Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Imagen de uno de los reptiles analizados en el viaje del Beagle del libro ‘The zoology of the voyage of H.M.S.’. Beagle. Biodiversity Heritage Library
Charles Darwin (1809-1882) figura entre los científicos más importantes de la historia de la ciencia, y no podía dejar de estar presente en mi libro de correspondencias Querido Isaac, querido Albert. Su gran obra, aquella por la que es y será recordado, desvela que las especies han variado a lo largo del tiempo, y desencadenó procesos que afectaron a algo tan básico como nuestras ideas acerca de la relación que liga a nuestra especie, Homo sapiens, con otras formas de vida animal que existen o han existido en la Tierra.
Encajar el rompecabezas de la naturaleza
Darwin defendió que la vida es como un árbol, de cuyas raíces comunes han ido brotando diferentes ramas; esto es, especies (emparentadas por su conexión con el tronco común) que con el paso del tiempo continúan diversificándose, dando origen a otras “ramas” bajo la presión de determinados condicionamientos (entre ellos –esto Darwin no lo supo– las mutaciones genéticas que espontáneamente se producen).
Después de afanarse por encajar en una gran síntesis las piezas (botánica, zoología, taxonomía, anatomía comparada, geología, paleontología, cría domestica de especies, biogeografía….) del gigantesco rompecabezas que es la naturaleza, y estimulado por la noticia de que Alfred Wallace había llegado a conclusiones similares, aunque no tan sustanciadas, en noviembre de 1859 publicó un libro que forma parte del tesoro más precioso del que dispone la humanidad: El Origen de las Especies. Pero el camino que lo llevó a su teoría y libro no fue ni fácil ni breve.
El pinzón que cambió el mundo
Un momento fundamental de ese camino fue cuando en marzo de 1837, mientras estudiaba las aves recogidas por Darwin en las Galápagos –una de las últimas paradas del Beagle, el bergantín en el que había partido el 27 de diciembre de 1831 en un viaje de cinco años que cambiaría su vida–, John Gould, un taxónomo de la Zoological Society, identificó varias especies de pinzón terrestre cuyos picos se habían adaptado para comer insectos, cactus o semillas.
Gould pensó entonces que estas variedades de pinzones probablemente vivían cada una en islas diferentes, pero no podía asegurarlo porque Darwin no las había etiquetado con la indicación del lugar en que las recogió.
Las indicaciones de Gould dieron pie a Darwin para considerar si las semejanzas entre los pinzones de las diferentes islas no serían restos de un antepasado común. Semejantes datos llevaron a Darwin a atreverse con la idea que le rondaba la cabeza: que las especies no son estables.
Pinzones de Darwin o pinzones de las Galápagos. Dibujados por Darwin en 1845 en el Diario de investigaciones de la historia natural y geología de los países visitados durante el viaje del H.M.S. Beagle alrededor del mundo, comandado por el capitán Fitz Roy, R.N.
Wikimedia commons
La carta de Darwin: “Es como confesar un crimen”
En una carta que Darwin envió el 11 de enero de 1844 al botánico Joseph Dalton Hooker expresó con claridad sus pensamientos:
“Me impresionó tanto la distribución de los organismos de las Galápagos […] y […] el carácter de los mamíferos fósiles de América […], que decidí reunir a ciegas toda suerte de hechos que pudieran tener que ver de alguna forma con lo que son las especies. He leído montones de libros de agricultura y horticultura, y no he parado de recoger datos. Por fin han surgido destellos de luz, y estoy casi convencido (totalmente en contra de la opinión con la que empecé) de que las especies no son (es como confesar un crimen) inmutables. El Cielo me libre del disparate de Lamarck de ‘una tendencia al progreso’, ‘adaptaciones debidas a la paulatina inclinación de los animales’, etc…, pero las conclusiones a las que he llegado no son muy diferentes de las suyas, aunque sí lo son por completo los instrumentos del cambio. Creo que he descubierto (¡esto es presunción!) la simple forma por medio de la cual las especies devienen exquisitamente a adaptarse a varios fines”.
“Es como confesar un crimen”, decía.
Evolucionan, pero ¿cómo?
Ahora bien, una cosa era reconocer que las especies cambian y otra identificar algún mecanismo para que sucediera esto. En otras palabras, era necesaria una teoría que diese sentido a la evolución; no bastaba con las observaciones que realizó durante el viaje en el Beagle, ni lo que luego aprendió sobre los cambios producidos por la selección artificial de animales domésticos.
Darwin encontró la clave en las ideas del economista Thomas Robert Malthus, tal y como éste las había expuesto en su ensayo de 1826 Ensayo sobre el Principio de la Población.
En su autobiografía, Darwin explicó lo que significó para él aquella obra:
“En octubre de 1838, es decir, 15 meses después de haber iniciado mi indagación sistemática, leí por casualidad el libro de Malthus sobre la población, y como, debido a mi larga y continua observación de los hábitos de los animales y las plantas, me hallaba bien preparado para darme cuenta de la lucha universal por la existencia, me llamó la atención enseguida que, en esas circunstancias, las variaciones favorables tenderían a preservarse, y las desfavorables a ser destruidas. El resultado de ello sería la formación de nuevas especies”.
La puerta que le conduciría a su teoría del origen de las especies queda así abierta definitivamente.
José Manuel Sánchez-Ron no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir