulsionado y con una veintena de muertos hasta la fecha por las protestas después de que su expresidente Pedro Castillo diera un autogolpe de Estado, acabara en prisión y Dina Boluarte jurara como la primera presidenta de la historia del país. Perú se encuentra en estos momentos abierto en carne viva con protestas en todos los rincones, carreteras cortadas y miles de turistas sin poder abandonar el país. Muchos piden que Castillo salga de prisión y otros no quieren a Boluarte en el gobierno.
España en plena crisis judicial
Con el paso a 2023 España deja atrás un año especialmente duro en el terreno judicial. Se mantiene el bloqueo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial por el Partido Popular, una anomalía democrática denunciada incluso por las instituciones europeas.
Como consecuencia de este bloqueo, la renovación obligada de cuatro miembros del Tribunal Constitucional en junio también está encallada. El bloque conservador del Consejo General del Poder Judicial no elige a los dos magistrados del Tribunal Constitucional que le corresponden y tampoco aprueba los dos magistrados elegidos por el Gobierno.
En este contexto se ha producido una crisis institucional inédita en la democracia española, como es la injerencia del TC sobre el poder Legislativo.
El año 2022 ha terminado con el controvertido Mundial de Catar en el que la alegría del fútbol no fue capaz de ocultar la grave vulneración de los derechos humanos que ejerce el país continuamente, ni las muertes que se produjeron durante la construcción de los estadios y sedes de este campeonato deportivo. Y así lo pusimos de manifiesto en varios artículos.
Nuestra máxima es elegir siempre la explicación más clara, la forma más sencilla y la expresión más breve para contar lo que ocurre en el mundo en el ámbito de la política y la sociedad. Poder compartirlo con nuestros lectores ha sido, un año más, la mejor manera de hacer periodismo.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El PP copia el manual de Trump y Bolsonaro para ensuciar las urnas
Lo que está haciendo el PP con sus bulos sobre el proceso electoral no es nuevo, ni brillante, ni siquiera original. Está calcado del manual que Donald Trump activó en 2020 en Estados Unidos y que Jair Bolsonaro agitó en 2022 en Brasil: sembrar sospechas antes de que ocurra nada, convertir derechos en amenazas, presentar a quienes votan como material sospechoso y dejar flotando la idea de que solo hay democracia cuando gana la derecha.
Ahora el objetivo es el voto exterior, la llamada “ley de nietos” y el crecimiento del censo de personas españolas residentes fuera. Feijóo no necesita decir “pucherazo” con todas las letras para jugar a eso. Le basta con hablar de “ingeniería electoral”, insinuar que el Gobierno está fabricando votantes y colocar bajo sospecha a cientos de miles de personas que han recuperado la nacionalidad por vías legales. El País señala que el PP ha cuestionado el voto de más de 300.000 nuevos ciudadanos registrados al amparo de la Ley de Memoria Democrática y ha extendido dudas sobre el trabajo de funcionarias, funcionarios y personal diplomático encargado de tramitar peticiones de 2,45 millones de descendientes.
Patriotismo de pulsera y deuda con Hacienda: la España de la bandera en la muñeca también aparece en la lista de morosos
La Agencia Tributaria publicó el 30 de junio su decimotercera lista de grandes morosos con Hacienda. Y, otra vez, el retrato es incómodo. No solo por los nombres famosos. No solo por las cifras. También por la estética. Por esa manera tan española, tan de plató, tan de palco, de confundir el amor al país con llevar la bandera en la muñeca mientras la deuda con lo público queda para otro día. Patriotismo de mercadillo para tapar agujeros fiscales.
El Financial Times retrata el Madrid de Ayuso: una capital convertida en escaparate para ricos
El Financial Times ha puesto palabras —y bastante incómodas— a lo que en Madrid se ve desde hace tiempo caminando por sus barrios: la capital se ha convertido en una ciudad de moda, sí, pero también en una máquina de triturar vida cotidiana. El diario británico, fundado en 1888 y con más de dos millones de lectores diarios, ha dedicado un amplio reportaje a la Comunidad de Madrid y a la transformación de una ciudad que ya no se vende solo como capital administrativa, sino como refugio dorado para turistas, inversores, nómadas digitales y fortunas extranjeras.
El enlace al análisis original es este: https://www.ft.com/content/8955cbef-afe8-4c9f-8381-b279c7f4c2c0
La postal es muy bonita, claro. Fachadas luminosas, terrazas llenas, museos, gastronomía, sol, barrios “vibrantes”, ese vocabulario tan de folleto para gente que puede pagar 3.000 euros al mes por vivir donde antes vivía una familia trabajadora. Pero detrás del brillo aparece la pregunta de siempre. La pregunta sucia. ¿Quién gana con este modelo y quién se queda mirando desde fuera?
Porque Madrid crece. Madrid atrae. Madrid se llena de dinero. Pero no todo crecimiento es prosperidad. A veces es simplemente expulsión con camareros sonrientes, copas caras y apartamentos turísticos.
Vídeo | La obscenidad climática de la hija del dueño de Wal Mart: dos barcos y un helicóptero para desayunar
Mientras a la gente corriente se le exige culpa por cada bolsa, cada envase y cada error al reciclar, hay quien vive en otra dimensión: la hija del dueño de Wal Mart tiene dos barcos y un helicóptero para que el desayuno llegue desde una embarcación de servicio sin tener que mezclarse con quienes trabajan para ella. Sí. Ese es el nivel. A ti te cuentan que salves el planeta separando bien el plástico. A ella le organizan la mañana desde el mar con logística de lujo.
Vídeo | Michel Mboladinga, Lumumba y la memoria que Estados Unidos no puede deportar
¿Recordáis a Michel Mboladinga? Es el aficionado congoleño que se hizo viral por quedarse inmóvil durante los partidos de la República Democrática del Congo, brazo en alto, imitando la estatua de Patrice Lumumba en Kinshasa. Quieto. Noventa minutos convertido en una estatua viva. No era una pose para las cámaras ni una extravagancia de grada: era memoria política. Era el homenaje a Lumumba, primer ministro del Congo independiente, líder anticolonial y símbolo de la soberanía africana, asesinado en 1961.
Y, claro, Estados Unidos hizo lo que tantas veces ha hecho cuando la dignidad africana cruza una frontera: cerrarla. Le denegaron el visado y le impidieron seguir con su homenaje en los partidos de este Mundial. Como si una oficina consular pudiera decidir qué recuerdos entran en un estadio. Como si bastara un sello, una negativa administrativa, una puerta cerrada, para apagar lo que Lumumba representa. Pero entonces pasó algo hermoso, de una belleza política brutal: otro aficionado congoleño tomó el relevo. Otro cuerpo se quedó quieto. Otro brazo se levantó. Otra vez Lumumba entró en el estadio.
Porque se puede prohibir la entrada a una persona, pero no a una idea. Se puede cerrar una frontera, pero no deportar una memoria. A Lumumba lo torturaron, lo fusilaron, intentaron borrar su cuerpo y convertir su nombre en una nota menor de la historia colonial. Fracasaron. Congo no olvida. África no olvida. Los pueblos saqueados no olvidan. Y en medio del negocio obsceno del fútbol global, entre patrocinadores, himnos vacíos y diplomacias hipócritas, esa imagen vale más que cualquier gol: un brazo levantado recordando al mundo que el colonialismo mata, pero la memoria vuelve.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir