Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un convoy de Avlo (Alta Velocidad Low Cost) de Renfe tras pasar por el túnel de Paracuellos, entre Calatayud y Zaragoza. Wikimedia Commons / André Marques, CC BY-SA
La liberalización del sector ferroviario europeo, y en particular el transporte de pasajeros, está llevando cambios sustanciales al mercado ferroviario español, pese a la lentitud de la aplicación del proceso.
RENFE, como empresa estatal, continúa reteniendo mucha cuota de mercado debido a las barreras legales y a la política de asignación de surcos (espacio y tiempo que se otorga para desplazarse por la red a un tren) que ADIF, el administrador de infraestructuras, está llevando a cabo para la explotación de la red.
¿Llevará la liberalización a una competencia efectiva o las alianzas entre empresas serán la única alternativa viable compatible con beneficios en el sector ferroviario español? ¿Cómo afecta la expansión de la alta velocidad a los trayectos de media distancia y a las redes de cercanías?
Más operadores, más frecuencia
El proceso de homologación de los trenes de los nuevos operadores ha sido lento. En parte por el entramado legal y en parte por la necesidad de realizar cambios en las ramas de trenes para adecuarlas a la normativa española. En cualquier caso, la competencia ya es un hecho en dos corredores, Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia.
El primer impacto positivo de permitir que nuevos operadores entren al mercado es que la frecuencia de trenes aumente. Así, un determinado viajero que quiera desplazarse entre dos ciudades tendrá más oportunidad de hacerlo en tren y, además, en un tiempo reducido.
Esta es la principal baza del sector, ya que no todas las ciudades cuentan con aeropuertos competitivos y la frecuencia entre destinos es cada vez más escasa. A esto se une que el precio del combustible para automóviles sigue una senda alcista, con pocos visos de decrecer.
En este contexto, la capacidad del ferrocarril de alta velocidad de captar demanda de otros medios de transporte es notoria. Además, el hecho de que las principales estaciones se encuentren relativamente cerca del centro de las grandes ciudades disminuye el tiempo y el coste del viaje.
Un coche de pasajeros Euroduplex de Ouigo España en la estación de Barcelona Sants.
Wikimedia Commons / Robot8A, CC BY-SA
Competencia y precios
La primera empresa que comenzó a operar, ya en 2021, fue la estatal francesa SNCF, con OUIGO, su marca low cost, a lo que la española RENFE contestó con los trenes AVLO.
Así, en el corredor más rentable, el de Madrid a Barcelona, los precios han descendido una media aproximada del 49 % según la aplicación thetrainline. A este descenso ha contribuido también que la oferta de trenes en este corredor se ha incrementado desde finales de 2022 con los trenes IRYO, del consorcio hispanoitaliano formado por Air Nostrum, Globalia y Trenitalia. La compañía pretende, además, introducir una oferta diferenciada y de calidad con sus trenes ETR 1000, conocidos como frecciarossa (flecha roja).
Para hacer más atractiva la compra de billetes de tren se hace necesaria la puesta en marcha de plataformas que ofrezcan de manera homogénea y accesible los billetes de las distintas compañías ferroviarias que operan en España. Además, esto hace que la competencia entre los operadores aumente al permitir a los consumidores una comparación directa de los horarios, los servicios y las calidades ofrecidos a bordo. Uno de los objetivos de la liberalización, además de ofrecer una mejora de frecuencia entre los grandes núcleos de población, es que el acceso al servicio sea accesible a más ciudadanos.
Es crucial que, en la distribución de surcos ferroviarios, estos estén intercalados entre las distintas compañías para evitar restringir la competencia acaparando tramos horarios donde solo sea posible viajar con un solo operador. Ante la posibilidad de que los operadores lleven a cabo prácticas anticompetitivas, la autoridad reguladora (la CNMC) y el administrador (ADIF) deben velar por que las compañías no lleguen a acuerdos de precios, un riesgo que en un mercado con pocos operadores siempre está presente. Tampoco hay que olvidar que un canon de acceso a la red elevado puede provocar problemas de competencia efectiva.
El tren de bajo coste Iryo en la estación de tren de Chamartín en Madrid.
Shutterstock / Midary
La competencia por corredores
La expansión del mercado depende de que la competencia sea efectiva en todos los corredores ferroviarios para que sea posible el trasvase de material rodante entre ellos. Así podrá optimizarse la operativa de las compañías.
Por ello, además del nicho estrella entre Madrid y Barcelona, es necesario que los nuevos operadores estén presentes en más corredores. En el corredor Madrid-Levante, las conexiones entre Madrid y Valencia son de 24 trenes de alta velocidad por trayecto desde el 7 de octubre de 2022. Allí compiten RENFE, con sus marcas AVE (12) y AVLO (3), SNCF con sus OUIGO (3) y el citado consorcio con los nuevos trenes IRYO (6). Además, los trenes IRYO esperan poder operar desde marzo de 2023 en el corredor Madrid-Córdoba-Sevilla y Madrid-Córdoba-Málaga con 6 y 5 trenes por trayecto, respectivamente, mientras que a partir de junio lo harán entre Madrid y Alicante con 2 trenes.
Los retos pendientes del sector
Pese a la mejora en el servicio provocada con el aumento de trenes de alta velocidad, no hay que olvidar que existen muchas estaciones intermedias que están alejadas de los núcleos de población que pretenden servir. Esto pone de manifiesto que, en muchas ocasiones, condicionantes políticos y de trazado han menoscabado la efectividad de los servicios.
Cabe preguntarse si la política que desde hace más de 20 años lleva realizando el Estado de suprimir trenes de media distancia y mantener redes de cercanías obsoletas puede suplirse con la alta velocidad. Claramente la respuesta es no.
Se ha hecho una apuesta por la media distancia de alta velocidad con los servicios AVANT. Sin embargo, éstos servicios proporcionan una conexión lejos de los núcleos de población, al utilizar la infraestructura de alta velocidad en vez de la convencional (que en España es de distinto ancho de vía).
Una red de alta velocidad debe minimizar las paradas intermedias para aumentar la calidad del servicio. Dejar que una efectiva red de trenes de media distancia utilicen la red convencional articularía el territorio entre las grandes ciudades. Y, en torno a las ciudades, las redes de cercanías deben ser tupidas y con alta frecuencia.
Los tres anillos ferroviarios: cercanías, media distancia y larga distancia (servida no solo por trenes de alta velocidad sino también por diurnos de velocidad alta), son la base de un sistema ferroviario que debe captar demanda en función de las necesidades de los ciudadanos y no a la inversa.
Este es un reto de la red española, donde existen estaciones de alta velocidad casi sin uso y un déficit notorio en los servicios de media distancia y cercanías que, además, deben cumplir las obligaciones de servicio público.
El desarrollo del mercado en función de la evolución de la demanda, el número de operadores y la regulación del sector determinarán los precios de los servicios, que deberán ser moderados para que la liberalización sea efectiva y un amplio sector de la sociedad pueda beneficiarse de los servicios de alta velocidad.
Carlos Gutiérrez Hita recibe fondos del Ministerio de Ciencia e innovación (España) y de la Consellería de Educación y Ciencia de la Generalitat Valenciana (España).
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
González Amador y el negocio privado junto al poder público que Ayuso no podrá justificar jamás
Entre 2021 y 2023, Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ganó una media de casi 1,5 millones de euros al año. No está mal para un “ciudadano cualquiera”. Tampoco está mal que esos fueran, precisamente, los primeros años de su relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casualidades. Siempre casualidades. En Madrid parece que la suerte empresarial cae del cielo, pero solo en ciertos áticos, ciertos despachos y ciertas sociedades con nombres pulidos.
González Amador había creado su consultora en 2016. Al año siguiente empezó a hacer auditorías para Quirónprevención. Entonces sus facturaciones estaban por debajo de los 400.000 euros. Después vino el salto. Y no un salto pequeño. Un salto de esos que en cualquier democracia mínimamente higiénica obligaría a abrir ventanas, expedientes y preguntas públicas. Porque Quirón recibe cada año alrededor de 1.000 millones de euros por su cooperación hospitalaria en la Comunidad de Madrid. Ahí está la línea de puntos. No hace falta ser detective. Basta con no querer mirar hacia otro lado.
¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir