Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Afectados por el terremoto refugiados en el centro de convenciones de Gaziantep (Turquía) el 8 de febrero de 2023. Wikimedia Commons / Orhan Erkılıç/VOA
El reciente seísmo que ha afectado a Turquía y Siria genera múltiples afectados de primer nivel, es decir, personas que han experimentado directamente las consecuencias y quedan lesionadas en mayor o menor medida o acaban falleciendo.
Estas víctimas tienen familiares y allegados que, sin estar físicamente perjudicadas, sufren un alto impacto emocional por las pérdidas y la situación que están viviendo. Nos referimos a ellas como afectados de segundo nivel. La desesperación de no encontrar a sus seres queridos, el pánico ante el desastre que les rodea y la posibilidad de que ocurran réplicas concentran toda su atención.
Cuando la catástrofe golpea a todo el país
Si la magnitud de una situación generada por un desastre natural, como un terremoto, desborda la capacidad de respuesta local, se solicitan recursos extras que puedan sumarse sucesivamente en las labores de rescate y asistencia sociosanitaria.
En el ámbito de la gestión de emergencias habitualmente se establecen diferentes niveles de respuesta. Un nivel 3 significa que afectada toda la nación, lo cual requiere que la gestión se dirija desde el Estado. En España, por ejemplo, implicaría que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias delegara el mando operativo en el Teniente General Jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Pero una catástrofe como la ocurrida en Turquía y Siria requiere además la ayuda internacional con los medios humanos y recursos específicos que puedan hacer posible el trabajo de rescate y la atención médica que la población necesita.
La prioridad en las primeras 72 horas se centra sobre todo en esos afectados de primer nivel: la probabilidad de recuperar personas con vida entre las estructuras colapsadas y los escombros decrece exponencialmente con el tiempo.
Mecanismos de coordinación
Esta respuesta rápida ha de estar adecuadamente organizada y contar con procedimientos elaborados. Se precisa una actuación lo más coordinada posible entre los recursos internacionales y nacionales tanto para localizar y salvar a los heridos como para atender a los afectados de segundo nivel.
Aquí va a jugar un papel fundamental la gestión de la información entre los participantes en las labores de rescate y atención, pero también su verificación y comunicación a la población afectada.
En Europa, a principios de este siglo, se empezó a desarrollar lo que se conoce como Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea. Incluye entre sus piezas un centro para coordinar la respuesta ante situaciones de emergencias. Además, cuenta con la oferta de recursos concretos, especialistas y capacidades que los estados miembros de la Unión aportan si se les requiere.
En el caso del seísmo de Turquía y Siria, España aporta, entre otros recursos, los equipos de rescate urbano (USAR) de la citada UME y la Unidad especial de emergencia y respuesta inmediata ERICAM, perteneciente a la Comunidad de Madrid.
Además, esta catástrofe precisa una gestión de la ayuda internacional por parte de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de la Ayuda Humanitaria (OCHA). Su Equipo de Evaluación y Coordinación de Desastres de Naciones Unidas (UNDAC) se traslada rápidamente al lugar para apoyar a las autoridades en la coordinación de los recursos. Para ello se establece un centro de coordinación que se conoce como On-Site Operations Coordination Centre (OSOCC).
Miembros de la Fuerza Nacional de Respuesta a Desastres de India viajan a Turquía con equipos y perros de rescate.
Wikimedia Commons / Gobierno de India
Evacuación de los heridos y damnificados
Aparte de la búsqueda y rescate, un objetivo urgente es sacar de su aislamiento a las zonas afectadas. Para ello habrá que habilitar las rutas principales o alternativas que darán acceso a equipos de salvamento, recursos sanitarios y suministros básicos y permitirán evacuar a los heridos y damnificados a zonas seguras.
La instalación de estructuras de emergencia que, mediante procesos físicos y químicos, permitan la rápida potabilización de agua es otra de las prioridades.
Paralelamente, el Estado (si le queda capacidad para ello) y los organismos internacionales instalan albergues de damnificados (conocidos como ADAMS) que les acogen con carácter inmediato y temporal.
Posteriormente, esta población refugiada se traslada a algún campamento con mayor capacidad donde permanecerá periodos más largos, según evolucione la situación, recibiendo atención sanitaria y psicosocial.
Condición fundamental en los equipos que intevienen en este y otros desastres es poder garantizar su autosuficiencia, al menos por un periodo razonable. Lo contrario significará que se conviertan en un problema que se sume a la situación de falta de avituallamiento, alojamiento, etc.
Con estos medios, la Dirección Operativa de la Emergencia intentará reducir el caos ocasionado en el sistema tras el seísmo y reestablecer un orden, lo que en términos físicos llamaríamos entropía negativa. Todos deseamos que se consiga lo más pronto posible en Turquía y en Siria.
Jesús Miranda Paez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir