Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El petróleo en la desembocadura del Amazonas deja a Brasil sin autoridad moral ante la COP30.
LA SELVA NO SE PERFORA, SE PROTEGE
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha decidido autorizar la explotación petrolera en la desembocadura del Amazonas, apenas unos días antes de que comience la COP30 en Belém. El permiso otorgado por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (IBAMA) a Petrobras para perforar el llamado bloque 59 llega con el aval presidencial y contra el criterio técnico de 29 especialistas de la propia agencia, que alertaron de “daños ambientales serios”.
La decisión no es menor. El pozo está ubicado dentro de la cuenca del mayor río del planeta, a 175 kilómetros de la costa, en una zona que alberga la mayor franja continua de manglares del mundo y comunidades indígenas que no fueron consultadas, como exige la Convención 169 de la OIT. La líder indígena Luena Karipuna, del pueblo Oiapoque, lo resume con una frase que pesa más que cualquier informe: “Nuestra tierra está siendo violada”.
En plena cuenta atrás para la cumbre climática, el presidente que prometía “salvar el planeta” se entrega a la fiebre del crudo. El argumento oficial es la “transición justa” y la “necesidad económica”, pero el trasfondo es el de siempre: el petróleo da más dinero que la soja y Brasil ya es el sexto productor mundial con 3,9 millones de barriles diarios. El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, aspira incluso a entrar en la OPEP. Lula, el mismo que pedía “coraje político” a los líderes mundiales, parece haberlo usado para abrir más pozos, no para cerrarlos.
Mientras tanto, ocho organizaciones civiles han llevado el caso a los tribunales, denunciando que el IBAMA no evaluó adecuadamente los riesgos de un derrame. Un informe independiente alerta de que el petróleo podría alcanzar la Guayana Francesa en solo 12 horas y afectar arrecifes únicos y comunidades afro e indígenas. Petrobras, acusada de usar datos obsoletos, se defiende alegando que cumplió todas las exigencias de seguridad. El Observatorio del Clima replica que, en caso de accidente, el 20% del petróleo se hundiría en el lecho marino y afectaría el sistema amazónico de arrecifes, uno de los ecosistemas más frágiles del planeta.
EL DOBLE DISCURSO DE LA TRANSICIÓN
El impacto político es devastador. La fractura dentro del propio gobierno es ya abierta. La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, intenta mantener el equilibrio entre la lealtad y la coherencia, mientras Sônia Guajajara, ministra de los Pueblos Indígenas, denuncia la violación de derechos ancestrales. El PSOL, socio parlamentario de Lula, ha presentado un proyecto de ley para prohibir la explotación petrolera en toda la margen ecuatorial.
La respuesta desde la sociedad civil y la comunidad internacional no se ha hecho esperar. El frente global de Parlamentarios por un Futuro Libre de Combustibles Fósiles, con casi mil legisladores de todo el mundo, ha calificado la decisión de “golpe simbólico” a la esperanza climática. El diputado colombiano Juan Carlos Losada advierte que “debilita la credibilidad de América Latina ante el liderazgo ambiental que el planeta espera de la Amazonía”.
Brasil, que quería liderar la transición energética global, llega a la COP30 con las manos manchadas de crudo. El país que prometía proteger la selva ha decidido perforar su corazón. Es un paso atrás no solo ecológico sino moral: sin autoridad ética, ningún discurso climático resiste el olor a petróleo.
La situación pone a Lula frente a su espejo: un presidente que enarbola la bandera verde mientras abre una nueva frontera petrolífera con 27 bloques de extracción en espera de licencia, repartidos entre Petrobras, ExxonMobil, Chevron y la china CNPC. Desde 2022, la fiebre del oro negro ya ha traído falsificación de títulos de propiedad, invasiones de tierras indígenas y expansión del crimen organizado en zonas como Oiapoque. El petróleo, como en tantos lugares, no genera desarrollo: genera dependencia, desigualdad y devastación.
En términos legales, el movimiento también puede volverse contra Brasil. La Corte Internacional de Justicia y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han determinado que los Estados que sigan concediendo licencias para explorar combustibles fósiles pueden incurrir en “actos internacionalmente ilícitos”. Es decir, crímenes contra el futuro.
La contradicción es tan evidente que hasta Suely Araújo, ex presidenta del IBAMA y coordinadora del Observatorio del Clima, lo ha descrito sin rodeos: “Brasil no necesita explotar más petróleo. Con la mitad de su producción actual podría abastecer su consumo interno. Debería dejar de exportar”. Pero la lógica del capital no entiende de límites planetarios ni de justicia ambiental.
La COP30 comenzará en Belém con discursos, compromisos y fotografías oficiales. Pero en el subsuelo del Amazonas ya hay un agujero que no se tapa con palabras. El petróleo, una vez más, ha demostrado tener más poder que cualquier promesa climática.
La selva no arde sola. La perforan los gobiernos que se dicen progresistas mientras venden el futuro al mejor postor.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir