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La audiencia del programa de Iker Jiménez, Cuarto Milenio, ha sido informada sobre Plan Kalergi, una teoría conspiranoica que lleva recorriendo los círculos neonazis durante los últimos 50 años
La conspiración Coudenhove-Kalergi, más conocida como Plan Kalergi, es una teoría de conspiración difundida en círculos ultraconservadores, antisemitas, nacionalistas blancos y de extrema derecha en el mundo occidental desde la década de 1970, que se refiere a un supuesto proyecto ya en curso que promueve la mezcla entre personas blancas con grupos inmigrantes no blancos provenientes del tercer mundo y lograr borrar a los blancos del planeta.
Estos “poderes ocultos”, según la teoría conspiranoica, pretenden crear un ser humano más débil y fácil de controlar, fomentar la mano de obra barata y, por último, acabar con la llamada raza europea. la teoría se sumerge en las creencias antisemitistas y neonazis al culpar a los judíos del sistema económico mundial.
Desde 2015 las búsquedas del término de la teoría conspiranoica “plan Kalergi” en Google se han disparado. La teoría de Honsik ha resucitado de la mano del auge de partidos de extrema derecha en Europa y sus discursos antiinmigración, tomando fuerza especialmente en los círculos más conspirativos.
El peligro de la conspiranoia en prime time
Cuarto Milenio, el programa que dirige Iker Jiménez en Cuatro, tuvo ayer entre sus temas el Plan Kalergi, analizando y achacando a la teoría conspiranoica la actual situación migratoria: el aumento del tráfico de pateras entre Marruecos, Europa y Canarias, los antecedentes del mismo, la influencia en el mismo de los intereses políticos en Marruecos, las mafias de tráfico de personas y la situación humanitaria sobrevenida.
Cuarto Milenio ha conseguido un programa que tendrá muchas visualizaciones, pero el precio a pagar puede ser caro. Difundir este tipo de teorías en un horario de máxima audiencia la acerca a la extrema derecha y, sobre todo, a su terrorismo, ávido de excusas para lanzarse al ataque.
El Plan Kalergi fue esgrimido por terroristas como Brenton Tarrant, el autor de la masacre de Christchurch, Nueva Zelanda, que ejecutó a 51 personas, donde dos tiroteos en sendos centros religiosos dejaron este viernes 50 muertos y otros tantos heridos de bala.
«Son un grupo de invasores que quieren ocupar las tierras de mi pueblo y reemplazar étnicamente a mi propia gente», escribió Tarrant antes de lanzarse al ataque.

Responsabilidad desde los medios
Los supremacistas creen que en el mundo existe una jerarquía racial en la que, consideran, ellos deberían estar en lo más alto. «El principio central de esta teoría de la conspiración es que los ‘pueblos europeos’ se están extinguiendo y están siendo ‘remplazados’ por inmigrantes con una cultura diferente, inferior y peligrosa», señala Dominic Casciani, corresponsal de Asuntos Internos de la BBC.
Echar leña a un fuego intolerante y extremo no es una actitud responsable por parte de Jiménez, Cuatro y los medios en general. Con los procesos de obtención, producción y emisión de la información se inicia la responsabilidad social de un medio de comunicación. En esos momentos de polarización y miedo debe predominar más que nunca el principio de veracidad, con el fin de garantizar los derechos fundamentales de las personas que se pueden ver afectadas con la divulgación de la información.
El Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO, en su Principio III, dice: “La información en periodismo se entiende como bien social y no como un producto, lo que significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida y es, por lo tanto, responsable, no solamente ante quienes controlan los medios, sino principalmente ante el público, incluyendo variados intereses sociales. La responsabilidad social del periodista requiere que él o ella actúen, bajo todas las circunstancias, en conformidad con los principios de la ética profesional”.
La responsabilidad de los medios no merman en absoluto el derecho de los medios a informar libremente, pero sí deben hacerlo dentro de los límites del bien común y del respeto de los derechos de las personas.
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