Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Shutterstock / VP Photo Studio
“Me bajo a jugar” es una frase que muchos hemos pronunciado innumerables veces a lo largo de nuestra infancia. Hoy, cada vez menos niños la repiten durante cada vez menos años de sus vidas: según algunos estudios, los niños juegan menos que antes –una hora y media diaria– y dejan de jugar antes con juguetes. En el estudio citado, los padres aseguran que, a partir de los 7–9 años, muchos prefieren los dispositivos electrónicos.
La aparición de dichos dispositivos, la vida en las grandes ciudades donde salir al aire libre es menos autónomo y seguro, las largas jornadas escolares con clases extraescolares: son varios los factores que pueden estar detrás de esta tendencia. Pero, más allá de sus causas, ¿qué consecuencias puede tener?
La importancia del juego
Desde hace ya años sabemos de la importancia del juego infantil por su contribución al desarrollo y al aprendizaje. Algunas investigaciones realizadas en EE. UU. alertan de la conexión entre la disminución del tiempo dedicado al juego libre y el aumento de la ansiedad y depresión infantil y juvenil.
El juego ha estado presente en todas las culturas y épocas como lo evidencian restos arqueológicos de algunos juguetes. Las crías humanas pasan por una amplia etapa de inmadurez biológica que las hace dependientes de los adultos para su supervivencia, y en esta etapa pasan gran parte del tiempo jugando.
Su inmadurez les permite obtener provecho del juego, a través del que pueden ensayar comportamientos, simular situaciones, practicar conductas, aprender a controlar su atención y sus emociones, ir aprendiendo elementos del contexto social e irse incorporando poco a poco al mundo adulto.
En suma, estas actividades infantiles contribuyen de forma positiva al desarrollo humano en todas sus dimensiones:
Física: estimulando la evolución del sistema nervioso.
Psicomotriz: favoreciendo el equilibrio y el control muscular.
Cognitiva: desarrollando el pensamiento y la creatividad.
Social: posibilitando el contacto con iguales y aprendiendo normas de comportamiento.
Afectivo-emocional: procurando placer, equilibrio psicológico o dominio de uno mismo.
Aprender a vivir
Existen multiplicidad de comportamientos humanos que incluimos bajo la etiqueta de juego, de ahí su complejidad y la dificultad que supone definirlo y categorizarlo.
Fruto de la diversidad de enfoques y marcos conceptuales desde los que se han planteado las investigaciones, no resulta sorprendente encontrarnos que por cada ámbito del desarrollo infantil exista una forma de juego.
Con todo, suelen clasificarse en cinco grandes tipos: juego físico, con objetos, simbólico, de simulación o sociodramático y de reglas.
El juego físico incluye el juego activo con actividades como saltar, trepar, jugar a la pelota, etc., que comienzan a desarrollarse a partir del segundo año de vida, junto con actividades de motricidad fina, como recortar o colorear, y el juego brusco, típico de la etapa preescolar, que se realiza con otros e incluye forcejeos, patadas y luchas a través de las cuales los niños aprenden a controlar su agresividad. Estos juegos ayudan no solo al desarrollo motriz y sensorial, sino que fomentan la capacidad de establecer vínculos de apego y desarrollar la comprensión de habilidades emocionales y sociales.
El juego con objetos empieza en los primeros meses cuando los bebés son capaces de agarrar y sostener objetos. Comienzan frotando objetos, golpeándolos, dejándolos caer… hasta conseguir más tarde ordenarlos, clasificarlos, hacer construcciones con ellos, etc. Son actividades que les sirven como mecanismos de exploración del mundo que les rodea.
El juego simbólico, que aparece entre los 2 y 3 años, está centrado en el uso de sistemas simbólicos como el lenguaje, la lectura, el dibujo o la música y favorece el desarrollo de capacidades para reflexionar sobre las experiencias, emociones, etc.
El juego de simulación o ficción, en el que los objetos se transforman para representar a otros (una escoba que representa un caballo, un dedo hace de pistola…), aparece alrededor del primer año y es una vía de desarrollo del pensamiento abstracto, por lo que tiene implicaciones en sus futuras habilidades cognitivas, sociales y académicas.
Los juegos de reglas incluyen desde juegos al aire libre, como el escondite o actividades deportivas, hasta juegos de mesa o electrónicos. Estos juegos permiten desarrollar la comprensión de las reglas y aspectos de la vida social como respetar turnos, compartir o comprender las perspectivas de los otros.
Las ciudades y el aire libre
En las últimas décadas y debido a la progresiva incorporación de buena parte de la población a las ciudades se produce una disminución constante de juegos presenciales, tradicionales y al aire libre en favor de juegos estructurados, deportes organizados y actividades extracurriculares. Por ello algunas investigaciones sugieren que actualmente los niños juegan menos que décadas atrás.
