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Dos camiones transportan mineral de oro de la mina Cowal Gold de Barrick en Nueva Gales del Sur, Australia. Jason Benz Bennee / Shutterstock
En el siglo XVI, el rey Fernando el Católico envió a sus súbditos al extranjero con la orden: “Conseguid oro, humanamente si es posible, pero a toda costa, conseguid oro”. Su afirmación sigue siendo válida hoy en día. El oro sigue siendo una de las sustancias más caras del mundo, pero su extracción constituye uno de los procesos más destructivos del planeta desde el punto de vista medioambiental y social.
Alrededor del 7 % del oro que se compra cada año en el mundo se destina a la industria, la tecnología o la medicina. El resto acaba en las cajas fuertes de los bancos y en las joyerías.
Los objetos preciosos y las inversiones estables son cosas que merece la pena crear y poseer, y a menudo tienen un valor cultural significativo. Pero ni lo uno ni lo otro pueden justificar el asombroso coste humano y ecológico de la minería del oro. En un estudio reciente, mis colegas y yo mostramos cómo sería posible acabar con la minería y, en su lugar, depender totalmente del oro reciclado.
A pesar de las mejoras introducidas en las prácticas de extracción de oro en el último siglo y de las nuevas normativas diseñadas para limitar el impacto de la minería, esta industria sigue causando estragos en los paisajes de todos los continentes, excepto en la Antártida.
En un año determinado, las minas de oro emiten más gases de efecto invernadero que todos los vuelos de pasajeros entre países europeos juntos. La extracción de oro también es responsable del 38 % de las emisiones anuales de mercurio a nivel mundial, lo que provoca que miles de mineros sufran envenenamiento crónico por mercurio, que puede causar enfermedades debilitantes, especialmente en niños.
Nuestra investigación consistió en modelizar escenarios hipotéticos en los que el consumo de oro podría disminuir hasta niveles más sostenibles. Utilizando las tasas de reciclaje actuales, analizamos una economía del oro totalmente circular en la que todo el suministro mundial de oro procediera de fuentes recicladas.
Incluso hoy en día, casi una cuarta parte de la demanda anual de oro se abastece a través del reciclaje, lo que lo convierte en uno de los materiales más reciclados del mundo. El proceso de reciclaje no utiliza mercurio y tiene menos del 1 % de la huella de agua y carbono del oro extraído.
Hemos llegado a la conclusión de que un declive mundial de la minería del oro no necesariamente afectaría a ninguna de las tres funciones centrales del oro en joyería, tecnología o como inversión.
Hacia la circularidad
Existencias de oro y tres escenarios de flujos de oro.
Lezak et al. (2022), CC BY-NC-ND
Nuestro modelo demostró que toda la demanda de oro utilizado con fines industriales (principalmente en odontología y en teléfonos inteligentes) podría satisfacerse durante siglos incluso si toda la extracción de oro cesara mañana.
También hemos constatado que se podrían seguir fabricando joyas con oro reciclado en una industria del oro totalmente circular. Sólo habría un 55 % menos, lo que seguiría siendo más que suficiente para los usos esenciales.
Para hacer realidad este futuro, los inversores tendrían que limitar sus operaciones a las reservas existentes, sin añadir oro recién extraído a sus arcas.
Un mundo con una oferta cada vez menor de oro significaría probablemente que los consumidores pagarían más por el mismo anillo de oro puro de 24 quilates. Pero lo más probable es que la compra de joyas se desplazara hacia aleaciones de oro más baratas (y más duraderas) que ya son populares. Y en el futuro, la demanda de oro podría disminuir a medida que los consumidores se preocupasen más por hacer elecciones sostenibles.
El papel que desempeña el oro invertido en la economía mundial probablemente seguiría funcionando independientemente de la extracción. Al igual que el arte renacentista, el oro es valioso precisamente porque es escaso. Acabar con la extracción de oro no pondría fin a la compraventa de oro para las cajas fuertes de los bancos. Por el contrario, haría más valiosas las reservas de oro existentes.
Independientemente de si el mundo necesita oro, nuestra investigación sugiere que no necesita la minería del oro.
Es posible que los inversores privados y los bancos centrales se opongan a esta idea. El Gobierno de EE. UU., por ejemplo, es el mayor propietario de oro del mundo, con 11 000 millones de dólares en reservas. Pero las transiciones hacia la sostenibilidad siempre son duras y la industria del oro no es una excepción.
Inspirado en otras transiciones
Al igual que el oro, la extracción de combustibles fósiles también es perjudicial para el medio ambiente. Pero, a diferencia del oro, los combustibles fósiles proporcionan calor y electricidad a hogares y empresas, energía a los vehículos y fertilizantes a las explotaciones agrícolas. El abandono de este recurso ha exigido décadas de investigación e inversión en tecnologías energéticas limpias.
En cambio, encontrar sustitutos para el oro no requiere ninguna investigación. La joyería puede hacerse más sostenible mezclando oro con otros metales. Los inversores pueden confiar en las reservas de oro existentes y diversificar hacia otros activos estables. Y la tecnología puede seguir utilizando oro reciclado cuando proceda.
Cerrar las minas de oro es el primer paso. Pero muchas regiones dependen de ella, y sólo la minería artesanal da sustento a nada menos que 19 millones de mineros y sus familias en todo el mundo, la mayoría en economías en desarrollo.
Estos mineros merecen una transición justa que garantice que no se conviertan en daños colaterales en el cambio hacia la sostenibilidad. Los gobiernos deben proporcionar una sólida red de seguridad para los antiguos mineros del oro y sus familias. Esto incluye ofrecer formación y recapacitación a bajo coste para garantizar que los mineros puedan encontrar empleo en industrias más sostenibles.
Pasos hacia la sostenibilidad
Reducir de forma responsable la extracción de oro llevará tiempo. Pero existen varias medidas para iniciar la transición hoy mismo.
Por el lado de la demanda, grandes marcas de joyería, como Pandora, ya se han comprometido a utilizar exclusivamente oro reciclado para 2025. La empresa tecnológica mundial Apple también se ha fijado recientemente el objetivo de utilizar exclusivamente materiales reciclados para 2030.
Por el lado de la oferta, las empresas mineras deberían empezar a retirar las minas que sólo extraen oro. Muchas minas de cobre producen oro como subproducto, lo que probablemente continuará en el futuro.
Mientras tanto, los inversores institucionales deberían dejar de invertir en nuevas minas de oro. Eso incluye a grupos como el Banco Mundial, que ha invertido 800 millones de dólares (unos 747 millones de euros) en minas de oro en África, Asia, América Latina y las islas del Pacífico desde 2010.
Los gestores de fondos concienciados con la justicia deberían añadir a sus listas de desinversión a las empresas mineras de oro junto a los productores de carbón. Y los bancos centrales deberían reorientar sus inversiones futuras hacia otros depósitos de valor estables, o al menos abastecerse exclusivamente de oro reciclado.
El mundo está lleno de difíciles compromisos de sostenibilidad. La minería del oro no es uno de ellos. La reducción de esta industria es una forma relativamente sencilla de reducir la huella de la humanidad en un planeta frágil.
Stephen Lezak tiene una beca Gates en el Departamento de Geografía de la Universidad de Cambridge y es investigador en la Smith School of Enterprise and the Environment de la Universidad de Oxford.
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