Vídeo | Terror en Abu Falah: colonos israelíes atacan a quienes solo intentaban llegar a sus tierras
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No es defensa. No es seguridad. Es ocupación ejercida con palos, piedras y gas pimienta.
Mirad bien ese rostro. No hace falta un informe para entenderlo. La conmoción está en la mirada, en la respiración entrecortada, en ese instante en el que una persona acaba de ver de cerca lo que significa vivir bajo la violencia cotidiana de la ocupación.
En Abu Falah, colonos israelíes atacaron a palestinos y a activistas que les acompañaban para acceder a sus tierras. Según la denuncia difundida, la agresión se produjo con palos, piedras y gas pimienta. Personas que trataban de llegar a su propio territorio fueron recibidas con violencia. Y esa escena, repetida demasiadas veces, vuelve a mostrar lo que muchos gobiernos prefieren no mirar de frente.
NO ES UN INCIDENTE AISLADO
La ocupación no funciona solo con grandes operaciones militares, mapas o comunicados oficiales. También funciona así: impidiendo el acceso a la tierra, sembrando miedo, castigando la presencia palestina, convirtiendo lo cotidiano en amenaza.
Los colonos no actúan en el vacío. Actúan dentro de una estructura de impunidad que permite que la violencia se presente como “conflicto”, como “tensión” o como “enfrentamiento”. Pero cuando una parte intenta acceder a sus tierras y la otra aparece con palos, piedras y gas pimienta, la palabra correcta no es enfrentamiento.
Es ocupación, por mucho que quieran llamarlo defensa.
LA VIOLENCIA QUE EL PODER INTENTA NORMALIZAR
El vídeo que hemos publicado en nuestras redes no necesita adornos. Muestra terror. Muestra el impacto directo de una violencia que no solo busca herir, sino expulsar, desgastar y humillar. Porque el objetivo no es únicamente impedir el paso ese día. El objetivo es que la próxima vez haya miedo antes de salir de casa.
Esa es la lógica colonial: hacer que la vida del pueblo ocupado sea cada vez más estrecha, más vigilada, más peligrosa. Y luego exigir silencio. O peor aún: exigir que las víctimas sean presentadas como responsables de su propia persecución.
Frente a esa maquinaria de propaganda, conviene repetir lo básico: las tierras no se defienden atacando a quienes tratan de acceder a ellas. La seguridad no se construye con colonos armados de violencia. La paz no nace de la impunidad.
Cuando el terror se usa para expulsar a un pueblo de su tierra, no estamos ante defensa: estamos ante colonialismo.
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