También se observa un aumento de juegos basados en la tecnología (videojuegos, realidad virtual y aumentada). Como nota curiosa, a pesar de sus detractores, se ha observado que estos juegos proporcionan habilidades necesarias que responden a las características de las sociedades tecnológicas (agilidad en la toma de decisiones, resolución de problemas, etc.).
Shutterstock / Oleksandr Nagaiets
¿Jugar durante toda la vida?
En cuanto a sus implicaciones para el aprendizaje, el juego es una actividad infantil indispensable que contribuye de forma positiva y puede ser utilizado como una herramienta pedagógica por padres y docentes por su carácter motivador, divertido y agradable.
En esta línea, en contextos educativos se aplican dinámicas de juego como la gamificación, con el objetivo de implicar a los estudiantes en las tareas escolares, comprometerlos en los procesos de aprendizaje y mejorar su rendimiento.
Los adultos humanos seguimos conservando estos comportamientos que en otras especies solo definen a los miembros infantiles. Independientemente de la edad, el juego tiene un papel importante en la vida de las personas, suponiendo para unos una forma de entrenamiento y práctica de nuevas habilidades y comportamientos en un ambiente seguro, mientras que para otros es una forma de fomentar la interacción social y la conexión con los demás. En general, el juego puede tener varios beneficios para la salud mental y física, como reducir el estrés, mejorar la creatividad y la resolución de problemas.
En resumen, el juego no es solo una actividad para niños, sino que puede ser una parte importante de la vida de las personas de todas las edades. Las potencialidades del juego están en la base del desarrollo de las capacidades de resolución de problemas, cognitivas y socioemocionales de orden superior desarrolladas por los seres humanos.
El juego es necesario para alcanzar nuestra plena condición humana por lo que acertadamente ahora es reconocido por la ONU no solo como una oportunidad sino como un derecho para la infancia.
Ángeles Conde Rodríguez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Taty Almeida no muere: deja una acusación eterna contra los verdugos y sus herederos
Taty Almeida murió el 14 de junio, a los 95 años, pero la noticia no puede escribirse como una necrológica amable. Sería casi una falta de respeto. Taty no fue una señora buena que “buscó a su hijo”. Fue una acusación viviente. Una mujer que convirtió el dolor en expediente político, la ausencia en pancarta y la maternidad en una forma de resistencia contra el Estado asesino, sus cómplices civiles y sus herederos ideológicos.
Su hijo, Alejandro Almeida, fue secuestrado y desaparecido el 17 de junio de 1975 por la Triple A, antes incluso del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Tenía 20 años. Era estudiante de Medicina, militante, poeta. Un joven al que le arrebataron la vida, el cuerpo, la historia y hasta el derecho elemental de tener una tumba. Ese fue el método. No bastaba con matar. Había que borrar. Borrar nombres, borrar pruebas, borrar vínculos, borrar madres. Y ahí fallaron.
Porque aparecieron ellas.
Begoña Gómez y el jurado popular: cuando la justicia se entrega a nueve ciudadanos sin herramientas suficientes
La causa contra Begoña Gómez ha dejado de ser solo una causa judicial. Hace tiempo que es otra cosa. Una pieza más en esa trituradora política, mediática y judicial donde la presunción de inocencia se convierte en estorbo, el procedimiento en espectáculo y la toga en decorado. El 15 de junio, la esposa del presidente del Gobierno compareció ante el juez Juan Carlos Peinado en una audiencia previa de carácter protocolario. Sobre la mesa, el posible juicio contra ella, contra su asesora Cristina Álvarez y contra el empresario Juan Carlos Barrabés por presuntos delitos de corrupción en los negocios, malversación, tráfico de influencias y apropiación indebida.
La fase de instrucción queda ya encaminada hacia la Audiencia Provincial de Madrid. Y ahí aparece la bomba procesal: un juicio con jurado popular. Es decir, nueve personas elegidas entre la ciudadanía podrían acabar decidiendo sobre un asunto contaminado desde hace meses por tertulias, titulares, filtraciones, bronca parlamentaria y esa mezcla tan española de ruido judicial y cálculo partidista. Qué podía salir mal.
Netanyahu sabotea el acuerdo mientras Israel sigue bombardeando Líbano
El acuerdo anunciado entre Estados Unidos e Irán tenía que abrir una rendija. No una paz justa, no una solución profunda, no el fin de la maquinaria de guerra que lleva décadas triturando Oriente Medio, pero al menos una pausa. Un freno. Algo parecido a respirar. Sin embargo, Benjamin Netanyahu ha decidido recordar al mundo quién manda cuando el militarismo se siente impune: Israel ha seguido atacando Líbano incluso después del anuncio del pacto.
Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir