Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La rana coquí, _Eleutherodactylus coqui_, es lo bastante ruidosa como para despertar a la gente por la noche. Éktor/flickr, CC BY-NC-ND
Un ensordecedor estruendo cruza de cuando en cuando los bosques nubosos de Sudamérica, en medio de una constante cacofonía de ruidos de pájaros e insectos. Es la voz del ave más ruidosa que se conoce, el pájaro campanero blanco, Procnias albus. Su sonido es insoportable para los humanos, incluso puede causarnos daño auditivo inmediato a un metro de distancia.
Escucha el canto de pájaro más fuerte del mundo.
Las vocalizaciones del campanero blanco son exclusivas de machos que cantan serenatas a las hembras y pueden superar los 120 decibelios en la escala de nivel de presión sonora (dB SPL), lo que equivale a un avión a reacción despegando a 100 metros de distancia. La hembra del campananero escucha a cierta distancia del macho, presumiblemente para evaluar su calidad como pareja sin que se dañen sus oídos.
Me dedico al estudio de la capacidad auditiva de los animales y los sonidos que emiten para comunicarse. En todo el reino animal existe un gran número de llamadas, muchas de las cuales se utilizan para atraer parejas o defender territorios. La evolución ha favorecido a aquellos capaces de emitir sonidos de forma eficiente. Cuanto más fuerte y concentrada sea la energía de la llamada y cuanto más cerca esté del tono óptimo de audición del receptor o receptora, a más distancia podrá oírla una pareja potencial o un rival.
Muchos mamíferos grandes, como las ballenas cantoras, los rugientes leones y los retumbantes elefantes, producen sonidos fuertes y graves que viajan especialmente bien por la mayoría de los hábitats. Los animales pequeños no pueden emitir sonidos de baja frecuencia de gran alcance, sin embargo, como solución, algunas criaturas diminutas han encontrado formas ingeniosas de transmitir sus mensajes en voz alta, a pesar de su tamaño.
Llamadas ultrasónicas
El oído humano es más sensible a las notas más agudas de un piano –unos 4 kHz–. Todo lo que supera los 20 kHz se considera ultrasónico, es decir, indetectable para el oído humano. Pero esos sonidos no son indetectables para todos los oídos.
El oído del murciélago bulldog está diseñado para oír ultrasonidos.
Thomas Cuypers/flickr, CC BY-NC-ND
El murciélago bulldog mayor, Noctilio leporinus, puede producir llamadas ultrasónicas de ecolocalización de entre 30 y 60 kHz al cazar presas y maniobrar durante el vuelo. Estas llamadas también pueden llegar a ser increíblemente fuertes, por encima de 140 dB SPL.
Muchos otros mamíferos pequeños, otros murciélagos, e incluso algunos primates como los diminutos tarseros, producen sonidos ultrasónicos fuertes que los humanos no pueden percibir. A veces estos sonidos pueden alcanzar tales volúmenes porque su potencia acústica se concentra en un tono puro o frecuencia única.
Los altavoces naturales
Los insectos son un gran ejemplo entre los animales más pequeños que producen sonidos fuertes. Por ejemplo, las cigarras y los ortópteros, que incluyen a los katídidos, los saltamontes y los grillos.
En Norteamérica, el robusto cabeza de cono, Neoconocephalus robustus, un tipo de katídido, supera regularmente los 105 dB SPL en su canto. Estas llamadas se producen para atraer a las parejas y, como muchas otras llamadas de este tipo, compiten contra un clamor de sonidos comparables de especies similares.
Un grillo arborícola de dos manchas, Neoxabea bipunctata, hace un agujero del tamaño adecuado para sus alas delanteras en una hoja. Luego canta metiendo las alas por el agujero y frotándolas entre sí.
Patrick Coin/flickr, CC BY-NC-SA
Algunos insectos van más allá y amplifican sus sonidos construyendo el equivalente funcional de unos altavoces. Algunos grillo del árbol hacen agujeros en las hojas, colocan sus alas vibrantes en la abertura y utilizan la hoja circundante como deflector para evitar la pérdida de energía sonora en los bordes de sus alas.
El grillo topo macho canta desde su madriguera especialmente diseñada, que amplifica el sonido como un cuerno.
Ian Alexander, nuevo dibujo basado en Bennet-Clark, 1970 con insecto de dominio público de Lydekker 1879, CC BY-SA
Los grillos topo, Gryllotalpa vineae, van aún más lejos: construyen una madriguera que actúa como un instrumento de viento, con una cavidad de aire vibrante que amplifica la energía sonora. Los cantos de estos grillos pueden viajar casi un kilómetro.
Invasores molestos
La mascota oficial de Puerto Rico es una rana de 2 a 5 centímetros llamada coquí, Eleutherodactylus coqui, cuyo canto es una combinación de dos tonos puros: “ko” y “kee”, de donde procede su nombre. Con 114-120 dB SPL, las llamadas de las ranas son tan fuertes que tienen que proteger su propio oído al vocalizar, aumentando la presión del aire dentro de su oído medio.
Por desgracia, en las últimas décadas el ser humano ha introducido accidentalmente el coquí en zonas fuera de su área de distribución nativa, en particular las islas hawaianas, donde no tienen depredadores naturales y se han convertido en plagas invasoras. Como los sonidos de los coquíes están a menos de una octava de la mejor audición humana –y son nocturnos–, muchos hawaianos sufren interrupciones del sueño a causa de las diminutas ranas.
Así que, aunque seamos pequeños, no es imposible hacernos oír. Sólo tenemos que concentrar toda la energía acústica en una sola frecuencia y llegar al punto óptimo de audición de nuestro público.
Bernard Lohr ha recibido financiación del National Institute on Deafness and Other Communication Disorders y del U. S. Fish and Wildlife Service.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir