“I’m back”. Julian Assange ha necesitado apenas dos palabras para reaparecer públicamente tras más de 26 meses sin escribir en su cuenta personal. Detrás quedan cinco años en una prisión de máxima seguridad, una persecución judicial que amenazó al periodismo de investigación y un acuerdo con Estados Unidos que le permitió regresar libre a Australia.
“I’m back”.
Nada más.
Bienvenido de nuevo, Assange.
— Spanish Revolution (@Spanish_Revo) September 18, 2026
Nos enseñaste los cadáveres que escondían detrás de la palabra «democracia». Y fueron a por ti con toda la maquinaria del Estado.
Hay que tener el estómago podrido para perseguir a quien publica las imágenes y seguir justificando a quienes aprietan… https://t.co/nNLPJffdmU
Julian Assange reapareció el 17 de septiembre de 2026 en X con ese mensaje después de más de 26 meses sin publicar personalmente en su cuenta. Su anterior entrada databa del 28 de junio de 2024, apenas dos días después de regresar a Australia como hombre libre.
La reacción fue inmediata. En menos de dos horas, la publicación superó 1,5 millones de visualizaciones y 65.000 “me gusta” entre sus más de 566.000 seguidores. Su esposa, Stella Assange, confirmó poco después que era realmente él quien había recuperado la cuenta y dejó otra frase bastante más sugerente: “Más noticias la próxima semana”.
Por ahora no sabemos qué significa exactamente ese regreso. Assange no ha anunciado nuevas filtraciones, un nuevo proyecto ni una reactivación formal de WikiLeaks. Después de todo lo ocurrido, dos palabras bastan para que medio mundo mire.
Tiene sentido.
Assange regresó a Australia el 26 de junio de 2024 después de alcanzar un acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense. Se declaró culpable de un único delito de conspiración para obtener y divulgar información clasificada relacionada con la defensa nacional. Una jueza estadounidense lo condenó a 62 meses de prisión, exactamente el tiempo que ya había cumplido en la cárcel británica de Belmarsh mientras combatía su extradición, por lo que pudo abandonar inmediatamente el tribunal y regresar a su país.
Era el final jurídico de una persecución que llevaba años amenazando con sentarlo ante un tribunal estadounidense bajo la Ley de Espionaje de 1917.
Pero el expediente Assange nunca trató solamente sobre Assange.
WikiLeaks había comenzado a sacudir gobiernos después de publicar en 2010 centenares de miles de documentos militares y diplomáticos estadounidenses obtenidos por Chelsea Manning. Entre ellos estaban los Afghan War Diary, los Iraq War Logs, los cables diplomáticos conocidos como Cablegate y el vídeo Collateral Murder, en el que se veía a militares estadounidenses disparando desde un helicóptero Apache contra un grupo de personas en Bagdad en 2007, entre ellas periodistas de Reuters.
Los documentos mostraron muertes de civiles que no habían sido contabilizadas públicamente, operaciones militares, abusos, negociaciones diplomáticas y la distancia entre lo que algunos gobiernos explicaban a sus poblaciones y lo que registraban internamente.
Estados Unidos respondió procesando a quien había contribuido a publicar aquella información.
Esa fue siempre la parte que hacía del caso algo mucho más grande que la biografía de un hombre.
EL PRECEDENTE QUE QUEDÓ CUANDO ASSANGE SALIÓ DE PRISIÓN
La discusión jurídica sigue abierta incluso después de su liberación.
La posición del Gobierno estadounidense fue clara: Assange no se limitó a recibir documentos como haría cualquier periodista, sino que conspiró con Chelsea Manning para obtener ilegalmente información clasificada y después publicarla. Ese fue el fundamento de la acusación a la que finalmente se declaró culpable.
Organizaciones de defensa de la libertad de prensa vieron otro problema.
El Committee to Protect Journalists advirtió tras el acuerdo de 2024 de que el procesamiento había creado un precedente perjudicial porque abría la posibilidad de perseguir bajo la Ley de Espionaje a periodistas que reciben información clasificada de fuentes y la publican. Para CPJ, las implicaciones iban mucho más allá de WikiLeaks.
Unos meses después llegó una valoración institucional todavía más dura.
El 2 de octubre de 2024, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó la Resolución 2571 por 88 votos a favor, 13 en contra y 20 abstenciones. El texto consideró desproporcionados tanto el tiempo que Assange pasó encarcelado en Belmarsh como las acusaciones presentadas contra él bajo la Ley de Espionaje. Y fue más lejos: declaró que su caso cumplía los criterios para considerarlo preso político.
La Asamblea sostuvo además que Assange había sido castigado por actividades que forman parte del trabajo periodístico: buscar información de fuentes, recibir filtraciones y publicar material cuando aporta pruebas creíbles de irregularidades. Recordó igualmente que el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detención Arbitraria había considerado arbitraria su privación de libertad y que el entonces relator especial de la ONU sobre tortura, Nils Melzer, había descrito el trato sufrido por Assange como una forma de tortura psicológica.
No significa que toda actuación de WikiLeaks quedara validada ni que desaparecieran las críticas sobre la publicación de documentos sin suficientes precauciones para proteger identidades. Significa que una institución europea concluyó formalmente que la respuesta penal estadounidense había cruzado una línea peligrosa para la libertad de información.
Assange había pasado siete años refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres desde 2012. Después, tras la retirada del asilo por el Gobierno de Lenín Moreno en abril de 2019, fue detenido y terminó encarcelado durante más de cinco años en Belmarsh mientras Estados Unidos reclamaba su extradición.
Cuando salió, tenía 52 años y llevaba aproximadamente 12 años sin poder vivir libremente con normalidad.
Desde entonces ha mantenido un perfil público extraordinariamente bajo. Su regreso a Australia estuvo centrado en su familia y en recuperarse después del encarcelamiento. Incluso Stella Assange anunció que su propia campaña entraba en pausa mientras decidían cómo afrontar la siguiente etapa.
Ahora, el 17 de septiembre de 2026, ha vuelto a colocarse frente a una cámara, delante de un mural con su propio rostro en Sídney, y ha recuperado personalmente una cuenta que llevaba dos años prácticamente congelada.
Todavía no sabemos qué viene después.
Pero hay algo difícil de separar de esas dos palabras. Durante años, algunas de las principales potencias del planeta dedicaron policías, fiscales, jueces, servicios de inteligencia, cárceles y millones de recursos a perseguir al hombre que había publicado documentos que ellas nunca quisieron que viéramos.
“I’m back”. Después de todo aquello, Julian Assange vuelve a tener un micrófono.
También te puede interesar
INTERNACIONAL
Callar ya no sale gratis: el precio de la neutralidad ante Palestina
17 septiembre 2026
De Ormuz a Bab al Mandeb: la guerra amenaza con cerrar dos arterias del petróleo mundial
17 septiembre 2026
Música que incomoda: los artistas que están pagando un precio por no callarse
16 septiembre 2026
Conociendo a Macklemore: mucho más que el tipo de Thrift Shop
16 septiembre 2026Related posts
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
PAYPAL MAFIA: INFORME DEFINITIVO sobre los DUEÑOS del PODER #ReportajeSR
Durante las últimas semanas hemos ido desgranando las figuras que convirtieron a la «PayPal Mafia» en una de las redes de poder e influencia más determinantes del planeta a través de los…
A FONDO: ¿Quién GANA con el CAOS en CEUTA? #Reportaje SR
¿Qué ocurre cuando las personas dejan de ser tratadas como seres humanos y pasan a utilizarse como herramientas políticas? En este nuevo #ReportajeSR de Spanish Revolution, Léa Gugelmann analiza a fondo la…