Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El objetivo real no es Broncano ni su programa. Es erosionar la legitimidad de la televisión pública.
La renovación de La Revuelta por parte de RTVE para dos temporadas más (2026-2027 y 2027-2028) ha activado un viejo reflejo: el de convertir cualquier inversión en televisión pública en un escándalo moral. El dato, repetido sin contexto y con mala fe, es 31,5 millones de euros por 320 programas. A partir de ahí, el populismo hace el resto. Se habla de sueldos obscenos, de dinero robado a la sanidad y a la educación, de despilfarro ideológico. Todo falso o deliberadamente distorsionado.
Conviene empezar por lo básico. Un programa no es un presentador. Es una estructura laboral compleja que incluye guionistas, técnicas y técnicos, realizadoras y realizadores, personal de producción, iluminación, sonido, decoración, derechos musicales, alquileres, mantenimiento y un largo etcétera. Presentar el presupuesto global como si fuera el salario personal de David Broncano no es un error ingenuo: es una mentira funcional. Sirve para señalar, para generar odio y para alimentar la idea de que lo público es un pozo sin fondo gestionado por élites culturales.
El incremento presupuestario respecto a las dos primeras temporadas es de 3,5 millones de euros en total, es decir, 1,75 millones por temporada. En un contexto de inflación acumulada, subida de costes energéticos y aumento del IPC, no solo es razonable: es necesario si no se quiere precarizar a quienes sostienen el programa. Defender que ese ajuste es un “subidón salarial” para Broncano es una falacia interesada que oculta una realidad incómoda para ciertos discursos: la defensa del poder adquisitivo de las trabajadoras y los trabajadores también pasa por la cultura.
LOS NÚMEROS DESMIENTEN EL RELATO
Bajemos al detalle. 31,5 millones de euros para 320 programas arrojan un coste medio de 98.437 euros por episodio. En las temporadas anteriores, el coste medio fue de 87.975 euros. El aumento por programa es de 10.462 euros. No hay ningún salto desproporcionado. Hay un ajuste coherente con el contexto económico.
Ahora comparemos. El programa que ocupaba esa franja antes, 4 Estrellas, costaba 110.000 euros por capítulo, según datos publicados por Vertele. RTVE pagó 27 millones de euros por 259 episodios, además de menor duración. Es decir, La Revuelta es más barata y ofrece más contenido. Y si miramos al sector privado, el contraste es aún más claro: El Hormiguero tendría un coste aproximado de 125.000 euros por episodio. La indignación selectiva no es casual.
Tampoco es cierto que RTVE esté desangrando las arcas públicas. El presupuesto de la corporación está regulado por ley y no se modifica para producir o renovar un programa concreto. No se quita dinero a la sanidad ni a la educación porque no comparten partida presupuestaria. Además, estas competencias dependen mayoritariamente de las comunidades autónomas, un detalle que quienes agitan el bulo suelen olvidar.
En 2025, el propio presidente de RTVE, José Pablo López, explicó que la corporación costó 43 millones de euros menos al contribuyente, con una reducción del 28% en producción de programas y del 12% en gastos de explotación, mientras los gastos de personal subieron solo un 2,5%. Los datos desmontan el relato del despilfarro.
ATACAR LA CULTURA PARA DEBILITAR LO PÚBLICO
El tercer eje del ataque es ideológico. Se repite que RTVE “regala dinero” a productoras privadas. Otra media verdad. La coproducción con empresas externas es la norma en el entretenimiento televisivo, también en la pública. Lo fue con 4 Estrellas (Good Mood), Mapi (Mediacrest), TVEmos (Mediapro), Lo Siguiente (Secuoya) y lo es incluso con formatos históricos como Saber y Ganar, producido por Producciones Quart en Sant Cugat. Señalar solo a La Revuelta es una operación de desgaste, no un análisis serio del modelo audiovisual.
El objetivo real no es Broncano ni su programa. Es erosionar la legitimidad de la televisión pública. Presentarla como un lujo ideológico, como un capricho progresista, como un gasto superfluo frente a necesidades básicas. Es el mismo marco que se usa para justificar recortes, privatizaciones y precarización. Cuando se ataca la cultura, se ataca también el derecho a una información y un entretenimiento no subordinados al mercado.
Hay una incomodidad de fondo que no se dice en voz alta. La Revuelta funciona. Tiene audiencia, conecta con públicos jóvenes y no reproduce el tono reverencial del poder económico y mediático. Eso molesta más que cualquier cifra. Por eso se exageran números, se mezclan partidas y se compara de forma tramposa con hospitales o investigaciones científicas. No es ignorancia. Es una estrategia de ruido.
La televisión pública no está para gustar a todo el mundo, sino para garantizar pluralidad, empleo digno y acceso universal a la cultura. Y cada vez que alguien convierte un presupuesto ajustado y transparente en un arma arrojadiza, lo que está diciendo no es que quiera mejores servicios públicos, sino que prefiere menos público y más mercado, aunque no lo diga tan claro.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir