Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando el Estado compra propaganda y las plataformas cobran, la frontera entre seguridad y supremacismo se vuelve deliberadamente borrosa.
La polémica no surge de un malentendido cultural ni de una exageración militante. Surge de hechos documentados, fechas precisas y cifras oficiales. El 5 de febrero de 2026, varias congresistas y congresistas de Estados Unidos exigieron a Meta que retirara una campaña publicitaria de ICE difundida en sus plataformas. El motivo no era estético. La música y las imágenes empleadas conectan con imaginarios y redes neonazis ampliamente documentados por investigadores del extremismo.
El anuncio, financiado por el Departamento de Seguridad Nacional, utilizaba la canción “We’ll Have Our Home Again”, asociada a espacios supremacistas blancos, como banda sonora de una pieza de reclutamiento. La difusión se produjo menos de 48 horas después de que un agente de ICE matara a tiros a Renee Good en Minneapolis. No es un detalle menor. El contexto importa, y también importa quién decide que ese contexto no es un problema.
Las congresistas Becca Balint y Pramila Jayapal dirigieron una carta al consejero delegado de Meta, Mark Zuckerberg, preguntando cómo se autorizó una campaña que reproduce narrativas de “reconquista” racial y si la empresa piensa poner fin a su relación publicitaria con el DHS. La respuesta de Meta fue el silencio. La del Gobierno fue la negación.

PUBLICIDAD DE ESTADO, ICONOGRAFÍA SUPREMACISTA
El Departamento de Seguridad Nacional defendió el anuncio como “expresión patriótica”. Su portavoz negó cualquier vínculo con propaganda nazi y acusó a las críticas de “fabricar indignación”. La estrategia es conocida: desplazar el foco del contenido al tono, convertir la denuncia en ataque ideológico y blindar el mensaje bajo una bandera abstracta.
Pero los hechos son obstinados. La canción utilizada aparece documentada en foros y canales neonazis, y forma parte del repertorio de grupos de captación de la extrema derecha. El proyecto Hatewatch del Southern Poverty Law Center ha rastreado su origen y su circulación. El grupo que la interpreta, Pine Tree Riots, está vinculado a Männerbund, organización identificada como supremacista blanca. La letra invoca la “recuperación del hogar” por “sangre o sudor”, una consigna clásica del imaginario racialista.
La iconografía no es neutra. En el anuncio, un hombre a caballo atraviesa el plano mientras un bombardero B-2 Spirit cruza el cielo. Frontera, poder aéreo, mito fundacional. Una estética de dominio que conecta con discursos de “reclamación” territorial asociados a la violencia racista y al aceleracionismo. No es casualidad. Es un código.
Tras negar el problema, el DHS retiró discretamente el anuncio de Instagram sin explicaciones públicas. No aclaró por qué lo hizo ni reconoció la circulación del tema en espacios extremistas, ni su presencia en el manifiesto de un autor de una matanza en 2023. Borrar no es asumir responsabilidad, es administrar el ruido.
MILLONES PÚBLICOS, BENEFICIO PRIVADO
El escándalo no se limita a una pieza concreta. Es estructural. Entre marzo y diciembre de 2025, el DHS gastó más de 2,8 millones de dólares en anuncios de reclutamiento en Facebook e Instagram. A partir de agosto, pagó a Meta otros 500.000 dólares adicionales. Durante las tres primeras semanas del cierre gubernamental del otoño pasado, ICE desembolsó 4,5 millones de dólares en campañas de pago. Y en un periodo de 90 días, el DHS invirtió más de 1 millón en anuncios de “autodeportación” dirigidos a usuarias y usuarios interesados en música latina, español como segunda lengua y cocina mexicana.
Segmentación étnica con dinero público. Publicidad gubernamental afinada por intereses comerciales. Meta cobra, el Estado difunde, y las comunidades señaladas pagan el precio simbólico y material.
El salto presupuestario explica la agresividad. Hace una década, el presupuesto anual de ICE era inferior a 6.000 millones de dólares. Tras las nuevas partidas aprobadas el año pasado, dispone de unos 85.000 millones. Más que todas las demás agencias federales de seguridad juntas, según analistas citados por las congresistas. El mayor cuerpo policial del país, con estándares de contratación rebajados, límites de edad eliminados, bonificaciones de firma y formación acelerada. Cantidad sin control.
Las propias legisladoras alertan de un deterioro de la supervisión interna y de riesgos para la seguridad pública. Cuando la expansión se combina con propaganda agresiva y plataformas complacientes, el resultado no es información, es normalización.
Meta presume de normas comunitarias que prohíben la deshumanización, la exclusión y los símbolos ligados a la violencia histórica. También afirma aplicar mayor escrutinio en periodos de tensión. La pregunta no es qué dicen las políticas, sino a quién se aplican cuando hay contratos millonarios de por medio.
No todo lo que incomoda es propaganda nazi, dice el DHS. Pero cuando el Estado adopta códigos del supremacismo y las plataformas los monetizan, la línea roja ya ha sido cruzada.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Las supervivientes de Epstein vuelven a pagar el precio de una impunidad obscena
Durante décadas, la red de Jeffrey Epstein funcionó como suelen funcionar las cloacas del poder: con dinero, contactos, silencio y una arquitectura social diseñada para que las víctimas sean siempre sospechosas y los poderosos, apenas nombres incómodos en un expediente. Mujeres y niñas fueron captadas, explotadas y violadas mientras demasiadas instituciones miraban hacia otro lado. Ahora, cuando la desclasificación de los Archivos Epstein debía servir para empujar verdad, justicia y reparación, muchas supervivientes han recibido otro castigo. Otro más. La maquinaria que no las protegió entonces tampoco las protege ahora.
Instagram borra a Sistema 161: cuando la censura digital apunta SOLO contra el antifascismo
Instagram ha eliminado la cuenta de Sistema 161, un proyecto de investigación antifascista que se había convertido en referencia para miles de personas, colectivos, sindicatos de vivienda, periodistas y vecinas y vecinos que necesitaban información rigurosa sobre organizaciones parapoliciales y redes ultras. El dato no es menor. La fecha importa porque marca otro episodio de una democracia tutelada por plataformas privadas que deciden qué voces pueden existir y cuáles deben ser borradas.
El ganador de la guerra entre EE.UU. e Irán es… Pakistán
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya tiene un ganador inesperado. No es Washington. No es Tel Aviv. Ni siquiera Teherán, aunque haya logrado sobrevivir políticamente y convertir el estrecho de Ormuz en una palanca de presión mundial. El gran beneficiado es Pakistán, ese tercer actor que se colocó en el centro del tablero como mediador mientras el resto hacía lo de siempre: bombardear, amenazar, bloquear, negociar sobre escombros y llamar “diplomacia” a lo que antes fue destrucción planificada.
Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir