Cuando los discursos demócratas sustituyen la acción, la resistencia se vacía de contenido. No basta con marchar.
LA RESISTENCIA QUE SE DILUYE ENTRE MICRÓFONOS Y PROMESAS
En Northampton, Massachusetts, unas 1.500 personas salieron a la calle el pasado 18 de octubre para celebrar el No Kings Day, la jornada que desde 2024 reúne a millones en todo Estados Unidos contra el autoritarismo del régimen de Donald Trump. Pero el ambiente en la plaza no fue de insurgencia sino de ceremonia institucional. Las y los representantes del Partido Demócrata monopolizaron los micrófonos mientras el público escuchaba, pasivo, lo que parecía más un acto de campaña que un grito ciudadano.
El espíritu original de la jornada, nacida como una revuelta simbólica contra la concentración del poder y la deriva fascista del país, quedó diluido. El movimiento No Kings Day —que logró movilizar a más de siete millones de personas en todo el país— empieza a parecerse demasiado a un escaparate electoral.
El periodista y activista Phil Wilson, testigo del evento, lo describe con desazón: la cita fue un reflejo de la incapacidad del movimiento para romper con el control de los partidos tradicionales. “Necesitamos transformar No Kings de un espectáculo del Partido Demócrata en un movimiento de resistencia popular”, escribe.
Wilson no exagera. Mientras la administración Trump consolida su aparato represivo —reforma tribunales, militariza agencias federales y persigue a inmigrantes y disidentes—, los demócratas continúan ofreciendo discursos vacíos sobre la “unidad nacional”. Pero la unidad con el verdugo nunca ha salvado a nadie.
El desencanto no es nuevo. La periodista australiana Caitlin Johnstone ironizó sobre una pancarta vista en una protesta: “Si Kamala hubiera ganado, estaríamos en el brunch”. La frase retrata con precisión la falsa nostalgia liberal por una normalidad que nunca fue tal. Ni Kamala Harris, ni Biden, ni Obama representan una alternativa al fascismo, sino su antesala amable.
DE LA PROTESTA A LA DESOBEDIENCIA
Estados Unidos vive su momento más sombrío desde la posguerra. Los científicos alertan del colapso climático mientras la Casa Blanca convierte la crisis en un negocio energético y militar. Las libertades civiles se erosionan, los sindicatos son criminalizados, y el discurso del odio se normaliza. En este contexto, el movimiento No Kings Day no puede limitarse a desfilar con pancartas.
Wilson propone tres tareas urgentes. La primera: impedir que el Partido Demócrata se apodere del movimiento. La segunda: ampliar la coalición a quienes no tienen voz institucional —personas pobres, sin techo, migrantes sin papeles y no votantes—, víctimas directas de la maquinaria MAGA. Y la tercera, la más decisiva: dar el salto de la protesta simbólica a la desobediencia civil organizada.
El propio alcalde demócrata de Chicago, Brandon Johnson, ha llegado a hablar de una “huelga general nacional”. Una minoría lúcida dentro del partido entiende que los mecanismos electorales ya no bastan cuando el adversario desmantela la democracia desde dentro. Pero la estructura del partido, financiada por grandes corporaciones y condicionada por ciclos electorales, no permitirá nunca una ruptura real.
El movimiento No Kings debe prepararse para otro escenario: la escalada represiva contra inmigrantes, sindicalistas, periodistas y activistas. Lo que está en marcha no es una alternancia política, sino una depuración ideológica.
Northampton ofrece un ejemplo de cómo no hacerlo. Allí, los discursos de representantes locales ocuparon el espacio que debió ser del pueblo. No hablaron quienes luchan por desalojar a la multinacional armamentística L3Harris de la ciudad, ni las y los veteranos de “Veterans for Peace”, ni el colectivo “Demilitarize Western Mass”. El micrófono, en cambio, se cedió a los responsables de políticas de gentrificación, recortes educativos y pactos con grandes propietarios.
Esa escena —una clase política progresista recitando consignas frente a una multitud frustrada— resume el fracaso de las izquierdas institucionales. La resistencia no puede venir de los despachos ni de los escenarios con logotipo de partido.
El futuro del No Kings Day dependerá de su capacidad para convertirse en acción directa: proteger comunidades frente a ICE, sabotear las redes de deportación, bloquear el aparato militar-industrial y preparar la huelga general.
Protestar ya no basta. Marchar no basta. Pedir permiso nunca bastó.
La historia no la cambian quienes leen discursos, sino quienes deciden desobedecer.
También te puede interesar
INTERNACIONAL
Marco Rubio y la fabricación del nuevo enemigo: ahora el terrorista eres tú
9 septiembre 2026
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
16 julio 2026
Trump vendió la fiebre cripto al público y puso sus ganancias a salvo en acciones y bonos
14 julio 2026
Chat Control: la puerta no se ha cerrado; solo le han puesto una pegatina que dice “protección infantil”
10 julio 2026Related posts
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
A FONDO: ¿Quién GANA con el CAOS en CEUTA? #Reportaje SR
¿Qué ocurre cuando las personas dejan de ser tratadas como seres humanos y pasan a utilizarse como herramientas políticas? En este nuevo #ReportajeSR de Spanish Revolution, Léa Gugelmann analiza a fondo la…
THUNDERFORGE – El PENTÁGONO se echa en manos de la INTELIGENCIA ARTÍFICIAL #ReportajeS
El Pentágono ha dado un paso sin precedentes: poner la toma de decisiones y la estrategia militar en manos de la inteligencia artificial. Patricia Salvador te cuenta en este #ReportajeSR cómo, a…