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17 May 2022
DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Un cargo del Ayuntamiento de Madrid cobró una comisión del 3% de una empresa adjudicataria por una obra millonaria 

Un cargo del Ayuntamiento de Madrid cobró una comisión del 3% de una empresa a la que se le adjudicó una gran obra de la capital.

Pablo Pradillo, jefe de División de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid e hijo del exgerente del Consorcio Regional de Transportes de la Comunidad, José Manuel Pradillo, recibió más de 150.000 euros de una constructora por ayudarle a lograr un contrato de la propia EMT, según la documentación a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

Almeida

Pradillo, que ha llegado a admitir ese porcentaje y cantidades, defiende su legalidad y argumenta que no existían incompatibilidades porque se encontraba de “baja voluntaria” en el momento de licitación del proyecto: una reforma para la conservación, mantenimiento y adecuación de unas cocheras en el madrileño barrio de Fuencarral que el Consistorio ofertó por más de seis millones de euros.

El caso ha saltado con el foco puesto en el Ayuntamiento tras revelarse las comisiones de Luis Medina y Alberto Luceño, que sacaron tajada de la venta de material sanitario durante lo peor de la pandemia.

En el caso de Pradillo, informa el medio, «los pagos que recibió de la constructora comenzaron antes de la pandemia y se prolongaron durante la misma. Una Unión Temporal de Empresas (UTE), encabezada por Inesco S. A., abonó al jefe de División de la EMT una comisión del 3% de un proyecto de más de cinco millones de euros (más de seis millones con IVA): las obras de conservación, mantenimiento y adecuación de las instalaciones del Centro de Operaciones de Fuencarral. El cargo de la EMT recibió el dinero a través de una sociedad denominada Mansaluve, en la que consta como administrador solidario y que, según el Registro Mecantil, se dedica desde 2019 a los servicios técnicos de ingeniería y asesoramiento».

EL PAÍS además destaca que Pradillo es hijo de José Manuel Pradillo, gerente del Consorcio Regional de Transportes de la Comunidad de Madrid durante una década y hombre de confianza de Esperanza Aguirre, expresidenta autonómica (2003-2012) y antigua líder del PP regional.

Madrid sufrió estafas por 13 millones y abusó de los contratos a dedo

El Ayuntamiento de Madrid se ha convertido, por deficiencia, en foco mediático de la prensa, puesto que, como indica El País, sufrió varias estafas que acumulan hasta 13 millones de pérdidas y se abusó de los contratos a dedo.

El juez que instruye el caso de las mascarillas vendidas por Medina y Luceño ha escrito que ese proceso abierto “tiene un interés general y una enorme repercusión pública al investigarse el manejo de los fondos en un asunto tan grave como fue la adquisición de material sanitario en el peor momento de la pandemia de covid-19, con miles de fallecimientos diarios”, pero no ha sido el único.

«El riesgo de sufrir fraude en aquellos días de marzo de 2020 era muy grande en el Ayuntamiento de Madrid. El recurso a la contratación de emergencia, sin controles ni concurrencia, incrementó el peligro de perder fondos multimillonarios en la adquisición de material a comisionistas sin escrúpulos», indica el medio.

De 59 contratos fiscalizados por el Tribunal de Cuentas en el Ayuntamiento de Madrid, tan solo en cuatro (apenas un 7%) se solicitaron varias ofertas a más de una empresa para decidir la adjudicación. El resto de contratos (93%) se concedió a dedo, sin concurso.

La investigación abierta por la Fiscalía Anticorrupción ha destapado un sistema de contratación en el Ayuntamiento de Madrid basado en la desinformación y la falta de controles. «El consistorio tenía hasta 90 órganos distintos de contratación. Entre marzo y septiembre de 2020, gastó más de 100 millones de euros en material sanitario para combatir la pandemia. Hasta 16 empresas distintas suministraron productos sanitarios al Ayuntamiento de Madrid en aquellas fechas. Dos días antes de que los supuestos estafadores (Medina, Luceño, y Philippe Solomon) cierren la venta de mascarillas a entre cinco y 6,24 euros, la empresa farmacéutica portuguesa GLSMED entrega 100.000 mascarillas FFP2 al Ayuntamiento de Madrid por 2,5 euros. Otra firma, SUBICU, también vende en esas fechas otras 100.000 mascarillas a 2,75 euros», añade.

Carolina Alonso explica el «método Ayuso de corrupción legal»

Marina Lobo preguntaba a Carolina Alonso por Ayuso, su «actitud chulesca, su negarlo todo y decir ‘yo no voy a comparecer porque tengo la libertad, no voy a ir a ningún Tribunal, no soy juzgada por nada, porque no es absolutamente nada’» y por el caso de Almeida, que también salpica a la presidenta.Madrid ha pagado casi 1 millón de euros al socio y ex suegro del hermano de AyusoLas predicciones sobre nuestro futuro que lanzó en 2008 Wall-E y cuáles acertóEl Barça niega presiones a Abde para borrar una publicación contra Israel, pero pudo ex…Leer más

«Yo a lo de Ayuso lo he llamado el método Ayuso de corrupción legal, para desviar dinero público y favorecer a empresas de familiares y amigos, incluso utilizando familiares como un intermediario y esto lo hacen gracias a lo que es la contratación de emergencia. Han utilizado la pandemia y una situación de emergencia para poder hacerlo a dedo y sin publicidad. Contratos con sobrecostes, con comisiones, con mordidas a gente cercana», explicaba Carolina Alonso.

«De la época de la pandemia a la que se están viendo, pues, comprometidos, tanto ella como Almeida, con unas cantidades de dinero público escandalosas para el tiempo que tenemos recortes en sanidad, vemos recortes en educación, que nos están diciendo que hay que bajar los impuestos y demás, pero ellos están repartiendo el dinero público», continuaba.

«Es que el impuesto más alto que tenemos en la Comunidad de Madrid es la corrupción. 6.000 millones de euros que se han ido por el sumidero de la corrupción del Partido Popular», concluía contundente.

El mandato de Almeida también de polémica en polémica

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida está viviendo el momento más delicado de todo su mandato. La investigación judicial abierta contra Luis Medina y Alberto Luceño ha provocado un nuevo terremoto político en el PP de Madrid, que podría suponer el final de Almeida al frente de la alcaldía.

La causa ha provocado que el PSOE esté presionando a la vicealcaldesa Begoña Villacís para que lidere una posible moción de censura, algo que ella ha descartado al considerar que no se ha demostrado la implicación del regidor en presuntas comisiones de contratos que tuvieron lugar durante la pandemia.

Villacís ha lamentado que el Ayuntamiento esté siendo noticia por razones que no deberían ser y ha afeado que haya gente que «cuando peor lo estaban pasando los madrileños, cuando los madrileños estaban confinados en sus casas y había mucho miedo, se han aprovechado de la desesperación de una Administración». «Se han dedicado a comprar yates de lujo, coches de lujo, a costear fines de semana de lujo. Y eso es absolutamente indecente e intolerable. Nos hemos ido enterando por las noticias a cuentagotas».

El mandato de José Luis Martínez-Almeida se ha caracterizado por encadenar polémica tras polémica, pero esta última está provocando especial indignación. La Fiscalía Anticorrupción ha presentado una querella contra Luis Medina, hermano del actual duque de Feria e hijo de Naty Abascal y su amigo Alberto Luceño, por tres contratos para vender material sanitario en plena pandemia al Ayuntamiento de Madrid y por los que presuntamente habrían cobrado una comisión seis millones de euros. La querella se presenta por la presunta comisión de delitos de estafa agravada, falsedad en documento mercantil y blanqueo de capitales.“

Almeida ha intentado defender el papel del Ayuntamiento en el caso de esos contratos pero sus explicaciones no han resultado nada convincentes. El alcalde de Madrid ha defendido que «solo contratamos con esa empresa, en ningún caso con Medina o Luceño. En ningún caso el Ayuntamiento hizo un pago a esas personas». «Les pido que se pongan en aquella situación, que piensen en los servicios técnicos del Ayuntamiento que se dejaron la piel para conseguir material», ha añadido.