Vídeo | Abascal en Polònia: «Por un nazi que movilicé, nacionalsocialista me llamaron»
Abascal se sorprende ante Espinosa de los Monteros de que califiquen a Vox de partido nazi en el último vídeo de Polònia
Abascal debe aclarar si también quiere «fusilar a millones de hijos de puta»
El secretario de Transparencia y Democracia Participativa del PSOE, Odón Elorza, ha retado este miércoles al líder de Vox, Santiago Abascal, a aclarar si quiere «fusilar» a «millones de hijos de puta»
Patriotismo de pulsera y deuda con Hacienda: la España de la bandera en la muñeca también aparece en la lista de morosos
La Agencia Tributaria publicó el 30 de junio su decimotercera lista de grandes morosos con Hacienda. Y, otra vez, el retrato es incómodo. No solo por los nombres famosos. No solo por las cifras. También por la estética. Por esa manera tan española, tan de plató, tan de palco, de confundir el amor al país con llevar la bandera en la muñeca mientras la deuda con lo público queda para otro día. Patriotismo de mercadillo para tapar agujeros fiscales.
El gran paripé de Moreno: moderación de escaparate para acabar llamando a la puerta de Vox
Juanma Moreno llegó al Parlamento andaluz con el disfraz planchado. Moderación, diálogo, cercanía, responsabilidad. Todo el repertorio. Pero el problema de los disfraces políticos es que duran poco cuando hay números encima de la mesa. Y los números son tercos: el PP tiene 55 escaños y Vox tiene 15. Después de las elecciones del 17M, Moreno perdió la mayoría absoluta y descubrió, otra vez, que su famosa “vía andaluza” no era una autopista de centralidad, sino un camino estrecho que termina en la puerta de Santiago Abascal.
El gran paripé consiste en esto. Moreno intentó marcar distancias con Vox sin romper con Vox. Quiso no pronunciar la fórmula mágica de la ultraderecha, esa “prioridad nacional” que pretende convertir los servicios públicos en una ventanilla de exclusión. No la dijo. Usó la palabra “prioridad” seis veces, pero nunca la pegó a “nacional”. Tampoco ligó inmigración e inseguridad, como sí esperaba la extrema derecha. Y, claro, Vox le dio el portazo antes incluso de que terminara el espectáculo: anunció su “no” 40 minutos antes del final del discurso.
De la Espriella y la nueva pinza ultra sobre América Latina
Abelardo de la Espriella todavía no ha tomado posesión y ya se mueve como lo que es: una pieza más de una red reaccionaria que ha entendido perfectamente el momento. Su investidura será el 7 de agosto, pero el alineamiento empezó antes. El 21 de junio, tras ganar la segunda vuelta en Colombia, el abogado ultraderechista empezó a recibir felicitaciones, llamadas, guiños y bendiciones políticas de una constelación que no se improvisa. Trump al fondo. Vox al lado. Ayuso sonriendo desde Madrid. Noboa en Ecuador. Mulino en Panamá. Fujimori en Perú. Y Lula como excepción incómoda en Brasil.
No es diplomacia. Es bloque.
La operación tiene una estética conocida: seguridad, libertad, democracia, desarrollo. Palabras grandes para tapar una política pequeña: más frontera, más policía, más mercado, más subordinación a Washington. La ultraderecha ha aprendido a hablar como si defendiera pueblos mientras prepara gobiernos para las élites. Le llaman recuperar credibilidad internacional. Quieren decir volver al redil. Le llaman aliados firmes. Quieren decir socios ideológicos. Le llaman lucha contra el narcotráfico. Quieren decir militarización con permiso de Estados Unidos.
Vox y sus patriotas de Bruselas: mucho gritar contra Europa y luego tocar la caja
La ultraderecha europea tiene un problema muy serio con el dinero público. Lo odia en los discursos, lo demoniza en campaña, lo llama despilfarro cuando sostiene derechos sociales, lo convierte en “chiringuito” cuando financia políticas feministas, climáticas o de memoria democrática. Pero luego llega Bruselas, aparecen las auditorías, se levantan las alfombras y la patria empieza a tener forma de factura, contrato opaco y subvención irregular.
El grupo Patriots for Europe, donde está inscrito Vox, tendrá que devolver 276.967 euros de fondos de la Unión Europea utilizados de forma indebida en 2024, según una auditoría del departamento financiero del Parlamento Europeo difundida por Politico y recogida por elDiario.es. No hablamos de un matiz administrativo perdido en la letra pequeña. Hablamos de donaciones impropias, incumplimientos de contratación pública y contratos concedidos mediante procedimientos irregulares.
Lo que se viene en Colombia: ultraderecha, cárcel y petróleo
Colombia acaba de asomarse a una etapa peligrosísima. No a un giro moderado. No a una corrección de rumbo. A una entrada de la ultraderecha por la puerta grande, con estética de salvador nacional, discurso de guerra interna y programa económico hecho a medida de quienes siempre confunden patria con propiedad privada. Abelardo De La Espriella, abogado, empresario, millonario, cantante de vallenato, ciudadano de Colombia, Estados Unidos e Italia, se proclama vencedor tras la segunda vuelta del 21 de junio, según el preconteo. Tiene 47 años, cuatro hijos, barba de catálogo, relojes de lujo y un apodo construido para el mitin: “El Tigre”.
Conviene decirlo sin anestesia: esto no es derecha clásica, es ultraderecha latinoamericana con perfume caro y agenda de castigo social.
El escrutinio oficial: la última esperanza para la democracia en Colombia
Cepeda ha reconocido el resultado preliminar. Conviene subrayarlo, porque la derecha mediática ya habrá empezado con su máquina habitual: “no aceptan perder”, “quieren incendiar el país”, “son enemigos de la democracia”. Mentira vieja con traje nuevo. Reconocer un preconteo no significa renunciar al escrutinio legal. Y en Colombia, como en cualquier democracia que todavía pretenda llamarse así sin sonrojarse, el resultado preliminar no tiene el mismo valor que el escrutinio oficial. El preconteo informa. El escrutinio decide.
La diferencia, según el propio Cepeda, sería la más estrecha registrada en una segunda vuelta en la historia electoral colombiana. Esa frase debería bastar para frenar la euforia de los poderosos, la ansiedad de los mercados y el griterío de quienes ya quieren coronar al ultraderechista De la Espriella como si la ley fuera una molestia menor. Pero no. En estos tiempos, cuando gana la ultraderecha, todo debe cerrarse deprisa. Muy deprisa. Primero se celebra, luego se bendice, después se exige silencio. La democracia reducida a trámite. La duda convertida en delito moral.
Colombia, otra vez ante el abismo: la ultraderecha gana por un hilo y ya enseña los dientes
De la Espriella ya se ha presentado como presidente electo, con su liturgia de patria, orden y destino recuperado. El repertorio habitual. Habla de democracia, libertad e institucionalidad mientras lo felicitan Trump, Milei, Abascal, María Corina Machado, Daniel Noboa, José Antonio Kast y Keiko Fujimori. Un casting bastante claro. Cuando la ultraderecha internacional aplaude al mismo tiempo, no está celebrando la libertad: está oliendo negocio, disciplina social y revancha de clase.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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