Denuncia, además, al presidente de Vox Murcia por «presuntas irregularidades y falta de ética».
La concejal de Vox en el Ayuntamiento de Águilas (Murcia) Nuria Almagro ha presentado su dimisión en el partido de extrema derecha, además de su renuncia al acta, pero no ha querido marcharse sin señalar claramente la causa por la que abandona. Almagro acusa a la formación ultra de “denigrar a las mujeres” y de “generar miedo y odio hacia el prójimo por razón de su origen, ideología o creencias”.

En una carta publicada por la Cadena SER, Almagro deja clara su experiencia dentro del partido de Santiago Abascal:
“Puedo afirmar que cualquier partido que en su seno interno se comporte de forma totalitaria y antidemocrática, no puede ofrecer apertura y diálogo a la sociedad; que un partido que emplee tácticas de amedrentamiento y coacción a quienes alzan la voz no puede traer justicia y seguridad; que un partido que no vea oponentes sino rivales, que juegue a generar miedo y odio hacia el prójimo por razón de su origen, ideología o creencias y cuyo único argumento frente a quienes no comparten sus ideas es el pueril victimismo y el insulto, no puede traer paz social ni respeto por la vida; que un partido que denigre a una mujer no puede erigirse en patriota, pues por su ignorancia supina no sabe que ser patriota no es disfrazarse con banderas y abalorios, porque la patria es femenina y la patria es madre”.
También expone Nuria Almagro que ha denunciado al presidente de Vox Murcia ante el Comité de Garantías por «presuntas irregularidades y falta de ética», además de a varios cargos en Madrid y Murcia «por las presiones recibidas para actuar en contra de mis principios como jurista».
El comunicado de la ya exconcejala del consistorio aguileño también expone que «un partido que denigre a una mujer no puede erigirse en patriota» y añade que «ser patriota no es disfrazarse con banderas y abalorios». Esta redacción le ha preguntado por esta frase a Nuria Almagro y ha sido rotunda, afirma que «después de la experiencia que he vivido puedo decir que las mujeres en Vox son un adorno».
Al final de su carta, Almagro hace una última reflexión:
Algunas personas me preguntan ¿a quién votamos?, que es tanto como preguntar “Quid est veritas?”, pero nadie quiere como respuesta reconocer lo incómodo que es ver que, en general, la política va por un lado mientras la vida va por otro. Quizá, las preguntas que debiéramos hacernos antes de votar a un candidato y su equipo sean: ¿Qué preparación académica y experiencia profesional acreditadas tiene? ¿A qué se dedicaba antes de estar en política? ¿Tiene un puesto de trabajo, un oficio, al que volver después de la política? ¿Puede su experiencia vital aportar luz a la esfera pública? En cualquier caso, como ciudadanos debemos aspirar a la verdad y la excelencia, entendiendo que la verdad es una búsqueda a través del diálogo honesto y el respeto a la moral y la ética y la excelencia es hacer lo correcto en cada momento, sirviendo al mundo y a los demás ofreciendo lo mejor de nosotros mismos.
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