Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .

Hace 25 años, en febrero de 1996, tuvo lugar la primera victoria de una computadora sobre el campeón mundial de ajedrez. El día 10, Garry Kaspárov cedía la primera partida contra el ordenador de IBM denominado Deep Blue. Aunque acabó remontándolo en los siguientes días (4-2), un año más tarde perdía el encuentro (3½–2½) contra una versión mejorada. Ya podía considerarse a una máquina como la campeona del mundo.
Esta partida tuvo una enorme repercusión mediática. De alguna manera, aquella fue una derrota simbólica de toda la humanidad en una lucha entre la inteligencia natural y su creación, la inteligencia artificial.

El camino que inició Galileo (con Kepler y Copérnico) al echarnos del centro del universo, y continuó Darwin al sacarnos del centro de la creación, encuentra en esta derrota un nuevo golpe para la autoestima de la especie humana. Tampoco podemos ya basar nuestra percepción de singularidad en nuestro maravilloso cerebro. Con sus decenas de billones de sinapsis en el encéfalo, lo consideramos el sistema más complejo del universo. Es fuente de comportamientos adaptativos, complejos y originales, capaz de generar maravillosos sentimientos, el juego y la creatividad. Y a pesar de ello, en una actividad como el ajedrez, paradigma de esas capacidades, nos gana una máquina.
Quizá podamos salvar la situación si analizamos el funcionamiento de Deep Blue. Se puede argumentar que aquello no era inteligencia sino fuerza bruta, una inmensa capacidad de cálculo y una enorme base de datos de partidas. En efecto, la estrategia de IBM en aquel sistema consistía en evaluar la idoneidad de millones de movimientos posibles para elegir el menor. Para confeccionar la función matemática con la que evaluar esa idoneidad se utilizaron bases de datos de miles de partidas en un proceso de ponderación y ajuste guiado por varios grandes maestros del ajedrez, por supuesto, humanos.
Derrotados en nuestros juegos favoritos
Los siguientes años han demostrada vana esa esperanza. Diversos sistemas informáticos han ido venciendo en multitud de actividades que consideraríamos genuinamente humanas. En 2011, Watson (otra creación de IBM) era capaz de interpretar el lenguaje natural y acceder a información en tiempo real como para ganar en concursos televisivos, en concreto Jeopardy!, el análogo estadounidense de Saber y Ganar.
El go, un juego mucho más difícil de computar que el ajedrez, caía del lado informático en 2016 gracias a AlphaGo, de Google. Ya no se puede hablar solo de fuerza bruta, aquí se incorporan redes neuronales artificiales, sistemas que aprenden de ejemplos de forma muy autónoma, sin que se requiera un ajuste detallado realizado por especialistas.
También en el póker, un juego con información asimétrica, hay una inteligencia artificial (DeepStack) que ha vencido a todos los jugadores profesionales con los que se ha enfrentado.
Todas estas victorias no dejan de ser símbolos del enorme desarrollo que ha experimentado el campo de la inteligencia artificial en estos 25 años. Un desarrollo que no se limita a eventos mediáticos, sino que ha ido dando lugar a multitud de productos que se van colando en nuestra vida diaria. Podríamos decir que hay algunas inteligencias artificiales que nos conocen mejor que nuestra madre.
Spotify, Netflix y Amazon son capaces de recomendarnos música, películas y libros, y acertar con nuestros gustos de forma espectacular. Solo tenemos que convivir un poco con esas inteligencias para que nos acaben conociendo; lo mismo que necesita un ser humano para conseguirlo. Tras este nombre genérico de “inteligencia artificial” hay un conjunto de algoritmos de aprendizaje automático (machine learning) que funcionan ajustando sus parámetros a partir de ejemplos, algo que podemos traducir con la expresión “aprenden de la experiencia”.
Esa forma de aprender extrae características de la muestra de datos de la que aprende. Por eso también, si se pone a una IA a aprender a partir de mensajes humanos sin seleccionar (de redes sociales, por ejemplo) es probable que se acabe volviéndose machista o racista. El algoritmo no pone nada que no estuviera antes, simplemente extrae ese conocimiento del trato con esa comunidad y reproduce sus sesgos.
La cosa puede ser aún peor si la selección de datos de entrenamiento introduce sesgos extra. Por eso es especialmente importante que los desarrolladores tomen conciencia y evite sesgos indeseados, o más allá, que incluyan estrategias activas de evitación, por ejemplo en algoritmos con finalidades sanitarias.
La celebración del cuarto de siglo de aquella victoria nos sirve para darnos cuenta de que, efectivamente, señalaba un camino imparable en el que estamos hoy plenamente inmersos. Es un camino lleno de éxitos y oportunidades, pero no exento de riesgos en los que es necesario trabajar.
![]()
Joaquín Sevilla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir