Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .

En 2012 se publicó en Estados Unidos un estudio que demostraba que las probabilidades de que, con currículums idénticos, contrataran a un hombre antes que a una mujer para un puesto científico eran mucho más altas. Además, el salario base que ofrecían a los hombres era mucho mayor que el que se ofrecía a las mujeres, así como las oportunidades de supervisión, formación y apoyo.
Lo sorprendente del estudio, si es que todavía esto nos sorprende, es que en los comités de contratación (compuestos por personal investigador) habían sido tanto hombres como mujeres quienes habían discriminado por razón de sexo.
Tres años después, Naciones Unidas declaró el 11 de febrero como Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para recordarnos la relevancia de visibilizar el trabajo de las mujeres en la ciencia, y la necesidad de establecer mecanismos que permitan que aumente y se mantenga su presencia, y la de otras minorías, en este sector. A pesar de que hay motivo de celebración por los avances feministas en muchas materias, siguen existiendo barreras que impiden el progreso en materia de igualdad.
¿Por qué hay menos mujeres en la ciencia?
La respuesta corta es: por la socialización. No es ningún secreto que a hombres y mujeres nos educan de manera distinta. La familia, la escuela y los medios nos socializan en el machismo. Desde el lenguaje que se utiliza en nuestra casa, hasta los modelos con los que crecemos.
¿Cuántas imágenes de mujeres hay en los libros de texto que utilizan los colegios? ¿Cuántas protagonistas son mujeres en los libros que leemos? ¿Cuántas autoras leímos en clase de literatura? ¿Cuántas películas vemos con mujeres protagonistas que pasen el test de Bechdel?
Estudios recientes demuestran la importancia de tener modelos femeninos que sirvan de inspiración para elegir carrera, modelos que están ausentes del material con el que se nos educa. A nosotras nos socializan en los cuidados, la discreción, la humildad, la empatía, la sensibilidad y el trabajo emocional; y a los hombres en la fuerza, lo objetivo, lo racional, la valentía y la resolución de problemas.
De esta manera, dada la separación dicotómica que existe en las letras y las ciencias, donde las letras se asocian a características femeninas (sensibilidad) y las ciencias a características masculinas (lo racional), no es casualidad que más hombres terminen dedicándose a carreras científicas, o STEM (science, technology, engineering and maths) por sus siglas en inglés.
Si hay mujeres científicas, ¿por qué tan pocas ocupan puestos de poder?
La respuesta corta es: por la socialización. A los hombres los educan para salir a la esfera pública. Por eso es más probable que la esfera privada esté relegada a las mujeres, mientras que la pública esté dominada por los hombres.
Los efectos de esta socialización diferencial, entre otros, hacen que los hombres hablen más en reuniones, interrumpan más, estén más presentes en medios de comunicación, ostenten más cargos políticos, ocupen más puestos de toma de decisiones y tiendan a contratar a otros hombres.
De la misma manera, esas diferencias en la socialización hacen que, entre otras cosas, las mujeres hablemos menos en público, nos presentemos menos a puestos de poder y nos sintamos más responsables que nuestras parejas (heterosexuales) del cuidado de nuestras criaturas y mayores.
Todo esto se traduce en que las mujeres tendemos a ocupar puestos que nos permitan atender a las responsabilidades de nuestros hogares. Desgraciadamente, esto sucede en todos los ámbitos, incluidas las profesiones que están feminizadas (donde la mayoría son mujeres), como la enseñanza o el sector sanitario.
El machismo está en todas partes
El estudio con el que empecé este artículo puso en evidencia que las mujeres que formaban el comité de reclutamiento de personal científico también favorecían la contratación de hombres antes que mujeres. Esto sucede porque las mujeres también tenemos interiorizado el machismo, incluidas las que somos conscientes de que vivimos en un patriarcado.
Reproducimos los esquemas de poder de manera involuntaria. Pensemos en el lenguaje que utilizamos, en cuántos libros escritos por mujeres tenemos en las estanterías de nuestras casas, en cuántas series vemos protagonizadas o dirigidas por mujeres, en qué modelos les enseñamos a las criaturas que tenemos a nuestro alrededor, de qué chistes nos reímos, a quién criticamos y por qué. Todas esas acciones que parecen insignificantes, en realidad están contribuyendo a crear trabas en el avance del feminismo.
Porque el machismo es malo para las mujeres, es malo para los hombres, y es malo para la ciencia.
Necesitamos hacer un esfuerzo activo para reconocer que el machismo está muy presente en las instituciones (desde las educativas, hasta nuestras casas) y para cambiar la manera en que socializamos a nuestras criaturas para que puedan acceder al trabajo en el ámbito científico. Y mientras mujeres y minorías entran en carreras de ciencias, esforzarnos por incluir, visibilizar y reconocer el trabajo que ya han hecho las miles de mujeres que nos han precedido.
![]()
Sara Riva is a Marie Skłodowska-Curie Research Fellow
The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir